Con más ganas de estudiar que nunca
Inmaculada Benítez Olivar, alumna beneficiaria de la Beca 6000, cuenta que desde que le concedieron esta ayuda tiene "más ilusión" por sacar adelante sus estudios, "pues en casa necesitamos ese dinero"
Quiere estudiar una carrera. Quiere ser periodista. Quiere especializarse en Periodismo de Investigación. Quiere. Pero querer no siempre es poder, e Inmaculada Benítez Olivar es consciente de ello. A sus 16 años sabe que algunas ilusiones hay que alimentarlas con algo más que con esfuerzo, con dinero. Y los euros que entran en su casa sólo dan para "lo imprescindible". Así que esa ilusión de trasladarse a Sevilla para estudiar en la Facultad de Comunicación la está dejando morir. Ya incluso está barajando una alternativa para cuando concluya Bachillerato: quizás se aliste en el Ejército, que además de gustarle es, para ella, sinónimo de sueldo.
Esta alumna de primero de Bachillerato del Instituto Drago explica que sus padres están separados y que su madre, con quien vive además de con su hermana pequeña, tiene que ingeniárselas para tirar hacia adelante con el salario que percibe como limpiadora. Sin embargo, desde el pasado mes de diciembre el cinturón les constriñe algo menos, y ello gracias a sus buenas notas y a la Beca 6000.
La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía ha puesto en marcha este curso esa ayuda al estudio para evitar el abandono escolar temprano, ya que son muchos los jóvenes que se ven obligados a abandonar el sistema educativo por la falta de recursos económicos de sus familias.
Inmaculada ya percibió en diciembre los 1.800 euros correspondientes al primer trimestre del curso y hace unos días la Administración educativa ha vuelto a engordarle la cuenta bancaria. En total, a lo largo del curso, recibirá 6.000 euros. Pero eso sí, a cambio ella deberá seguir demostrando su compromiso con el esfuerzo y con el estudio, pues el mantenimiento de la beca está ligado a los resultados académicos y a la asistencia a clase. Así, en caso de que la joven no aprobara algún trimestre, el pago de la beca quedaría suspendido, aunque la ayuda se establecería cuando recuperara las materias suspensas. Pero ella prefiere no pensar en esa posibilidad, y está hincando los codos como nunca para que el pago no se interrumpa.
"Soy buena estudiante, al menos lo intento. Pero sí es cierto que desde que me concedieron la beca tengo aún más ilusión por sacar adelante mis estudios, pues en casa necesitamos ese dinero. Es como si ya estuviera trabajando, y sé que tengo que hacer bien mi trabajo para cobrar y así poder ayudar económicamente a mi madre. Ahora me planteo los estudios como un reto", sonríe la adolescente.
Con su primera 'paga', Inmaculada ha aportado un sofá a su casa, y ahora sueña con comprarse un ordenador: "Me gustaría tener un portátil. Antes tenía un ordenador de sobremesa, pero era muy viejo". Sólo ese capricho se permite, pues todo el dinero de la subvención que pueda ahorrar "lo guardaremos para mis estudios".
Le ilusiona pensar que el próximo curso estrenará libros de texto. "Me resulta más fácil estudiar si voy subrayando, pero en los libros de segunda mano que nos dan no se puede pintar. Así que parte del dinero de la ayuda lo invertiremos en mis libros de segundo de Bachillerato. Como ésos no los tendré que devolver, los podré subrayar sin ningún problema".
Inmaculada ya se puede permitir pensar en el próximo curso: "Si no fuera por esa beca, tendría complicado seguir estudiando".
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