El cierre de los cines de invierno

El principio del fin de las grandes pantallas de cine en Cádiz

  • Hace veinticinco años cerraron las salas Andalucía y Municipal, dos referentes del ocio en la capital

Fachada lateral del cine Andalucía Fachada lateral del cine Andalucía

Fachada lateral del cine Andalucía / D.C.

Hace ahora un cuarto de siglo cerraron sus puertas los cines Andalucía y Municipal. Era el ocaso definitivo de las grandes pantallas en la capital, de los grandes cines de invierno. Cinco años más tarde, ahora hace dos décadas, dejaba de funcionar el Avenida, el último de los clásicos. La última proyección fue El príncipe de Egipto.

Los multicines ganaban la partida a las grandes pantallas, a los cines con una única sala, algunos con más de un millar de butacas, como el Andalucía, que también tuvo una fructífera vida como teatro e incluso fue sede provisional del concurso del Carnaval durante los años de reforma del Falla. En todo caso, el público será selectivo con las multisalas. La ubicada en el Reina Victoria, con apenas dos pantallas de tamaño excesivamente pequeño, no acabaría de cuajar entre el público. Cerró también en 1999.

El Andalucía, referente del ocio durante décadas, con uno de los mayores patios de butaca de la ciudad, en competencia con el Gaditano, que había sucumbido unos años antes. Fue sustituido por un edificio de viviendas. Bajó el mismo se encontraron restos arqueológicos: una fábrica de salazón romana, tan cerrada al público como el propio cine.

El cine Municipal, construido en los años veinte como equipamiento de propiedad municipal al considerar el alcalde de la época, Ramón de Carranza, que podía ser un buen negocio para el Ayuntamiento, se reconvirtió en la sede de la Fundación de la Mujer, en una zona comercial y en un multicines de nueve salas, aunque hoy mantiene cerradas algunas pantallas.

La decadencia de las grandes salas fue pareja con el cierre de los cines de verano, muchos de ellos también con cientos de butacas, como los cines Maravillas, Delicias o España. La presión inmobiliaria fue más fuerte. Sólo aguantó el Brunete, reconvertido en multicines de verano en una última etapa de esplendor.

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