Cádiz

Un hotel abierto a la ciudad

  • El edificio, diseñado por Luis Collarte, apuesta por su conexión con la trama urbana abriendo una gran calle interior con locales de hostelería y reforzando la presencia del salón como centro de actos sociales

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En pleno centro histórico de la ciudad y al borde del mar. Es el sueño de cualquier hotelero, el solar ideal para levantar un hotel. Y más si sobre el mismo ya ha venido funcionando desde hace más de setenta y cinco años un complejo turístico acumulando de esta forma una historia única.

Es el caso del Parador Atlántico. Se levanta junto al parque Genovés, a escasos metros de La Caleta, a un suspiro del centro histórico de Cádiz y teniendo en uno de sus frentes a la Bahía de Cádiz. "Es un lugar único. Cualquier cadena del sector moriría por este emplazamiento".

Lo dice Luis Collarte, el arquitecto del nuevo Parador Atlántico, que asume con ilusión el que será el tercer diseño que va a tener este hotel desde su nacimiento en la década de los veinte del pasado siglo. Ilusión sobre todo "porque es la primera vez que afrontó un centro de nueva planta, lo que no es habitual en Paradores. He tenido, además, libertad para plantear el diseño limitada sólo por el programa funcional del edificio".

A la hora de poner sobre la mesa el proyecto Collarte ha tenido muy en cuenta el valor histórico del viejo hotel. "Hemos tratado de respetar la memoria funcional del edificio, especialmente de aquellos elementos que los mismos usuarios han hecho propios". Aquí menciona las puestas de sol "que los clientes acostumbran a disfrutar desde un determinado punto".

Pero, sobre todo, el proyecto se plantea como objetivo relacionar estrechamente el Parador con Cádiz la ciudad.

Para lograr este objetivo, Collarte ha ideado la apertura de una peculiar calle 'interior' en el complejo, que se convertirá en una continuación de la calle Benito Pérez Galdós y que conectará con una serie de locales dedicados a la hostelería, como cafeterías y restaurantes, y algunas tiendas. Es una forma de hacer del hotel un edificio más gaditano aún y, sobre todo, agradecer a la ciudad como le ha acogido en estas últimas décadas.

Igualmente, el proyecto potencia de forma ostensible el gran salón de actos que, durante años, sirvió como auténtico Palacio de Congresos y que hoy aún sirve de apoyo al edificio de la Plaza de Sevilla.

La sala va a mantener la ubicación actual aunque crecerá en tamaño ya que pasará de 500 a 700 metros cuadrados de superficie. Técnicamente estará preparado para las más modernas tecnologías y tendrá capacidad para dividirse en salas de menor tamaño.

Con estos servicios, el futuro Parador Atlántico destinará toda su planta baja a usos 'urbanos' para lo cual contará con una altura más alta de lo habitual, hasta ocho metros. La clientela del hotel centrará su vida dentro del complejo a partir de la primera planta, donde se encontrará el centro de recepción y todos los servicios habituales en un centro de este tipo. Con ello, se gana en tranquilidad para el usuario del hotel.

Esta misma compenetración con la ciudad se dejará notar con la continuidad que se va a dar al paseo perimetral del casco antiguo lo que obligará a retranquear, en 20 metros, el actual jardín donde se ubica la piscina. Con ello se conseguirá según el arquitecto "eliminar el carácter de isla que tenía el Parador". Piscina y jardín se situarán sobre una plataforma elevada que tendrá una conexión visual con la propia Bahía.

El Parador Atlántico será un hotel con vistas. Todas las habitaciones darán a la ciudad y al mar lo que permitirá dar un diseño y un equipamiento más 'democrático'. "Ningún cliente podrá quejarse de la calidad de su habitación, ni de las vistas que va a tener. El cien por cien serán estancias lujosas, lo que no ha ocurrido hasta ahora, lo que facilitará la gestión y mejorará la imagen del conjunto", aunque lógicamente se contará con suites especiales. Todo ello para que el Parador pueda tener consideración de hotel de cinco estrellas, aunque puede que finalmente la empresa pública que lo gestiona opte por mantener las cuatro actuales.

Como todo hotel que se precie se contará con servicio de spa, aunque en esta primera fase no se potenciará ya que será el edificio que se levante en el Campo de las Balas en que disponga de este equipamiento.

Respecto al diseño exterior, puesto en duda por antiguos directivos y algunos clientes, Luis Collarte defiende que el mismo supondrá un menor impacto visual. "Buscamos la sencillez y la racionalización de los espacios con una construcción moderna. Nuestro objetivo es hacer el mejor edificio en todos los sentidos, como se hizo cuando se construyeron los dos anteriores inmuebles". Puesto ya en marcha este proyecto, Collarte reconoce una ilusión: poder encargarse también de la ampliación.

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