El obispo pide un esfuerzo con los necesitados en su mensaje de Cuaresma
Rafael Zornoza recuerda que es un tiempo de profunda renovación bautismal
Como es tradicional cuando llega la Cuaresma, el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, ha emitido su carta para los fieles en los que les anima a vivir estos días de recogimiento y reflexión. "La Cuaresma es un tiempo de profunda renovación bautismal en el que, si queremos, podemos estrenar una gracia inédita que pasa a la vera de nuestra vida. Debemos, pues, vivirla como un tiempo de gracia en el que Dios, como el Padre de la parábola del hijo pródigo, ansía nuestro regreso", ha escrito el obispo. "No basta con ser un simple espectador de la liturgia o integrante de alguna devoción de piedad. Dios espera más, porque nos quiere agraciar con más. En una palabra, Dios nos está esperando".
Rafael Zornoza adelanta que ha dispuesto para esta Cuaresma "varias propuestas concretas que los sacerdotes de las diferentes parroquias os ofrecerán. Os pido que las aceptéis para amar más al Señor".
Estas propuestas son las siguientes: Conferencias o Charlas Cuaresmales que se ofrecerán en diferentes lugares y con diversos calendarios, centradas en la Exhortación del Papa Francisco Evangelii Gaudium. "Las claves de la exhortación del Papa nos devolverán la frescura de la fe en Cristo, la posibilidad de renovar la Iglesia y el gozo de evangelizar".
La liturgia del tiempo cuaresmal sigue propiamente el proceso con el que los catecúmenos se preparan para el bautismo. "Este año (el Ciclo A) lo expresa más claramente. Seguir sencillamente este itinerario sería suficiente para la renovación interior de la vida de los hijos de Dios. Quisiera que una liturgia más expresiva llegase a introducirnos en este camino de renovación y que la meditación de la Palabra de Dios nos adentrase en el diálogo con Él. Os invito, por tanto, a vivirla con la ayuda de vuestros sacerdotes y las indicaciones que la Delegación de Liturgia ofrece a las parroquias".
Experimentar la gracia del perdón en el Sacramento de la Reconciliación. "En este ambiente de gracia el Sacramento de la Reconciliación constituye un momento fundamental. Os invito encarecidamente a experimentar la renovación profunda de la gracia de Dios, que nos reconcilia sacramentalmente y nos regenera interiormente, confesando los pecados para recibir con el perdón, el abrazo de Dios misericordioso".
Y por último el obispo pide un esfuerzo significativo de caridad con los pobres y necesitados. "La vida de fe está ligada profundamente a la caridad. El ayuno y la limosna nos hacen comprender que podemos prescindir de lo nuestro en beneficio de los demás".
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