Los restos del célebre Don Rosendo se trasladan este lunes

Dejarán su nicho para descansar frente al alcalde Fermín Salvochea en la capilla del cementario de San José

Esquela de Don Rosendo publicada por 'Diario de Cádiz' en 1876.
Esquela de Don Rosendo publicada por 'Diario de Cádiz' en 1876.
P.m. Espinosa/D. Joly / Cádiz

16 de diciembre 2009 - 01:00

Don Rosendo, el huésped más popular entre los moradores del viejo cementerio de San José, cambiará el próximo lunes su lugar de descanso eterno. Para las once de la mañana está fijada la exhumación de sus restos, que no serán trasladados al Mancomunado de Chiclana sino que reposarán en la capilla del camposanto, justo en frente de otro insigne gaditano, Fermín Salvochea, alcalde de la ciudad durante la I República.

La tumba de Don Rosendo, que murió el 19 de julio de 1876 y cuya esquela fue publicada por Diario de Cádiz permanece sitiada por flores frescas llevadas por los innumerables gaditanos que continúan visitándola.

El origen de la leyenda de Don Rosendo es variopinto. Unos apuntan que este hombre, don Rosendo de Vicente y Vicente, era un gaditano anónimo, fallecido en 1876, y al que se le atribuyen favores y buenas obras a aquellos que le recen. Toda la culpa de ello se le atribuye al popular carnavalero Joaquín Garaboa Quini, trabajador del cementario y a quien le dio por decir que le había hecho un milagro, provocando que su nicho se poblara de flores.

Al preguntarles a sus devotos, unos hablan del Don Rosendo médico y filántropo que murió humildemente por su negativa a cobrarles a los pobres; otros de un montañés, propietario de una tienda de ultramarinos, filántropo también que daba alimentos sin cobrar a muchos necesitados en Cádiz. Lo seguro es que Don Rosendo de Vicente y Vicente nace en La Guardia (Pontevedra) en 1808 y que a la edad de trece años se trasladó a Cádiz con sus padres Ignacio y Francisca y con sus hermanos.

Fallecido a las cinco de la tarde en su domicilio situado en la calle Horno de Candelaria, número 28, su certificado de defunción, expedido por el Sr. Juez D. José Mª Fernández. Sus restos recibieron sepultura el día 20 de Julio de 1876 en el cementerio de San José, en un nicho en propiedad. Nicho que ahora, 133 años después, abandonará para descansar en la capilla del camposanto, donde los gaditanos podrán seguir llevándole flores y pidiendo su intercesión divina.

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