El comité de huelga denuncia presiones de Sufi a los trabajadores
Asegura que no les entregan la lista de los servicios mínimos y que la empresa los llama a su casa para decirles que están incluidos en esa relación obligatoria
Cádiz sigue sufriendo la huelga de basuras más extraña de su historia. Empresa y trabajadores no se ponen de acuerdo, hay un cruce de declaraciones sobre la ilegalidad del paro por una parte y de la utilización de los servicios mínimos por otra, los propios trabajadores parecen estar divididos, y mientras tanto, por uno u otro motivo, la huelga no se hace visible, no hay basura en la ciudad, los contenedores se recogen habitualmente e incluso las papeleras se vacían. Extraño.
Ayer los representantes de los trabajadores aseguraron que Sufi-Cointer incumple desde hace unos días la obligación de entregarles los servicios mínimos de cada jornada "y mientras, llama uno a uno a los operarios a sus casas y les dice que acudan a trabajar bajo amenaza. Es una estrategia más de esta concesionaria por reventar la huelga, engaña a los trabajadores y hasta los amenaza con despedirlos para que vayan a trabajar", afirmaron, para insistir después en que esta práctica sí es ilegal. De nuevo ayer, trabajadores de esta empresa protagonizaron una protesta en la Plaza de San Juan de Dios ante el Ayuntamiento de la ciudad para reclamar la readmisión de los dos despedidos, que por otro lado, fueron llevados a Urgencias, donde permanecieron varias horas para realizarles varias pruebas tras 26 días en huelga de hambre.
Los representantes de los trabajadores aseguran que la empresa está llamando a los trabajadores a sus y, bajo amenaza, "les dice que vayan a trabajar y que forman parte del servicio mínimo obligatoriamente", han señalado los responsables.
Asimismo, este comité también señaló que tienen constancia de que al personal eventual, que son los trabajadores que componen el grueso de la plantilla del servicio de los fines de semana, "también la empresa los llama para amenazarlos con la no renovación de sus futuros contratos si no acuden a sus puestos de trabajo".
Por otra parte, la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, recomendó ayer a los trabajadores de la limpieza en huelga de hambre que "antes que poner en riesgo su salud vayan a Magistratura a denunciar y les dirán si sus despidos son procedentes o no. Así se evitaría esta desagradable situación". La primera edil explicó que el Ayuntamiento "no puede meterse en un conflicto entre empresa y trabajadores, deben resolverlo entre ellos", recordando que el derecho tanto a huelga como a trabajar "es sagrado y debe respetarse". Al respecto manifestó que le parece "tercermundista" que haya coacciones a los que deciden trabajar "y que los que tienen derecho a huelga según la Constitución y los parámetros democráticos no respeten a quienes bajo estas mismas premisas deciden trabajar". Señaló que "hay quien ha perdido el norte utilizando los derechos constitucionales según interese política o sindicalmente", concluyendo con el deseo de que el acuerdo "sea lo antes posible por el bien de la ciudad".
Indicar también que el concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Cádiz, Fernando Vivas, considera "una indecencia mayúscula que el Ayuntamiento se lave las manos en este asunto, mirando para otro lado cuando sabe que es su responsabilidad mediar en esta situación si está en juego el servicio de limpieza de la ciudad que pagamos todos y todas". Y prosigue. "Como ya hemos repetido infinidad de veces, el equipo de Gobierno no puede conceder un servicio municipal a una empresa privada y luego desentenderse de lo que ésta haga o no haga con el servicio en sí y con la plantilla que lo lleva a cabo".
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