Un olor familiar y reincidente

sociedad Conflictos vecinales

Vecinos del número 19 de la calle La Palma vuelven a denunciar, como hace cinco años, el hedor que provoca la acumulación de basuras de uno de los inquilinos · Las cucarachas invaden la casa contigua

Trampas e insecticidas que usa Isabel para eliminar a las cucarachas que se cuelan en su casa.
Trampas e insecticidas que usa Isabel para eliminar a las cucarachas que se cuelan en su casa.
J.m. Sánchez Reyes / Cádiz

15 de abril 2012 - 01:00

"Si llego a saber esto, no vengo aquí a vivir", dice Isabel mientras enseña una de las 16 trampas para cucarachas que tiene repartidas por toda la casa y que complementan al "flicka" y a un bote de polvos insecticidas. Junto a la vivienda que comparte con su madre, Dolores, en el bajo del número 19 de la calle La Palma, vive un conocido viñero al que estas vecinas acusan de acumular basura en los dos cuartos que tiene en esta finca. El hedor "es insoportable" y las moscas vuelan en el patio "aunque no sea verano". Por eso están obligadas a vivir con las ventanas cerradas durante todo el año. "El invierno no importa, pero se acerca el calor y nos tememos lo peor. Mi madre el año pasado sufrió un ataque de azúcar debido a no poder ventilar la casa", apunta Isabel. Antonio, que así se llama el vecino, "no atiende a razones y si le dices que huele mal, contesta que la culpa es de las cañerías". Y es reincidente. Ya en marzo de 2007 'Diario de Cádiz' se hacía eco de las denuncias de los inquilinos de los pisos superiores. Esta vez les toca a los de la planta baja. Isabel y Dolores no vivían aún en el inmueble cuando el problema saltó a la opinión pública. Es un presunto caso de Síndrome de Diógenes que no puede resolverse a no ser que exista una denuncia ante las autoridades sanitarias, lo que Isabel pretende hacer este mismo lunes. También entonces, hace cinco años, Antonio se negaba a que entraran en su casa, pero la denuncia pública en este medio sirvió para que fumigaran sus dependencias.

"Tiene un primo que de vez en cuando viene a limpiar, pero esto no se resuelve así. No queremos hacerle daño, pero así no podemos vivir y alguien tiene que hacerse cargo de esta situación, en asuntos sociales o en algún sitio que sepa tratar estos temas", declara Isabel. Antonio es muy conocido en La Palma. "Ayuda a los bares y allí le dan comida que luego almacena, porque no se la come pero tampoco la tira. Lo acumula todo en su dormitorio y el cuarto de baño. Bolsas y más bolsas que se trae de la calle", cuenta la afectada.

En el reducido espacio que habitan Isabel y Dolores se ven obligadas incluso a tender, ya que en el patio "la ropa coge olores". Las cucarachas son "muy pequeñas" y difíciles de localizar y exterminar. La situación es "insostenible", afirma Isabel mientras señala al escalón de la habitación en la que duerme Antonio y donde "un hueso de chuleta se ha llevado varios días sin que lo recogiera". El propietario de la finca ha solicitado en otras ocasiones la intervención de la concejalía de Sanidad, pero los técnicos sanitarios no pueden acceder a la vivienda en cuestión si el propietario no lo autoriza. Mientras tanto, Isabel y Dolores muestran su desesperación derramando lágrimas y llenando los zocalillos de la casa de polvos insecticidas. "Si no fuera porque estamos al límite, no denunciaríamos el tema. La otra vez que salió en el Diario las vecinas que se quejaron fueron criticadas por gente del barrio. Yo las invito a vivir aquí. Es muy fácil hablar sin conocer este infierno", asegura por último Isabel.

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