Un mirador como si fuera la cubierta de un barco
Equipamientos Un lugar privilegiado
El proyecto Entre Catedrales, de Alberto Campo Baeza se inauguró ayer · La plataforma tiene unas excepcionales vistas al mar y se espera utilizar también como espacio cultural
Los gaditanos pueden disfrutar desde ayer de un mirador privilegiado, de otro punto de vista del horizonte del mar, de otro concepto de espacio público y de la obra de un arquitecto mundialmente reconocido como Alberto Campo Baeza. El proyecto Entre Catedrales se abrió ayer al público con la presencia del propio autor, la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, y el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos Atienza.
El día era el mejor aliado para la inauguración de una obra como esta. Con una mañana totalmente despejada, "como si de la cubierta de un barco se tratara", tal y como dijo Campo Baeza, la vista al mar era increíble. El propio arquitecto advirtió en la presentación que los restos arqueológicos se podrían haber cubierto con una caseta, "pero hemos preferido hacer una plataforma que sirve de mirador y que si nos fijamos bien se puede ver hasta América". Campo se sentía orgulloso de haber podido hacer esta obra para Cádiz, la ciudad en la que creció, "ya que no sólo es la más antigua de occidente, sino la más hermosa".
En esta operación que se ha puesto en pie después de dos años de obras han intervenido por un lado el Ayuntamiento, que es titular del solar donde se ha actuado, y el Obispado, que fue el que cedió el terreno y que también puso facilidades para que la fachada sur de la Casa del Obispo se cubriera de piedra ostionera.
Antonio Ceballos Atienza cree que esta obra es un ejemplo de inteligencia y de colaboración entre las instituciones. El obispo de Cádiz tiene muy claro que "la Iglesia está para servir siempre en todos los sentidos, y en este también". Monseñor añadió en su intervención en la inauguración que si en Cádiz destaca algo son las dos catedrales y gracias al proyecto de Alberto Campo, "ha quedado más embellecido todo el entorno".
Teófila Martínez utilizó el calificativo "proyecto fantástico" para referirse a esta obra y cree que le va a dar "una visión especial a las dos catedrales" y recordó el momento que sirvió de génesis a lo que hoy en día se ha levantado, cuando el arquitecto José ángel González entró en su despacho y dijo que se había certificado los 3.000 años de historia con la aparición de la tumba de un sacerdote fenicio. A partir de ahí se ha vivido un largo proceso que ayer culminó con la inauguración de este espacio público: "Ahora podemos tener una visión de la ciudad que antes no podíamos tener".
Martínez destacó que la intervención se ha hecho "con mucho mimo" y añadió que espera que la plataforma se convierta también en un lugar para el disfrute de la cultura.
En la plataforma llamaba la atención el blanco de todos los elementos y el riesgo que eso puede suponer para los vándalos. Alberto Campo apelaba a la buena fe de los ciudadanos y la alcaldesa señaló que no iba a haber vigilancia en la parte alta, aunque espera que no haya desperfectos.
A partir de ahora queda la puesta en valor de los restos arqueológicos que van en la parte baja de la estructura realizada por Alberto Campo Baeza.
La intervención del arquitecto no ha dejado indiferente a nadie y entre los que estuvieron presentes ayer tuvieron opiniones muy dispares sobre el resultado final.
Uno que sabe bien lo que es hacer una obra que resulta polémica es el escultor Luis Quintero, el autor del pájaro-jaula. Quintero se confiesa como un enamorado de la obra de Alberto Campo y cree que la actuación que ha hecho "en un sitio muy delicado, le ha dado una solución perfecta". Así, cree que el cambio de perspectiva que se produce al mirar el mar desde lo alto es perfecta.
Pedro Pérez Rivera, presidente de la asociación de vecinos Los Tres Arcos del Pópulo, señaló que "es muy bonito pero no lo veo para este sitio, ya que es algo muy moderno que está situado entre dos catedrales con mucha historia".
Lo que más le gusta es la parte del mirador "pero también habrá que ver la utilidad que se le da a este espacio" y se mostró un poco preocupado con los posibles actos vandálicos que puedan haber.
Sobre este mismo aspecto se pronunciaba José Rodríguez, presidente de la asociación de vecinos de Santa María, que advirtió que el espacio "hay que cuidarlo para que no se convierta en un lugar para botellones". Sobre el proyecto en sí señaló que "ha quedado bien, aunque a mí no me gusta la forma, pero es una opinión personal".
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