El regreso más feliz

Elcano llega a la ciudad al finalizar su 85º travesía Completa la segunda fase de Instrucción con inicio en Cádiz el 1 de marzo y término en Marín el 13 de julio

Los abrazos y besos entre marineros y familiares fueron constantes en la mañana de ayer.
Los abrazos y besos entre marineros y familiares fueron constantes en la mañana de ayer.
Diego Pereira Cádiz

22 de julio 2014 - 01:00

Poco después del amanecer, el Juan Sebastián de Elcano, el navío que más millas náuticas ha recorrido a la lo largo de la historia, ya se divisa como una línea vertical en el horizonte. A un ritmo sosegado, el velero, que acaba de finalizar su 85º Crucero de Instrucción, se acerca al Puerto de Cádiz. En su interior, 69 guardamarinas -aunque cuando atracaron en Marín ya desembarcaron algunos- pertenecientes a la 415º promoción del Cuerpo General y 145º de Infantería de Marina, ya deben de saber algo de lo que les espera en el Puerto. Son las 08:20.

Las familias se preparan para recibirlos. A lo largo de la valla que han puesto como perímetro, hay más de 100 personas que llevan esperando cinco meses volver a ver a sus seres queridos. Mientras aguardan, la banda de música militar toca las ya clásicas marchas que acompañan a la ceremonia.

Entre los familiares, una mujer y un hombre con rasgos latinoamericanos sostienen una pancarta de casi dos metros. Mientras la sujeta, la mujer coge el teléfono y se lo pega a la oreja. Pone una sonrisa y comienza a hablar "Estamos saliendo de Rota, por El Puerto de Santa María vamos". Se hace el silencio durante unos segundos: "Que no, que estamos aquí, ¿nos ves? ¿Nos ves?", repite ella. Pero el barco, ya tan cerca que comienza a maniobrar para el atraque, aún no permite al marinero ver a su familia con una pancarta que reza: "Galiana, bienvenido a casa". Son las 08:30.

Unos metros más cerca de la entrada, una chica con acento de Granada prepara los últimos retoques a un cartel de cartulina al que ha adornado con cañitas de colores, dando a las letras forma de relieve. Cuando lo termina se acerca a la valla, lo muestra y comienza a buscar con los ojos a alguno de los militares que vienen en el navío. Cuando el barco ya se pone paralelo al público, ella sigue buscando, pero nada, aún no encuentra a la persona que busca. Son las 08:35.

Mientras, el navío prepara el desembarco. Lanza las cuerdas y junto a los operarios del Puerto amarran el buque. Cuando el navío se detiene, los marineros suben por los mástiles y se sitúan de frente. Y de repente: !!!Catapum!!! Un cañón estalla. Una niña del público comienza a llorar y su madre le tapa los oídos. La pequeña aún no ha dejado de llorar cuando nuevamente: !!!Catapum!!! Y una y otra vez, hasta que, al fin, el cañón para y los hombres que lo manejan hacen una señal para avisar de que se ha terminado. Cuando el estruendo termina, las chica de Granada ha conseguido dar con la persona que busca. Un marinero rubio que le saluda con la mano izquierda. Ella le enseña el cartel. Él hace un gesto de negación con la cabeza avisando de que no lo ve. Ella ha parado de contar las horas para que baje de la cubierta. Son las 08:45.

Y así, más de 100 personas, familiares de los embarcados, con la misma emoción que esta persona, se mantienen en fila con sus pancartas, con una sonrisa, con la poca paciencia que aún les queda después de que el buque escuela zarpase de Cádiz el día 1 de marzo para completar su segundo crucero de Instrucción por el Atlántico y el Mediterráneo. Antes, durante enero y febrero, ya habían realizado la primera fase de este Crucero de Instrucción en aguas del Mediterráneo en el que también participaron 32 aspirantes a Cabo.

De pronto, a las 08:50, desde el navío se da permiso para salir. Los marineros esprintan en busca de su familia. Hay llantos, abrazos, besos... Después de cinco meses, hay niños que vuelven a ver a sus padres y se quedan con la cara estupefacta, sin creer que, al fin, como dice uno de los marineros a su hijo: "nos vamos a casa juntos".

La chica de Granada ya tiene a su marinero rubio al lado. Él habla y habla sus mil historias: "Se hacen muy buenos amigos... el barco ya no está para navegar en invierno... algunos compañeros ya se quedaron en Galicia... con la estatua de la Libertad al fondo la entrada en Nueva York es una pasada".

Precisamente Nueva York ha sido protagonista de esta travesía de Elcano. Tres de los tripulantes fueron detenidos por la policía neoyorquina acusados de transportar en el buque desde Colombia 20 kilos de droga. Los tres detenidos ya se encuentran en una cárcel militar. Desde el barco prefieren no darle más trascendencia a este asunto. Ya en vía judicial, se muestran desconcertados, aunque al mismo tiempo entienden que son cosas que pueden pasar.

La travesía de esta segunda fase de Instrucción, que ha transcurrido por sitios tan distantes como Praia (Cabo Verde), Cartagena (Colombia), Nueva York o Dublín, ha durado casi cinco meses, 134 días y 2.222 horas en las que se ha impartido por primera vez en un buque enseñanza de grado universitario, conducente a que los futuros oficiales de la Armada obtengan simultáneamente a su despacho de oficial el título de grado en Ingeniería Industrial en la rama Mecánica. El oficial de Flota a Bordo, Carlos Abadín, comenta que "la travesía ha sido especialmente tranquila, apenas hemos notado el mal tiempo durante la primera fase de instrucción en el Mediterráneo". Sobre el honor de navegar con este barco por el mundo afirma que "hemos cuidado bien la imagen de España". Acaba expresando su felicidad "de poder volver a la familia después de tantos meses".

La chica de Granada y el marinero rubio, rodeados de familiares, continúan hablando. El marinero se fuma un cigarrillo. "Ya te has enfadado -le dice él-, es el primero que me fumo después de 5 meses", le dice como esperando su comprensión. Ella, a regañadientes, no puede evitar la tentación de abrazarlo. Lleva cinco meses esperando.

A las 11:10, desalojado el Puerto, el Juan Sebastián de Elcano vuelve a levantar anclas y encaminarse a La Carraca para labores de mantenimiento. Detrás deja familias llenas de felicidad que se vuelven a encontrar. Tan felices como ha amanecido una ciudad que se ha levantado con un sol espléndido para volver a recibir a un buque que siente como hijo.

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