Cádiz

El obispo advierte a los curas que sus pecados repercuten en la comunidad

  • Zornoza pide en una carta dirigida a los sacerdotes de la Diócesis que deben estar unidos y reclama su formación permanente

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"Los deplorables malos ejemplos que, por desgracia, tanto dañan la credibilidad de la Iglesia, deberían servirnos para esforzarnos a vivir superando esa peligrosa mediocridad donde es más fácil sucumbir, y para abrazar el ideal sacerdotal, con la humildad de dejarse ayudar y con verdadero deseo de santidad. Nuestra virtud, como nuestros pecados, repercuten en toda la comunidad. No nos engañemos". El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy, ha enviado una carta a todos los sacerdotes de la diócesis en el que, entre otras cosas, lanza un mensaje entre líneas sobre los últimos escándalos por los que se ha visto salpicada la institución religiosa.

En la misiva hay agradecimiento hacia el clero por "el trabajo abnegado" y el reconocimiento a las dificultades "que se presentan hoy en la vida de los sacerdotes y el intenso trabajo que frecuentemente debemos realizar, siendo un clero tan escaso".

Monseñor Zornoza hace mucho hincapié en la carta a los curas en el tema de la formación sacerdotal: "La reciente Ratio Formationis Institucionis Sacerdotalis promulgada para los seminarios el 8 de diciembre de 2016 ha puesto en el candelero la formación sacerdotal y ha insistido de nuevo en esta etapa formativa segunda y permanente, en la que gravita la perseverancia del sacerdote en su vocación en comunión fraterna, lo que se ha denominado formación permanente".

También llama a los sacerdotes a estar unidos "ayudándonos unos a otros" pero afirma que "aún es una asignatura pendiente para muchos esta conciencia de participación". Así les pide que reserven los miércoles en sus agendas para participar en los encuentros sacerdotales dispuestos por el Obispado.

Deja frases lapidarias, como que "la santidad ha de ser el objetivo primordial de nuestros planes sin renunciar a sus metas", y ahí entronca de nuevo con uno de los temas centrales de la epístola del obispo, "la santidad sacerdotal, por tanto, ha de incorporar como medio de perseverancia la exigencia de la formación permanente y el acompañamiento".

Asimismo, también instó a los sacerdotes a que "superemos la tibieza, los temores, el conformismo que puede aburguesarnos, para ser una Iglesia misionera".

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