Ciudadanos de Cádiz

"Tengo la espina clavada de no haber visto iniciarse el nuevo hospital"

  • Hipólito García Rodríguez. Durante más de tres décadas ha formado parte de la vida política gaditana, primero como concejal y luego como delegado de Empleo y Salud

GRAN parte de su vida ha estado vinculado al mundo de la política, primero como concejal del Ayuntamiento de Cádiz y posteriormente como delegado provincial de la Junta de Empleo y Salud. Tras su jubilación le queda la espina clavada de no haber podido ver en marcha la construcción del nuevo hospital, aunque Hipólito García espera verlo hecho realidad más temprano que tarde.

-Después de una vida política tan activa, ocupando cargos de tanta responsabilidad, ¿cómo vive en estos momentos su jubilación?

-Pues muy bien. Muy tranquilo y dedicado a mis nietos y a vivir la vida, que también es algo muy deseable.

-O sea que eso de que jubilación viene de júbilo en su caso sí se cumple.

-Bueno, yo siempre he sido de la opinión de que cuando se acaba una etapa empieza otra, y lo que hay que hacer es aprovechar el tiempo en el momento en que estamos y no vivir en el pasado. La mujer de Lot se convirtió en sal por mirar atrás, por lo tanto...

-Usted empezó en el movimiento vecinal.

-Sí. Mi padre fue uno de los fundadores de la Asociación de Vecinos de Puntales y los jóvenes organizamos el Club Juvenil. Luego, ya casado, constituimos la Asociación de Vecinos del Cerro del Moro. Efectivamente allí había una serie de problemas importantes en el conjunto del barrio. Se hicieron cosas interesantes, entre ellas la paralización de la construcción de un bloque de viviendas donde hoy se encuentra la plaza que está junto a los depósitos de tabaco y que hubiera contribuido a terminar de colmatar y masificar el barrio. Ya luego, estando yo en el Ayuntamiento, se pudo hacer la primera zona verde.

-¿De que año estamos hablando?

-Pues principios de los 70, porque en el 79 entré en el Ayuntamiento, y como siempre he tenido la sensación de que no era deseable ligar conceptos, pues al entrar en la política municipal dejé la asociación de vecinos.

-¿Y cómo fue ese tránsito del movimiento vecinal a la política?

-Yo también era dirigente sindical en mi empresa, en Construcciones Aeronáuticas, y en el año 77 me propusieron ser miembro de la lista al Congreso por el PSOE. Me cogió un poco de sorpresa, porque entonces eso de diputado me sonaba muy fuerte, pero lo acepté. No pedí ningún tipo de espacio a ocupar, así que fui el séptimo de la lista, por lo que no tenía ninguna posibilidad, pero trabajé en la campaña como el primero. Entré como independiente en esa lista pero luego me afilié al partido y como consecuencia de ello me ofrecieron entrar en la lista municipal del 79. Y ahí empezamos....

-Por la experiencia que ha tenido en todos estos años, ¿cree que las asociaciones de vecinos tendrían que tener más peso en la política municipal?

-Totalmente. Es más, hoy se habla de la desconcentración, de los distritos. En el año 87, el programa municipal que yo coordiné ya hablaba de la distribución de la ciudad en cinco distritos que ocupasen espacios incluso de gestión propia en temas como la limpieza. Aquello no se llevó a la práctica porque yo en el 88 dejé el Ayuntamiento y porque había un sector que no era muy partidario de esto, pero mi pensamiento era haber podido llegar incluso a que la limpieza viaria pudiese estar adscrita a cada distrito. No hablo de la recogida de residuos, que es más compleja y necesita una maquinaria, sino a la limpieza de las calles. Con la constitución de cooperativas podría haber tenido una presencia más directa en la ciudad y un mayor apego porque iba a ser gente que vivía en la propia zona. Lo que pasa es que eso lo ligaba también a la responsabilidad de quienes estuviesen gestionando. Se pensaba que cada distrito tuviera una sede, donde estuviese la policía de barrio del distrito, la asistencia social, que hubiese una relación más directa de los gestores, dirigidos por un concejal que fuera el responsable máximo y quien, de alguna manera, hiciera de ligazón con el equipo de Gobierno.

-Y desde la barrera ¿qué le parece a usted el escenario político que se vive en el Ayuntamiento de Cádiz, le recuerda al que vivió en su primera etapa con Carlos Díaz, con un gobierno de coalición con el PCE y el PA?

-No. Porque nosotros en el 79 llegamos a un acuerdo de Gobierno con esos dos partidos y desde el principio hubo un respeto absoluto por parte de todos los miembros de los tres partidos para cumplir con la función que se nos había encomendado por parte de los ciudadanos y que era cambiar la ciudad. Y fuimos capaces de tener un campo de entendimiento muy importante, de hecho yo sigo teniendo amistad con compañeros de esa época, y hasta el último día de la legislatura fuimos leales unos con otros.

