Un lujo innecesariamente cerrado
Un edificio Bien de Interés Cultural en desuso. El antiguo colegio Valcárcel cerró al público en junio de 2003. Diputación vendió los equipamientos a la empresa Zaragoza Urbana con el fin de construir un hotel de lujo. Activistas del 15-M ocuparon el recinto con el fin de darle un uso social tras ocho años de inactividad
La catalogación de Bien de Interés Cultural es una prerrogativa básica otorgada a un enclave. Un requisito jurídico básico para obligar a las administraciones a conservar el patrimonio. Los organismos, en teoría, se deben afanar en preservar el óptimo estado de estos equipamientos. A Valcárcel, sin embargo, le ocurre una historia extraña.
La histórica edificación cuenta con el cariño y la consideración favorable de la ciudadanía, todos los órganos oficiales coinciden en la importancia de adecentar este espacio. Todos están de acuerdo, no hay aparentes problemas. Sin embargo, nueve años cerrado no son fruto de la casualidad.
En el año 2003, cesó la actividad académica al completo. En este momento, Diputación comienza a elaborar un informe para evaluar el valor total de las instalaciones . En medio de la trama, un conflicto con el Ayuntamiento para que cambiase la calificación urbanística de centro educativo a equipamiento hotelero. La empresa Zaragoza Urbana, poseedora del hotel Playa Victoria, la mejor posicionada para hacerse con la magnánima parcela. Una vez se cerraron las negociaciones, hubo varios amagos que presagiaban que las obras podían iniciarse en breve. La fecha del Doce rondaba, las primeras previsiones de la efeméride incluían este equipamiento como una de las piedras angulares. El segundo semestre de 2008, después 2009, año tras año, el inicio de un hotel de cinco estrellas se acercaba. 150 habitaciones, sala de convenciones con capacidad para 700. La joya de la corona para la Cumbre Iberoamericana. Llega octubre de 2010, Zaragoza Urbana argumenta una crisis en el sector hotelero para desestimar la puesta en marcha del proyecto. Todo se iba al traste. En la actualidad la propiedad sigue siendo objeto de polémica, se busca dar una salida a la situación. El problema emergió con el movimiento 'Valcárcel Recuperado'. Los activistas ocuparon el emblemático edificio y abrieron para todo el pueblo las dependencias abandonadas. Esto supuso una hilera de denuncias por parte de los propietarios, con algunos imputados incluidos. En cualquier caso, la ciudadanía se pregunta qué puede hacerse en Valcárcel.
Antonio, vecino de la viña
"Mientras cree puestos de trabajo me da igual su uso"
Bajo el árbol del viejo hospital del Mora, a la sombra divisando lo que fue, es y puede ser la parcela de Valcárcel. En ese lugar cada mañana Antonio, junto a un grupo de amigos del barrio, recuerda las bondades que antaño tuvieron algunos de los equipamientos abandonados de la zona. "Valcárcel es un excepcional edificio, el hecho de que esté situado frente a La Caleta creo que es una de las claves", asiente. Un viñero que ha visto todo el progreso de este enclave frente al mar y que en estos momentos asiste con cierta decepción a su nuevo presente. "Lo único que hay que hacer es meter puestos de trabajo, que Valcárcel sirva para que al menos 100 personas encuentren empleo, me da igual su uso", manifiesta el ciudadano.
Además, consideró que un centro universitario que permita ampliar las especialidades de la UCA sería una de las ofertas más viables y eficaces para la neoclásica edificación del siglo XVIII.
José cepillo, socio de la dorada
"Valcárcel cerrado no nos beneficia a ninguna de las partes"
Uno de los socios de La Dorada, en plena calle de La Palma, recuerda, como la mayoría de gaditanos, el atractivo proyecto que en un principio consistía en un alojamiento de cinco estrellas. "Ese equipamiento cerrado no le vale a nadie, no beneficia ni a hosteleros ni a ciudadanos", asevera. Asimismo, arguye que las administraciones públicas deberán delimitar el uso adecuado que se le puede dar a este equipamiento. "No creo que solo sea posible un hotel, también hay otras posibilidades, incluso que administraciones públicas se ubiquen en estos lugares", garantiza.
José Cepillo argumentó que Cádiz tiene que venderse. "Con los edificios cerrados no se puede vender la marca de la capital, todo lo que traiga gente hasta el lugar es bueno", comenta. La mayoría de los habitantes de La Viña recuerdan la vitalidad que traería a la zona una vuelta de Valcárcel, "aunque lo más importante es que se creen puestos de trabajo".
Manuel, pensionista
"En otras ciudades, este edificio sería uno de los emblemas"
El paseo rutinario por el callejero viñero desemboca en ese patrimonio sin pulir para este jubilado. El paso de los años le ha permitido presenciar mil y una vivencias diferentes, pero el amargo sabor de ver a Valcárcel en un estado de inutilidad es algo que le cuesta asimilar. "La Viña es un barrio pobre, el paro nos azota y hay gente que come con lo poco que puede. Construir un hotel de lujo en este lugar no creo que sea la mejor de las soluciones, no lo vería lógico", declara el vecino. Las comparativas con otras ciudades de la geografía pueden llegar a ser odiosas en cuanto a mantenimiento del patrimonio, "en otras capitales este enclave sería uno de los más importantes sin duda, pero aquí no cuidamos nada lo nuestro".
Pepe, encargado casa agustín
"La Ciudad de la Justicia tendría cabida en este espacio"
El encargado del bar Casa Agustín se mostró un tanto molesto por el desuso que sufre Valcárcel. "Mientras se abre el Parador, lo otro sigue en su mismo estado", comenta frustrado. El hostelero aduce que "la Ciudad de la Justicia podría tener cabida en este espacio ya que hay hasta una entrada subterránea por la que entrarían a declarar los citados".
Con este tipo de abandono el trabajador considera que "se empobrecen todos". Según este último hay un desbarajuste de estructuras que no permite la utilización efectiva de los equipamientos. "Desde el Parador a Valcárcel, encontramos dos edificios abandonados más, con eso se dice todo", concluye con desilusión.
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