Los médicos aprenden a protegerse
Formación Talleres para prevenir agresiones a personal sanitario
Un grupo de 16 profesionales de Urgencias y centros de salud de la provincia inician un curso que imparte una empresa privada en el que adquirirán habilidades para evitar situaciones de violencia en la consulta
Las agresiones a profesionales sanitarios han aumentado en los últimos años. Una situación temida por médicos, enfermeros y otros trabajadores de los servicios asistenciales de salud y ante las que la mayoría no sabe cómo reaccionar.
Identificar los signos que alertan al profesional de que puede producirse una situación violenta, aprender a controlar dicha situación o conocer las habilidades verbales útiles para reconducirla, pueden ser clave para evitar que se produzca un ataque de tipo físico. Si a pesar de todo la amenaza física se torna real, saber cómo protegerse y escapar del agresor sin usar la violencia ni causar ningún tipo de daño a este, es de gran ayuda. Por ejemplo, es posible reconocer por el tono de voz, la excesiva gesticulación, la rigidez muscular del paciente o el familiar, que estos puede llegar a agredir al médico. Asimismo aprender a mantener la calma, transmitir una sensación de control y seguridad y ser capaz de utilizar una u otra estrategia según los casos, también es importante.
Si se inicia el ataque físico, es muy útil conocer las técnicas de la denominada biomecánica de reconducción de agresiones. Para entender en qué consiste, un ejemplo sencillo. Si el agresor agarra al profesional de un brazo este debe saber que para zafarse, en lugar de tirar hacia atrás o hacia al lado como cualquiera tendería a hacer, es preferible agarrar la propia mano y llevarla hacia uno mismo, escapando así por la zona más débil, la que queda entre los dedos del agresor.
Un total de 16 médicos de distintos servicios de urgencias y centros de salud de la provincia iniciaron ayer un curso de formación de 20 horas (distribuido en cinco módulos de cuatro horas) en los que les enseñarán una serie de habilidades de este tipo para saber cómo actuar en tales circunstancias.
Se denomina sistema AIPS (Autoprotección Integral de Personal Sanitario), en el que ya se ha formado en los dos últimos años 2.000 personas. Es el resultado de un estudio realizado por un grupo de profesionales del área y expertos en autoprotección y seguridad y la base de los talleres formativos para médicos que imparte CIFE Academia.
En el estudio se concluyó que las agresiones verbales y físicas son una realidad, no sólo en el sistema sanitario español sino a nivel internacional, y muy difíciles de controlar. Definieron sin embargo nueve parámetros o áreas para la prevención de dichas situaciones.
Parten de la base de que el 80% de las agresiones a sanitarios son de tipo verbal. El 20% restante son agresiones físicas que o bien se producen de forma súbita o son el resultado de las situaciones anteriores, que derivan en una escalada de violencia.
Todo esto lo explican Vanessa Adán, enfermera, y Alex Esteve, especialista en autoprotección acreditado por distintos organismos oficiales dentro y fuera de España, entre ellos el FBI, y ambos instructores de los cursos y directores de CIFE Academia. Declaran que el objetivo principal de sus talleres es preventivo para evitar que ese 80% de situaciones termina en agresión física. Asimismo, si a pesar de ello se producen, les dan las herramientas necesarias para "protegerse, protegiendo a su vez al paciente".
De este modo señalan que en los talleres teóricos y prácticos por ejemplo se enseña al alumno a identificar los signos que pueden indicar que se va a producir una escalada de violencia. También se les transmiten habilidades y estrategias verbales y de lenguaje corporal para que sean capaces de identificar el problema y reorientar la situación a través de la negociación. El control mental para lograr llevar las riendas en tal trance y evitar una respuesta incorrecta es otra facultad que se puede adquirir. En el curso se tienen en cuenta igualmente otros factores como el diseño del entorno asistencial "para que no se convierta en un lugar en el que el profesional queda acorralado y no puede escapar" o los aspectos legales "para evitar que no se denuncie, como ocurre muchas veces, por miedo a represalias.
Como se ha apuntado anteriormente, en caso de que la situación violenta vaya a más, se emplean técnicas de biomecánica de reconducción antes situaciones de agresión física. Nada tiene que ver, explican, ni con artes marciales de ningún tipo ni con la defensa personal. Esto métodos dicen, podrían ser contraproducentes y añaden que con el suyo "no se usa violencia, ni se dan golpes. De lo que se trata es de que el profesional logre escapar y pueda pedir ayuda; puede hacerlo cualquiera, tenga fuerza o no".
Aunque no es la solución para eliminar todo tipo de agresión, con estos métodos el profesional cuenta con las capacidades precisas para evitar que las consecuencias, para ambos, sean graves.
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