Perra vida
La Hora del Bocadillo
Desde su nacimiento, la existencia de este atribulado can no va a ser precisamente sencilla
Ocurre de vez en cuando que un cómic te atrae, llama tu atención, por la portada. En el caso de Chucho Feucho fue así. Me hizo mucha gracia la expresión del protagonista, esos enormes ojos de mirada estrábica que de tan abiertos que están, parecen querer abarcar todo el mundo que se abre ante él.
Curiosamente, para mi posterior sorpresa una vez leído, aquella no era una historia publicada por la editorial Nuevo Nueve que estaba dirigida solamente al público infantil, sino que a lo largo del relato vamos a compartir momentos bastante duros, desgraciadamente cercanos a la realidad, la mayoría de ellos tocados por la sombra de la crueldad humana.
Nacido de una extensa camada, el minúsculo cachorro demostrará tener una extrema ansia por sobrevivir, y tras abrir los ojos comprueba que se encuentra en un lugar nuevo, desconocido para él, donde tendrá la suerte de encontrarse con una hembra canina, Boca Negra, que adoptará el rol de madre, guía en el duro mundo real.
En ese basurero aprenderá muchas cosas, cómo alimentarse y evitar a otros perros que, hambrientos como él, se le enfrentarán.
Pero como vamos a comprobar a lo largo del relato, si algo va a caracterizar la vida de este perrete son los bruscos, traumáticos cambios, y de golpe y porrazo se encontrará solo por primera vez en la vida, con un solo pensamiento en su pequeña testa. Debe ir a la ciudad, a ese lugar soñado, donde seguro que hay comida en abundancia y los humanos le tratarán bien. Su objetivo será encontrar un amo o ama al que ‘educar’ bien.
Pobre iluso.
Su llegada a la ciudad disipará rápidamente su fugaz ilusión, encontrándose con una jungla repleta de peligrosos coches en la que, debido sobre todo a su aspecto feote y desaliñado, terminará en lo más parecido al infierno para un animal. La perrera.
Allí conocerá a otros semejantes que también viven en el lugar, sirviéndole como experiencia ciertos consejos que estos darán al lloroso protagonista, que en un primer momento no comprende por qué está allí y no para de recordar a su querida Boca Negra.
Y justo entonces en su vida se cruzará la mirada de una niña, Manzana, que curiosamente, pese al desaliñado aspecto del protagonista le grita a sus padres que justo ese es el perro que ella quiere.
Salvando las reticencias de los progenitores, este chucho es adoptado y se convertirá en el mejor amigo de la pequeña, junto a la que va a pasar una de sus épocas más felices.
Desafortunadamente, esa apacible y divertida existencia tiene fecha de caducidad, y llegará el momento de tomar una decisión que dará paso a un nuevo episodio en la vida de El Perro, que es el curioso nombre con el que Manzana lo bautiza.
Lo que sigue en esta apasionante historia es un relato de iniciación, en el que el protagonista conocerá a nuevos personajes, caninos y humanos, aprendiendo muchas cosas por el camino, en ocasiones a las malas, inesperadas decepciones en las que una vez más su vida estará en peligro.
Pero Chucho Feucho demostrará que él es un superviviente, y siempre logra sacar la cabeza y seguir hacia delante. Y quién sabe si en su ajetreada vida volverá a reencontrarse con la que hasta ese momento fue su mejor amiga humana…
En el aspecto gráfico, esta adaptación de la novela escrita por Daniel Pennac, ‘Cabot-Caboche’ es totalmente ideal. El dibujo de Grégory Panaccione (Un ócean d´amour, Chronosquad, La petite lumiere…) es modélico, super expresivo y de un bello colorido. Se nota a la legua que ha trabajado como animador, ya que su manejo de la narrativa es magistral, que nos obliga placenteramente a sumergirnos en sus páginas, sin poder dejar de disfrutar (y en algunos momentos, sufrir) los avatares y peripecias de este particular personaje canino.
Como comentaba al principio, este no es solo un cómic dirigido al lector más joven, aunque sí que puede servirle para que en muchas ocasiones comprenda que las mascotas no son meros juguetes a los que dejar arrinconados y abandonados una vez no hemos cansado de ellos.
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