Vivienda Las consecuencias del derrumbre de un techo en Hércules, 15

Un realojo a pie de playa

  • La familia Monzón cuenta sus 'vacaciones forzosas' en Ingeniero La Cierva tras tener que dejar su piso en el casco antiguo por motivos de seguridad

Encarni no saldrá el sábado desde su casa de toda la vida luciendo el traje de madrina. El cierre temporal de su piso en la calle Hércules por motivos de seguridad ha coincidido con la boda de su hijo Álex, el pequeño de la familia. Por eso, el contratiempo ha sido doble. Como un serpentín, el techo que se hundió el domingo en un tercer piso del número 15 de esta calle del barrio de El Mentidero dañó al suelo del segundo y al techo del primero, donde vive esta gaditana junto a Jesús Monzón y su hijo Selu. La noche del domingo durmieron allí, pero en la mañana del lunes los técnicos municipales recomendaron el desalojo para prevenir. La situación no llegó, como ocurre casi siempre en estas ocasiones, a alcanzar la categoría de drama. Pero que fue un gran fastidio no se lo quita nadie a esta familia de carnavaleros de tronío.

Jesús, Encarni y Selu viven desde el lunes en un piso de la Glorieta Ingeniero La Cierva cedido por los administradores, los Ortega, de su finca en Hércules. "Se han portado muy bien por el tema de la boda, que era una urgencia para nosotros. No podíamos irnos a una pensión como nos dijeron en Asuntos Sociales del Ayuntamiento", comenta Jesús.

Encarni lloró cuando supo que tenía que dejar la casa donde su marido nació hace 65 años. Contaba con que el exilio iba a durar un tiempo considerable y se propuso acondicionar el nuevo hogar de manera que algo le recordara sus vivencias en Hércules. Además de la ropa y la comida se llevó las fotos de sus seis hijos y sus cinco nietos. "Estos no pueden faltar a mi lado", dice. La familia se convirtió en una cuadrilla de mudanza y limpieza y pusieron el piso de realojo patas arriba. "No estaba sucio, lo que pasa es que olía a cerrado. Los niños nos han ayudado mucho", apunta Jesús, que se ha llevado consigo la antología de películas de Fernando Esteso y Andrés Pajares junto a las de "combois".

La boda de Álex, bombista de la chirigota de Vera Luque, acentuaba el percance. "Me angustiaba pensar que mi hijo no iba a salir de novio desde mi casa como lo han hecho todos los que se me han casado. De repente, todos los planes se fueron a pique", reconoce Encarni. Ayer mismo notificaban a Jesús Monzón que podrían volver a casa cuando quisieran. Incluso para la boda. Pero dejarán el regreso para el martes "porque la casa no está presentable para preparar nada, ni para vestirse ni acoger a maquilladoras y peluqueras", explica Jesús. Álex, sus padres y su hermano Selu saldrán finalmente desde La Cierva. "Hombre, el sitio es menos romántico que la calle Hércules, pero qué le vamos a hacer", lamenta el veterano y laureado comparsista.

Estos días han servido a esta familia acostumbrada al casco histórico para darse cuenta de lo raro que es vivir de repente en otro lugar. "Parece que hemos alquilado el piso para las vacaciones", indica Jesús, al que le queda un poso de humor para enfrentarse a situaciones como ésta. Encarni no sabía "dónde comprar el pan el primer día" y Jesús, debido a las prisas del traslado, buscó por La Laguna "un asador de pollos para salir del paso ".

Están en un buen piso. "Pero el mío de Hércules me gusta más, aunque éste sea más fresquito y también muy cómodo", afirma Jesús. El también corista y Antifaz de Oro echa de menos su entorno. "Aquí no está el Serrallo, el bar Ducal y mi peña de La Salle Viña". A sus edades, Encarni y Jesús no son muy de McDonalds. Hasta el regreso a Hércules, que podría ser la próxima semana, vivirán con la inquietud de estar de prestados en un piso de extramuros. Al menos podrán preparar la boda, lo que no podrían haber hecho desde una pensión.

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