Marcela Blanco ya es parte del "alma de Cádiz"

El Archivo Histórico Municipal recibe más de 400 documentos entre producción literaria, correspondencia personal y artículos en prensa local, nacional e internacional de la fundadora de la primera academia de mecanografía de la ciudad

Marcela Blanco más allá de su Academia: Una notable poeta de Cádiz

Teo Cardoso, Maribel Núñez, Maite González y Virginia Martín, en el acto de donación del legado de Marcela Blanco al Archivo Histórico Municipal.
Teo Cardoso, Maribel Núñez, Maite González y Virginia Martín, en el acto de donación del legado de Marcela Blanco al Archivo Histórico Municipal.

El "alma de la ciudad", donde se custodia latido y memoria, está en su Archivo Histórico. Algo así ha venido a decir la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Cádiz, Maite González, durante la escenificación de la entrega de parte del legado documental de una notable poeta, destacada emprendedora, creadora de un método de enseñanza del que aprendieron generaciones y, por ende, fundadora de la primera academia de mecanografía y taquigrafía de este rincón del sur, Marcela Blanco Morales (1901-1931). Una mujer "adelantada a su tiempo" que, si seguimos el hilo de la reflexión de la edil, ya es parte del alma de Cádiz.

Lo es gracias a su nieta, Maribel Núñez, la encargada de poner orden y valor a la prolífica producción de su abuela siguiendo la estela de su padre, "que fue quien comenzó a poner fechas, a buscar y conservar" todos los documentos relacionados con una madre a la que no conoció pues Marcela Blanco murió con 30 años, demasiado joven, cuatro horas después de darlo a luz. Así lo ha contado la descendiente justo antes de leer sus versos favoritos de todos los que escribió Marcela Blanco, un poema, el último poema, dedicado al hijo por venir y que volcó sobre papel estando embarazada.

Una obra que también ha sido alabada por la edil de Igualdad, Virginia Martín, presente en la entrega "de unos 400 documentos entre producción literaria, correspondencia personal y artículos en prensa local, nacional e internacional", como ha detallado el director en funciones del Archivo Histórico Municipal, Teo Cardoso, que han llegado al centro de Isabel la Católica "en impecable estado de conservación".

Un legado que abarca desde 1911, con el primer escrito publicado a la precoz edad de 10 años, hasta el mismo año de su muerte, 1931, con el original del poema que leyó Maribel Núñez y que también está recogido en la antología sobre su obra literaria que recientemente ha publicado Diputación de Cádiz. Documentos todos que se catalogarán y analizarán debidamente bajo los criterios que marca la Biblioteca Nacional -"no es habitual recibir una donación de estas características, de un archivo familiar y, además, con el matiz de corte literario, en un archivo histórico por lo que se requiere de esa catalogación especializada", ha advertido Cardoso- para después pasar a su digitalización y hacerlos accesibles al público.

Además de la obra literaria (poesía, narraciones, relatos...), "hay una interesante correspondencia personal tanto recibida como enviada, digna de estudio para un grafólogo" y una mención aparte también tienen los volúmenes en braile, lenguaje que ella misma aprendió y enseñó a su marido cuando él perdió la visión. "Aquí queda un gran trabajo, hablamos de un trabajo para una persona sola de todo un año al menos", ha valorado el responsable del Archivo que, con todo, opina que se necesita "una tesis doctoral sobre la obra de Marcela Blanco". "Que alguien rastree la producción de la autora también en otros archivos y hemerotecas en Sevilla, en Madrid, también en archivos internacionales, sería muy interesante para terminar de poner en valor todo este trabajo", ha lanzado la (buena) idea.

Algunos de los documentos de Marcela Blanco que se han entregado al Archivo Histórico Municipal de Cádiz.
Algunos de los documentos de Marcela Blanco que se han entregado al Archivo Histórico Municipal de Cádiz.

Y es que, como destacaron todos los presentes en el acto oficial de la donación enmarcado en la Semana de los Archivos, Marcela Blanco Morales fue "una mujer pionera en un tiempo harto difícil para la mujer" y en el que "se abrió paso con su tesón diario, sin aceptar que se le relegara a un segundo plano en su entorno social y que superó numerosos obstáculos gracias a su gran capacidad de estudio y formación".

Su temprana e intensa vocación literaria -ganando certámenes desde niña y publicando en diferentes periódicos nacionales y extranjeros, incluido nuestro Diario de Cádiz- la impulsó desde el seno de una familia de escasos recursos económicos "pero muy culta". Se formó en la escuela pública, donde daba clases su padre y estudió francés e inglés con el objetivo "de conseguir un mejor empleo". Ya con 15 años trabajaba en bodegas y ópticas, estudió mecanografía y taquigrafía, estudios que ella misma perfeccionó con la creación de un método de enseñanza que impartió en su propia academia, la primera en toda la ciudad, primero situada en la calle Valverde y, después, en Cervantes, por donde han pasado varias generaciones de gaditanos. Una academia donde, además, enseñó braile.

Una vida cuyas huellas, en buena parte, se pueden seguir en la reciente donación hecha por su nieta. "Todo lo que he hecho, seguir el trabajo que empezó mi padre, ir a su casa, buscar todos los papeles, darles sentido, conservarlos, todo, lo he hecho con mucha ilusión, y con mucho, mucho, trabajo, por supuesto, pero estoy muy contenta de que todo esto se conserve para toda la vida en la ciudad", se ha congratulado Maribel Núñez que también ha adelantado que otra parte del legado de su abuela, la que tiene que ver con piezas expositivas, también relacionadas con su abuelo y con la actividad de la academia, "irán a la Fundación Municipal de la Mujer", como también ha confirmado la concejala Virginia Martín.

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