-¿Es lo que está echando en falta en estos momentos, un poco más de lealtad política?

-Lo primero que echo en falta es tener un modelo de ciudad razonablemente asumible por la inmensa mayoría, que permitiese un reparto de tareas y no se produjeran permanentemente situaciones de enfrentamiento que lo que conlleva es una esterilidad absoluta.

-Y esto repercute en el ciudadano al final.

-Pues claro, la ciudad es quien paga el pato. Yo leo y escucho a personas que dicen que el PSOE no tendría que haber apoyado a Podemos y otras cosas así... Yo creo que la situación en Cádiz demandaba cambiar la ciudad. Si no el PP no hubiese perdido la mayoría. Porque, a mi modesto entender, se había producido un hartazgo de una propaganda permanente y de una situación en la cual el Ayuntamiento era la oposición de la oposición, y eso dificultaba cualquier posibilidad de entendimiento posterior. Por lo tanto esto hace necesario apoyar que se produzca ese cambio. Lo deseable hubiera sido alcanzar un pacto mucho más razonable y amplio pero es que desde los prolegómenos del acuerdo de investidura ya se veía que era muy difícil. Yo llegué a pensar incluso que Podemos no tenía ningún interés en que se llegara al acuerdo y coger la Alcaldía. Porque si no es incomprensible que se produjeran muchas de las declaraciones que se hicieron en aquel momento y que se siguen produciendo ahora. Lo primero que tiene que haber para buscar un punto de acuerdo es un respeto mutuo, el entendimiento de que nadie está en posesión de la verdad absoluta, hay una frase de Machado que me gusta mucho que dice algo así como: Tú verdad no, la verdad, y ven conmigo a buscarla, la tuya guartela. Desde esa óptica las circunstancias que se están produciendo no son las más deseables.

-Después de tantos años en política, ¿conserva a muchos amigos? ¿Algún enemigo?

-No me he considerado nunca enemigo de nadie. Es más, recuerdo que en los años 80 salíamos a lo mejor de un Pleno donde había habido posiciones encontradas, con duros enfrentamientos políticos, con la UCD por ejemplo, y después nos tomábamos una cerveza en El Sardinero. No tiene nada que ver la discusión dialéctica o ideológica con el respeto mutuo y la capacidad de relación personal.

-¿Qué le pasa al PSOE gaditano, que antes tenía un gran peso en el Comité Federal y ahora parece que lo ha perdido?

-Hombre, es la consecuencia de que se ha perdido peso en el propio partido. Ha ido produciéndose la retirada, o la dedicación a otras actividades, de compañeros que tenían peso específico importante y no ha habido una sustitución de esos niveles. Y además, si el gobierno quema, la oposición quema mucho más. Muchísimo más. Por lo tanto, el hecho de que durante 20 años el partido no pudiese tener una relevancia institucional en la ciudad donde se viera lo que era capaz de hacer, o no, ha ido generando una pérdida de entendimiento con los ciudadanos, independientemente de que puede haber situaciones en las que muchos compañeros han dejado las instituciones, los movimientos ciudadanos, y se ha producido un cierto alejamiento de ese conjunto.

-¿Cuál es el cargo más complicado que ha desempeñado usted?

-No soy capaz de valorarme. Yo me siento razonablemente satisfecho, a la vez que siempre tenemos una cierta añoranza de proyectos que no se pudieron desarrollar en su momento, pero bueno, en mi etapa municipal, que duró hasta el año 88, se hicieron cosas interesantes; en la etapa de la Delegación de Trabajo, hasta el 94, fue dura, porque había mucha confrontación, muchos problemas, pero se fue capaz de ir dando pasos para ir solucionando la mayoría de los problemas o por lo menos ir minimizando los efectos perversos que generaban en los trabajadores. Y en la etapa de Salud se han quedado ideas por el camino pero también se han hecho grandes cosas. Ahora mismo el Puerta del Mar tiene la capacidad de intervenir en cualquier actividad, el último punto que nos faltaba era la cirugía torácica y se consiguió, tardó pero se consiguió. No era lógico que alguien que tuviera una dolencia de este tipo tuviera que irse a Sevilla o Córdoba. Se han quedado por el camino otras cosas, que espero que se puedan recuperar en el futuro. Pero sí que en ese aspecto queda un pequeño sabor agridulce.

-A pesar de los recortes, ¿sigue funcionando bien la sanidad pública andaluza? ¿Es equiparable al que disfrutan los ciudadanos de otras CCAA?

