Cádiz

El eterno drama de la droga

  • La detención de una histórica del menudeo de estupefacientes en la Viña pone de manifiesto los daños colaterales que sufren sus familiares

Un coche de la Policía Nacional patrulla por una calle de la ciudad. Un coche de la Policía Nacional patrulla por una calle de la ciudad.

Un coche de la Policía Nacional patrulla por una calle de la ciudad. / jesús marín

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El drama de las drogas se cosecha como las uvas, por racimos. Vidas rotas, familias desestructuradas, infancias arrebatadas por mor de una adicción, de un camino que se tuerce. Las últimas detenciones que la Unidad de Pequeño Tráfico de la Udyco Bahía de Cádiz de la Comisaría Provincial han llevado a cabo en el barrio de la Viña así lo atestiguan. Las repetidas denuncias ciudadanas y el seguimiento al que fue sometida por la Policía han provocado que Nadia haya ingresado en prisión a sus 40 años, dejando a sus dos hijos, uno de ellos menor de edad, en una situación comprometida. Nadia es hermana de Paco El Kojak, histórico del menudeo en la calle Trafalgar del Cerro del Moro y que se encuentra en prisión cumpliendo condena desde que lo trincaran en mayo de 2015.

Nadia, según la Policía, no tiene oficio ni beneficio. Su forma de ganarse la vida es vender papelinas que compra en Sanlúcar y realizar pequeños robos, sobre todo de ropa, en establecimientos de las calles Columela, Ancha o la plaza de las Flores. "Vende para subsistir, porque también es consumidora habitual. Necesitaba vender para poder ganar algo de dinero con el que ir tirando y poder pagarse el vicio", dicen desde comisaría.

En ocasiones es un negocio de subsistencia, porque también son consumidores

En ocasiones esa ropa robada son encargos muy concretos, en otros, primero se busca la mercancía y luego se intenta colocarla en la zona de la plaza de la Cruz Verde, que vuelve a ser un punto conflictivo en el pequeño tráfico de sustancias estupefacientes, rebujito sobre todo, una adictiva mezcla de heroína y cocaína.

Nadia residía con sus dos hijos en una vivienda social de Procasa en la calle Pericón de Cádiz, a escasos 50 metros de un colegio, por lo que desde la vecindad se alertaba del constante trasiego de toxicómanos por la zona.

El pasado mes de febrero Nadia aceptó una sentencia de conformidad de dos años de prisión que la eximía de entrar en la cárcel con la condición de que no volviera a delinquir en un plazo mínimo de dos años. En mayo la Policía ya volvió a detenerla. Ahora, al haber vuelto a su trabajo habitual y ser detenida, Nadia no sólo tendrá que cumplir la condena de dos años impuesta en su día sino también algunos años más que le caerán con total seguridad por estas dos últimas detenciones relacionadas con delitos contra la salud pública.

"Es un drama total -reconocen desde la Policía-, algunas veces les han llegado a cortar la luz y el agua, y la situación en la que se queda la familia ahora es dificilísima".

No es un caso aislado. Ayer mismo la Policía detenía a otra habitual del menudeo, pareja de otro de los narcos más conocidos por la zona del mercado y la Cruz Verde. Es un ritual que se repite, el eterno juego del gato y el ratón en el que unos y otros aceptan las reglas. El problema es que una detención conlleva consecuencias no sólo para la persona que entra en la cárcel.

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