Policía Local Cádiz Un homenaje a las pioneras en un cuerpo masculinizado

  • Paloma Rodríguez y Mercedes Fernández fueron dos de las primeras mujeres policías locales de Cádiz

Las oficiales de la Policía Local Paloma Rodríguez y Mercedes Fernández, ayer en el Centro Municipal de Arte Flamenco La Merced. Las oficiales de la Policía Local Paloma Rodríguez y Mercedes Fernández, ayer en el Centro Municipal de Arte Flamenco La Merced.

Las oficiales de la Policía Local Paloma Rodríguez y Mercedes Fernández, ayer en el Centro Municipal de Arte Flamenco La Merced. / Jesús Marín

En 1981, España era una país que aún estaba dando sus primeros pasos para dejar atrás la dictadura y comenzar a modernizarse. Dentro de las estructuras que tenían que avanzar, las fuerzas y cuerpos de seguridad necesitaban adaptarse a la nueva era para tener un funcionamiento muy diferente.

Este cambio llegó a la Policía Local de Cádiz en este 1981. En una profesión muy masculinizada –aún lo sigue siendo–, la entrada de la mujer supuso derribar una nueva barrera. En este año, el Ayuntamiento de Cádiz convocó una oposición con 18 plazas, de las que nueve eran para hombres y nueve eran para mujeres. De estas nueve primeras féminas, cuatro de ellas –Mercedes Fernández, Paloma Rodríguez, Araceli Cabello y Maribel Jiménez– se mantuvieron en el cuerpo municipal, mientras que una quinta, Carmen González, comenzó a desarrollar su carrera en la Policía Local, aunque al poco tiempo obtuvo una excedencia para pasar a trabajar como administrativa en el Ayuntamiento.

Ayer, estas mujeres fueron homenajeadas en el Centro Municipal de Arte Flamenco La Merced en reconocimiento a su labor como las primeras policías locales de Cádiz dentro de unas jornadas de convivencia en las que están participando más de un centenar de mujeres integrantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Un acto que sirve para mostrar la evolución que se ha producido en estos 38 años, aunque en la actualidad su presencia sigue siendo mínima al haber solo 12 mujeres dentro de la Policía Local de Cádiz, cuando esta plantilla está formada por cerca de 200 efectivos.

La oficial jubilada Mercedes Fernández y la oficial en segunda actividad Paloma Rodríguez han vivido en sus carnes el cambio que se ha producido en la Policía Local. Como agentes municipales, han sufrido el machismo tanto dentro del cuerpo como en la propia calle, aunque ambas reconocen que, al final, el uniforme se acaba imponiendo y esas actitudes han ido desapareciendo poco a poco.

Aunque Paloma admite que "no me veo como ejemplo", sí es cierto que, tal y como señala Mercedes, "nuestras compañeras nos dicen que les hemos abierto las puertas" dentro de la Policía Local de Cádiz.

Las llegadas de Mercedes y Paloma al cuerpo municipal fueron muy diferentes, aunque las dos se muestran orgullosas de la profesión que han desarrollado. Para Mercedes, la Policía Local fue una oportunidad. "En 1981, yo ya estaba casada. Tenía dos hijos y me veía en casa que necesitaba algo más. Entonces, dije que me iba a presentar a las primeras oposiciones que salieran en el Ayuntamiento. Las primeras que salieron fueron las de Policía Local, por lo que me presenté y las aprobé", cuenta la agente jubilada.

Por su parte, la vocación fue lo que llevó a Paloma a entrar en la Policía Local, aunque esto en aquel momento era una quimera. "Yo quería ser policía municipal, lo que pasa es que en ese momento no entraban mujeres. Yo ya tenía pensado ese año irme a Madrid al Cuerpo Superior de Policía, ya que no podía entrar aquí cuando mi ilusión era esta. En marzo, me avisaron de que no me fuera ya que ese año iban a salir plazas para mujeres. Me dieron la alegría de mi vida. Soy feliz en mi trabajo", resalta Paloma.

"Las niñas", tal y como cuenta Paloma que aún siguen llamando en la Policía Local a las mujeres que formaron parte de esta primera promoción, tuvieron que sobrevivir a las circunstancias de una sociedad que todavía no estaba preparada para ver a una mujer con el uniforme policial. De hecho, la propia Paloma resalta que, en los inicios, "tuvimos más problemas con los agentes jóvenes que con los mayores, ya que para ellos trabajar con las mujeres de día era un problema y de noche, un compromiso". Por este motivo, la oficial asegura que "hicimos un grupo las cuatro mujeres. Hablamos con los jefes y nos dijeron que no había problema. Las cuatro trabajamos estupendamente".

Entre las actitudes que han sufrido, Mercedes narra que en los inicios "había de todo. Había gente que nos trataba muy bien y se alegraba de que mujeres estuviéramos trabajando como policías locales y estaban los machistas que nos mandaban a lavar los platos y a freír huevos a casa. Había de todo, pero la mayoría nos aceptó muy bien".

Dentro de ese anecdotario para olvidar, Mercedes cuenta un problema que tuvo con un hostelero de Muñoz Arenillas. "En una intervención, le dije al dueño de un pub que el portero no podía estar con un vaso en la calle ya que nosotros estábamos denunciando a los que estaban con bebidas en la calle. Este señor a mí no me hacía caso y se dirigía al compañero que venía conmigo hasta que el compañero le dijo que el mando era yo y que él no pintaba nada. Esto todavía sigue pasando, aunque menos", explica la oficial jubilada.

Con la próxima jubilación de Paloma, la Policía Local de Cádiz no contará con mujeres en la escala de mandos. Un techo de cristal que ambas reconocen que existe para llegar a los puestos de máxima responsabilidad.

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