Cádiz

La futura convivencia con la ciudad

  • El Ayuntamiento centra sus esfuerzos en la apertura del muelle y en el suelo de oportunidad para un proyecto en el paseo Pascual Pery

La apertura del Muelle Ciudad era hasta ahora un tema tabú para la autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, que siempre ponía por delante lo que defendía como los intereses de la comunidad portuaria. Tan sólo se abría la mano en situaciones puntuales como las celebraciones de las grandes regatas de veleros, por ejemplo.

Frente a esos intereses antes mencionados, estaba el Ayuntamiento, que defendía que este frente marítimo debía abrirse a la ciudad como se había hecho en otros lugares, el más cercano de ellos en Málaga. La luz al final del túnel empieza a verse después de que la APBC haya dado un primer paso permitiendo el retranqueo de la valla para que los ciudadanos puedan entrar en el muelle. En esto tiene mucho que ver el actual gestor de la APBC, José Luis Blanco, que tiene un perfil mucho más político que su antecesor Rafael Barra, con una visión más técnica.

El Ayuntamiento plantea dos acciones con respecto al puerto en la capital gaditana. Por un lado la de la apertura del Muelle Ciudad, que es a corto plazo, y por otro, darle un uso a lo que llaman como suelos de oportunidad en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y que afectaría a una operación urbanística con aparcamientos, zona de ocio y cultural en el paseo Pascual Pery Junquera.

La alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, señalaba hace tiempo que la incorporación del Muelle Ciudad para Cádiz "es una de las prioridades que nos marcamos como reto y ya ha empezado a tomar vida".

En el año 2006 el Ayuntamiento presentó la posibilidad de eliminar la tradicional verja del muelle, quitar de enmedio los contenedores y el aparcamiento de camiones frigoríficos para permitir el libre acceso de los ciudadanos, tanto de los turistas que llegan a Cádiz en barco en el catamarán como de los que viven en la ciudad.

La idea es que lo que actualmente es el Muelle Ciudad se convierta en una plaza más donde se pueda pasear y por ello Martínez considera que ha de ser liviana, una plaza abierta con construcciones sencillas "porque lo que no podemos hacer es tapar la fachada de la ciudad".

Para ello, dentro de un proyecto básico con una recreación infográfica, junto a la terminal de cruceristas irían unas construcciones a modo de pérgolas y donde también habría zonas ajardinadas que podría permitir también algunos espacios hosteleros. Además la gente podría llegar prácticamente hasta el cantil del muelle paseando con una valla ligera que podría ser retráctil para los momentos en los que haya barcos.

El tema de la apertura a la ciudad siempre ha sido un tema recurrente para los distintos partidos. Una de las propuestas que se hizo en este sentido fue la Gran Plaza del Mar que presentó el entonces candidato socialista a la Alcaldía de Cádiz Rafael Román, a través de un proyecto del arquitecto Manuel González Fustegueras.

En el mismo se planteaba una plaza con jardines en el Muelle Ciudad con un aparcamiento subterráneo debajo y con una conexión peatonal directa con Canalejas, de manera que el tráfico de la actual avenida del Puerto quedaba soterrado.

El Ayuntamiento tiene muy claro que esa apertura del puerto a la ciudad pueda dar lugar a innumerables posibilidades, como por ejemplo las visitas guiadas al puerto, eventos culturales y deportivos, con las ya conocidas grandes regatas pero también con talleres y conciertos entre otras cuestiones. También puede ser utilizado para la realización e eventos sociales y para relacionar la actividad económica con el puerto.

En lo que se refiere al proyecto del paseo Pascual Pery, se trata de "un importante proyecto que revalorizaría y potenciaría la zona comprendida entre la Punta San Felipe, el paseo y Puerto América", según Teófila Martínez.

La idea municipal en este llamado suelo de oportunidad, es la de ganarle espacio al actual paseo Pascual Pery hacia el puerto, de manera que los coches que actualmente llegan a la zona, en vez de subir hacia la parte superior, irían por parte del terreno ganado en cota cero, de manera que la parte superior quedara totalmente peatonalizada.

Después se crearían una serie de edificios en altura cero y más uno aprovechando el desnivel que hay entre la zona portuaria y el paseo Pascual Pery, de manera que en la inferior se habilitaría un gran aparcamiento e más de 2.000 plazas y la superior se utilizaría para uso comercial y hostelero.

Mientras tanto, en las esquinas quedarían otros dos edificios diferenciados que podrían tener un uso más cultural y expositivo, con ideas como el Museo de la Navegación por ejemplo.

A juicio de la alcaldesa, "este lugar está llamado a ser el motor económico del casco histórico con nuevos establecimientos dedicados principalmente al sector de la hostelería".

Con esta intervención que califica de "estratégica", considera que se ofrecerá a los ciudadanos y a los turistas "una nueva fachada al mar completada con proyectos ya concretos del ayuntamiento como la intervención en Santa Bárbara o Santa Catalina. Esta nueva fachada será visible desde la Alameda y se sumará a los espacios paisajísticos que ya tenemos".

En este sentido, aunque queda todavía mucho por hacer, Martínez argumenta que la plaza de Sevilla, la asunción del muelle ciudad en el centro urbano de la ciudad y el paseo Pascual Pery hasta Puerto América "supondrían la creación de un corredor de equipamientos versátiles, de transportes, de ocio, hostelería y deportivos que supondrán todo un revulsivo para el centro histórico y para toda la ciudad entera".

La apertura del puerto de Málaga a la ciudad ha supuesto una enorme transformación, porque ha descubierto una zona de paseo y esparcimiento que hasta ese momento era impensable.

En Cádiz la actuación en el muelle despierta algunos recelos en esa llamada comunidad portuaria, que gracias a la nueva terminal de contenedores va a poder concentrar los tráficos de carga a la misma e incluso potenciarlos. Sin embargo, algunos colectivos estiman que se puede perder negocio si se pierden terrenos a favor de la ciudad.

El puerto, hasta la entrada del siglo XXI estaba prácticamente abierto a la ciudad para pasear por su interior, aunque la situación era un poco caótica ya que se convivía en el mismo espacio con el paso de camiones y vehículo que operaban en el interior del puerto. A partir de los atentados de las torres gemelas en Nueva York, las directivas europeas exigían que el puerto tenía que convertirse en un fortín. Sin embargo, su muralla está a punto de derribarse.

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