-Yo creo que es mejor que la mayoría. Muchas veces se es excesivamente crítico con lo que uno tiene en su casa y a lo mejor hay que irse a otro sitio y ver como funciona. Un amigo mío estuvo en Madrid un tiempo y me dijo: voy a tener que reconocerte que aquí funcionáis mejor. En determinadas cosas, porque claro, hay hospitales como el de La Paz que pueden ser punteros, pero también lo es el Virgen del Rocío por ejemplo, y en menor medida el Puerta del Mar, pese a las carencias que sin duda tiene, empezando por la reducción de espacios. Todos los ciudadanos somos conscientes que cuando tenemos un verdadero problema de salud lo mejor es que nos coja un centro del SAS lo más cercano posible.

-Como delegado de Salud, ¿le hubiera gustado ver al menos como se iniciaba ese proyecto del nuevo hospital regional de Cádiz?

-Esa es una de las espinas que me llevo clavada. Porque efectivamente aquello fue una oportunidad que en aquel momento era lo tomas o lo dejas y hubieron demasiadas dilaciones, demasiadas trabas, a la hora de ponerlo en marcha.

-¿Se fue demasiado ambicioso quizás?

-Creo que no. En absoluto. Siempre he partido de la premisa de que si hay una plusvalía que la sociedad ha sido capaz de generar, esa plusvalía se debe reinvertar en la sociedad, y por lo tanto si el espacio que ocupa actualmente el hospital es una pastilla apetecible desde el punto de vista urbanístico que puede tener unas plusvalías importantes, no es para que nadie se aproveche de ello, sino para que se mejore lo que tenemos ahora con un nuevo hospital que pudiese de verdad ser un centro regional con todas las letras, porque el que tenemos en la actualidad lo es pero tiene carencias por falta de espacio, por la estructura del edificio, que es antiguo, y eso se hubiese podido corregir con el nuevo hospital. Las circunstancias que se dieron después hicieron inviable llevar a cabo del proyecto pero bueno... ojalá más temprano que tarde se retome el tema y se dote a la provincia de Cádiz con un hospital moderno y capaz de dar respuesta a nivel de cualquier hospital del mundo.

-¿Porque usted no cree que con la inclusión se San Carlos quedan cubiertas las necesidades sanitarias de la Bahía?

-No. El error en el que podemos caer es que terminemos configurando una serie de pequeños hospitales de menor nivel pero que al final, como durante mucho tiempo, las intervenciones importantes y la tecnología mayor estuviera en Sevilla o Córdoba.

-Ustes que es un hombre veterano en política, póngase en la piel de Pedro Sánchez por unos momentos y dígame si cree que al PSOE le conviene más un gobierno en minoría de Rajoy o unas nuevas elecciones.

-Es un tema muy complejo. Por un lado, igual que le decía antes del Ayuntamiento de Cádiz, creo que el PP en España ha perdido un número muy importante de votos como consecuencia de esa incapacidad manifiesta de ponerse en la piel de los ciudadanos y de entender cuáles eran los problemas que se estaban produciendo en el país. Por lo tanto se hace difícil pensar que en estos momentos se pueda dar el apoyo que necesita a un presidente que ha permanecido impasible durante todos estos años frente a ministros con una prepotencia absoluta, que han despreciado a los ciudadanos, al mundo de la cultura, a la educación, incluso con una posición de tancredismo que hace imposible pensar que esa misma persona pueda ser capaz de cambiar ese modelo. Un gobierno con otras fuerzas tendría que ser un gobierno muy multipartidista, y eso empieza a tener una serie de problemas, porque cuando se dice que el PSOE pacte con Podemos se olvida que Podemos tiene 42 diputados, porque los otros 25 están pidiendo hasta sus grupos parlamentarios propios. Por lo tanto ¿quién tiene la seguridad de que un acuerdo con Iglesias va a ser respetado por los otros grupos? Además, se mezcla una serie de conceptos que afectan a la igualdad de España y a la equidad entre el conjunto de todos los españoles.

-Ahora que tiene tiempo para pasear, ¿cómo ve la ciudad? ¿Cádiz tiene futuro?

-En Cádiz tenemos las posibilidades que tenemos y hay que ser capaces de optimizar nuestros recursos. Es la capital de la provincia y tiene todo el aparato administrativo aquí, debería tener un hospital de primera categoría, sin que eso impida dotar a otras poblaciones de centros para atender el día a día; Cádiz tiene un gran potencial turístico, cultural, deberíamos lograr que los ciudadanos de la Bahía dijesen voy a ir a una obra de teatro, a una ópera, a un acto cultural que ponen en Cádiz.

-Ahora no será por malas comunicaciones.

-Por eso mismo. Siempre se ha dicho que Cádiz tenía que ser una ciudad turística, comercial y administrativa. Las grandes industrias en el espacio que tenemos no tienen mucha cabida, así que tenemos que ser capaces, con visión de Bahía y de provincia, de sacar provecho de nuestras posibilidades de desarrollo para inclementar lo que haga falta para poderlas desarrollar.

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