Cádiz

El lado oscuro del jardín botánico

  • Uno de los legados de José Celestino Mutis permanece en estado de abandono desde hace años aunque el Ayuntamiento y la Universidad se han comprometido a recuperar un recinto pionero en España

Un edificio a medio construir en la trasera del Hospital Militar reconvertido en el Centro Tecnológico es la única imagen exterior que los gaditanos pueden percibir del antiguo Jardín Botánico de Cádiz. Tras la valla, un destartalado vivero, árboles y plantas casi secas y un terreno semi abandonado.

Aunque pueda parecer imposible, en este terreno, ideado e impulsado por Pedro Virgili como complemento del Real Colegio de Cirugía de la Armada, trabajó hace 250 años José Celestino Mutis, un gaditano que acabó siendo considerado como uno de los grandes expertos mundiales en botánica.

El Jardín Botánico fue autorizado por el marqués de la Ensenada el 22 de abril de 1749. Lo que pretendía Virgili era complementar los estudios que se iban a recibir en el Colegio de Cirugía, entonces en construcción, aportando plantas que, convenientemente ordenadas según su utilidad, pudiesen ser utilizadas para fabricar medicamentos. Mutis, que permanecería en el centro hasta 1752, antes de trasladarse a las colonias americanas, ayudó a situar estas instalaciones entre las mejores del país, hasta el punto que aquí surgieron quienes más tarde estarían al frente de centros similares en otras capitales. Al fin y al cabo, el de Cádiz fue uno de los primeros jardines botánicos abiertos en España, siempre junto a centros universitarios.

Pero como ha ocurrido con otros equipamientos que han conformado la historia de Cádiz, la importancia de su Jardín Botánico no ha sido suficiente para preservar su continuidad.

La construcción del actual edificio de la Facultad de Medicina le restó espacio y no se aprovechó para revitalizarlo, ya en plena decadencia como un triste apéndice del Hospital Militar de Cádiz, que también se degradaría hasta su transformación en el actual Centro Tecnológico.

Fue coincidiendo con la inauguración del Centi cuando desde el Ayuntamiento se trasladó el compromiso de recuperar el Jardín Botánico de Cádiz como una zona verde de alto valor académico para el disfrute de la ciudad.

Desde entonces ha pasado cerca de una década. Lo que iba a ser una nueva etapa de esplendor del Jardín ha acabado por confirmar su abandono. Hoy el terreno, al que los ciudadanos afortunadamente no pueden acceder, funciona como un destartalado vivero municipal, completando la imagen de abandono el edificio nunca concluido donde el su momento se proyectó para el vecino Centro Tecnológico y que después iba a integrarse en el complejo de la Facultad de Medicina.

El pasado viernes el rector, Diego Sales, incluía dentro del futuro plan de remodelación de esta zona, cuando la vieja facultad, ya trasladada a Puntales, se convierta en el paraninfo de la Universidad de Cádiz y el Centi en la sede del Rectorado. Será entonces cuando el Jardín Botánico podrá recuperar su pasado esplendor.

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