Las multas por radares móviles dejaron 112.500 euros en 2015

Destaca el fuerte incremento sufrido de octubre a noviembre, donde se pasó de sanciones por valor de 12.300 euros a 69.000 El PP critica el afán recaudatorio

Un agente de la Policía Local con un radar móvil situado tras una patrullera en el paseo de Canalejas la pasada semana.
Un agente de la Policía Local con un radar móvil situado tras una patrullera en el paseo de Canalejas la pasada semana.
Pedro M. Espinosa Cádiz

10 de mayo 2016 - 01:00

El Ayuntamiento de Cádiz necesita liquidez, dinero contante y sonante con el que poder hacer frente al pago de nóminas, créditos y proveedores. El problema es que, por su reducido término municipal, la ciudad no recauda grandes sumas de dinero. Quizá por ello las multas a los propios ciudadanos, principalmente de tráfico, se han convertido en otra lucrativa, aunque a veces asfixiante, fuente de ingresos. Este medio ha tenido acceso a algunos de estos ingresos variables y destaca que en el pasado año 2015 el Ayuntamiento de Cádiz recaudó 805.532 euros sólo en concepto de vados permanentes, mientras que le restan por cobrar aún 129.675.

Una de las partidas que más preocupa a los gaditanos y de la que más se quejan son las multas que vienen impuestas por radares, casi siempre escondidos y situados por agentes de la Policía Local en lugares estratégicos de las avenidas principales o la Cuesta de las Calesas, donde fácilmente se supera la velocidad permitida por la DGT.

En total, en el pasado año el Ayuntamiento ingresó 112.500 euros por este concepto, y aún hay multas pendientes de cobro por valor de 72.500 euros. Curiosamente, tras la entrada del nuevo equipo de Gobierno, y durante los cuatro primeros meses, no hay ingresos por estos conceptos, pero en septiembre ya se recaudan 3.100 euros, en octubre 12.300 y en noviembre se da un salto brutal para cobrar 40.300 euros en multas por radar en la ciudad, más 28.700 pendientes de pago, es decir, que en un solo mes la Policía Local puso multas en Cádiz por valor de 69.000 euros, en lo que José Blas Fernández, concejal del PP considera "un afán recaudatorio sin parangón, multando indiscriminadamente y aumentando la presión para que se pongan más multas en la ciudad", dijo.

Pero los radares de tráfico no son el único mecanismo con que cuenta el Ayuntamiento para sancionar. En total, las multas que se pusieron en 2015 por diferentes motivos han supuesto unos ingresos para las arcas municipales de 951.920 euros, y aún restan por cobrar 735.060 euros, es decir, en total se sancionó por un montante global de 1.686.980 euros, lo que supone un buen pellizco para una ciudad como Cádiz.

José Blas Fernández, que durante esta semana está preparando su intervención en el Pleno extraordinario de los presupuestos del próximo viernes, indicó ayer a este diario que el Ayuntamiento también ha conseguido una importante suma de dinero gracias a las plusvalías resultantes de las operaciones de compra y venta de viviendas, nada menos que 6.344.954,45 euros en 2015, como resultado de la recuperación económica que está viviendo el sector del ladrillo en la ciudad en los últimos meses. "Esto también se debe a la buena gestión que hizo el anterior equipo de Gobierno, y gracias a eso también se pueden ir pagando a proveedores", dijo.

El ex concejal de Hacienda también destacó que durante los años 2011, 2012 y 2013 el Ayuntamiento sólo recibió del Gobierno central, entonces presidido por Zapatero, 45 millones anuales, "mientras que en 2015 el Gobierno de Rajoy ha aportado a Cádiz 67 millones de euros de las PIE, una cifra que ha ayudado a levantar la economía, es una muy buena cantidad. Así que la herencia no es tan mala", aseguró el edil popular.

Para el concejal popular, cuando la economía funciona mejor se nota. "El anterior equipo de Gobierno ha hecho una labor importante, dejando muchas cosas atadas que ahora favorecen la gestión de Por Cádiz Sí Se Puede, y eso se nota".

La economía del Consistorio, la deuda, ese presupuesto que debe aprobarse el viernes, va a ser durante mucho tiempo el caballo de batalla de los nuevos inquilinos de San Juan de Dios, que, en opinión de Fernández, "están jugando con los proveedores".

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