Cádiz

Una ruptura naranja en clave nacional

  • Albert Rivera quiere medir, de modo inmediato, a su partido con el PP de Pablo Casado en el solar andaluz y aprovechar la racha para las municipales

Albert Rivera, ayer en el Congreso de los Diputados, donde registró su propuesta para eliminar el impuesto de Sucesiones a nivel nacional. Albert Rivera, ayer en el Congreso de los Diputados, donde registró su propuesta para eliminar el impuesto de Sucesiones a nivel nacional.

Albert Rivera, ayer en el Congreso de los Diputados, donde registró su propuesta para eliminar el impuesto de Sucesiones a nivel nacional. / Juan Carlos Hidalgo / efe

Esta ruptura no se parece en casi nada a la abrupta crisis de enero de 2015, cuando la presidenta Susana Díaz sacó a Izquierda Unida de su Gobierno. Al final del acuerdo parlamentario entre Ciudadanos y el PSOE, formalizado este martes poco después del mediodía, le ha faltado un fraternal abrazo entre Juan Marín y los socialistas Juan Cornejo y Manuel Jiménez Barrios. Un "hasta luego, Juan, que ya nos veremos después de las elecciones". Esta vez no ha sido el PSOE andaluz ni Susana Díaz quienes han buscado la ruptura, sino Ciudadanos, y en especial su líder nacional, Albert Rivera, que tiene prisas por medirse con el PP de Pablo Casado en el solar andaluz. Rivera estará hoy mismo en Andalucía, en Medina Azahara. Su campaña ha comenzado.

Y no es que al PSOE andaluz le venga mal este final; digamos que ha dejado hacer. Susana Díaz será la única que decida ahora si convoca las elecciones autonómicas el último fin de semana de noviembre de 2018 o se las lleva a febrero de 2019. Casi es lo mismo, la presidenta lo fijará de acuerdo con sus intereses electorales y con los mimbres de los que disponga para construir un relato. De momento, Ciudadanos le ha prestado el mejor de los prólogos.

Sin el apoyo de Ciudadanos, la Junta no podrá aprobar en diciembre los Presupuestos de 2019, pero también es verdad que puede prorrogar las cuentas hasta febrero, momento en que el nuevo Gobierno andaluz los retome. No sería la primera vez. En el ámbito legislativo, en el Parlamento quedan seis proyectos de ley, algunos de los cuales se podría aprobar en los próximos meses, incluso con la participación de Ciudadanos, ya que ha colaborado estrechamente en su redacción.

Pero no importa. A partir de ahora lo único determinante son los cálculos electorales. Y Ciudadanos está deseando salir a escena. En el PSOE andaluz, todos, o casi todos, quieren que haya convocatoria electoral pronto, en noviembre, así que los aliados han sido leales hasta el final. Nada que ver, por tanto, con lo de Izquierda Unida del año 2015.

Las visitas de Inés Arrimadas a Andalucía, su anuncio de que la Junta no contaría con Presupuesto en 2019 e, incluso, su paseo con Albert Rivera en Barcelona para cortar lazos amarillos, todo eso, está relacionado con las elecciones andaluzas. El españolismo de Ciudadanos será aprovechado en la próxima campaña en el sur, donde se presta especial atención a Cataluña, y la jerezana Inés Arrimadas y el medio malagueño Albert Rivera van a estar tan presentes en la campaña electoral como Juan Marín, que es el candidato naranja a la Presidencia de la Junta.

El objetivo de Ciudadanos es superar al PP andaluz de Juanma Moreno, quebrar el tobillo de Pablo Casado a escasos meses de que se celebren elecciones en todos los municipios y en la mayor parte de las comunidades autónomas. Rivera no le puede dar más tiempo a Casado, quiere fijar las posiciones de liderazgo en la derecha y el centro derecha español.

Susana Díaz y el PSOE andaluz vuelven a estar en muy buena posición antes de las elecciones. Ciudadanos y PP están en su guerra de nichos, y Podemos e Izquierda Unida aún no han decidido el candidato, aunque probablemente sea Teresa Rodríguez y ésta ya esté proclamada a principios de octubre. Si IU más Podemos se quedan con los mismos parlamentarios que tienen ahora y el PP y Ciudadanos se reorganizan en escaños, Díaz volverá a gobernar con los naranjas. Dentro o fuera del Gobierno.

La alianza ha sido un buen negocio para Ciudadanos y para el PSOE andaluz. Los naranjas firmaron el acuerdo en junio de 2015, después de provocar las dimisiones de los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán como diputado y senador. Ciudadanos ha conseguido dos rebajas del IRPF, la casi supresión del impuesto de Sucesiones y bastante cariño para los autónomos. Y se marcha con la excusa de que no le conceden la supresión de los aforamientos de los parlamentarios y la limitación de mandatos. Tampoco era vital para la esencia de Ciudadanos, pero vale como argumento de este guión que todos habíamos descrito.

No es casual, por tanto, que el propio Albert Rivera esté hoy en Córdoba. Sobre el terreno, como el viernes irá a Málaga.

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