El mecanismo de control, la única novedad introducida por el PP en la limpieza de zonas verdes con personas sin hogar
La polvareda que se ha levantado en torno al trato que se le estaría dando a las personas sin hogar que pernoctan en zonas verdes de Cádiz se debe, si atendemos a una estricta cuestión cronológica, a la actualización que el gobierno municipal de Bruno García habría hecho días atrás del procedimiento hasta ahora existente, que se plasmó en un informe en el año 2020 y que, según ese informe, ya se ejercitaba años antes.
La única novedad achacable al actual equipo de gobierno es la incorporación de un mecanismo de control “que garantice que las tres unidades administrativas implicadas en el mismo han desarrollado su labor de manera satisfactoria”.
De este modo, el área de Medio Ambiente reconoce en ese informe aprobado en la Junta de Gobierno Local del 6 de febrero que el protocolo “tiene su origen en el procedimiento reglado que durante años viene llevando a cabo el Ayuntamiento para la limpieza y mantenimiento de zonas ajardinadas y parques en la que pernoctan o permanecen personas sin hogar, consistente en la coordinación entre Medio Ambiente, Servicios Sociales y Policía Local”. Todo ello con la finalidad de “garantizar la protección de las personas sin hogar y preservar sus efectos personales, haciendo compatible esa protección con la debida observancia de la limpieza y salubridad de los espacios públicos de la ciudad”.
Aclarado todo esto, se insiste en lo que ya estaba prefijado al menos desde 2020: en que antes de la limpieza de cualquier espacio público donde haya personas sin hogar es necesario que los Servicios Sociales informen a esas personas a través de los equipos de calle. “Solo tras esta visita y una vez finalizada su acción, será cuando comience el servicio de limpieza”, se insiste, para dar paso luego al papel que en todo esto juega la Policía Local, que se tiene que personar en el lugar “para acompañar a los trabajadores durante todo el proceso, quedándose hasta la finalización de la carga de los residuos retirados”. Todo lo cual ya estaba preestablecido.
Ese mecanismo de control incorporado ahora al protocolo consiste en una página que tienen que rellenar los operarios del equipo de calle, de Policía Local y del servicio de Parques y Jardines precisando si hay o no personas sin hogar en el lugar concreto, cuántas personas (en el caso de que haya), si el aviso del servicio de limpieza se ha producido en persona o a través de cartelería, qué actuaciones concretas se han realizado (limpieza manual, limpieza mecánica, baldeo, retirada de residuos, desinfección, u otras), si la intervención se ha realizado garantizando la dignidad y los derechos de las personas sin hogar, y si se ha producido alguna incidencia, en cuyo caso hay que especificar lo ocurrido.
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