Comienza el curso marcado por la pandemia Las escuelas infantiles abren con extremas medidas sanitarias

  • Los centros privados lamentan la ausencia de un protocolo claro por parte de la Junta 

  • Los horarios de entrada y salida se reparten entre las aulas

Preparando el aula en una escuela infantil de Cádiz. Preparando el aula en una escuela infantil de Cádiz.

Preparando el aula en una escuela infantil de Cádiz. / Lourdes de Vicente

Las escuelas infantiles comienzan esta semana un curso muy complicado por los efectos del coronavirus. La pandemia ha provocado un descenso generalizado en las matriculaciones o un retraso en la vuelta a las aulas por parte de algunos pequeños por decisión de sus padres. A la vez, los centros han tenido que reforzar todas las medidas sanitarias, especialmente ante el avance del virus.

En Cádiz capital hay algo más de 500 niños y niñas entre cero y tres años, mientras que en el conjunto de la provincia se ofertan más de 10.000 plazas para algo más de 170 escuelas infantiles, de las que unas 70 son de titularidad pública. La Junta inaugurará de forma oficial el curso esta mañana en un centro de San Fernando.

Las escuelas de gestión privada han lamentado lo que califican como "un descontrol en la toma de decisiones. No se ha contado con un protocolo único, sino diferentes según sean privados, conveniados o públicos, cuando se debería de haber contado con unas normas únicas", afirma Enrique Sánchez desde la Escuela Infantil Pekes, una de las más veteranas de la ciudad.

"En muchos centros hemos tenido que investigar por nuestra cuenta y adoptar decisiones en materia de seguridad asumiendo nosotros la responsabilidad", se lamenta a la vez que destaca las dificultades que han tenido a la hora de elaborar el protocolo de la Escuela Pekes, para contactar con el centro de salud para tener un contacto sanitarios en caso de necesidad.

En el caso de este centro, las clases efectivas comenzarán el día 3, previa visita de los padres y madres al centro para conocer a los profesores. Actualmente cuentan con 75 alumnos matriculados, menos que otros años. Algunos empezarán dentro de unos meses ya que los padres quieren ver si se normaliza la situación sanitaria.

El centro funcionará como si cada clase fuese una única guardería. Los grupos, cuyo número de alumnos se ha reducido, cuentan con un tutor específico que no trabaja con ninguna otra clase. Además, tienen horarios de entrada y salida diferentes e incluso a la hora de salir al patio a jugar, con lo que en ningún momento se encuentran con los compañeros de las restantes clases. Incluso el almuerzo lo hacen en su propia aula. Se evita con ello el contacto con lo que se denomina como "grupos de convivencia”, reduciendo al máximo el riesgo de contagio.

Junto a todo los equipos de limpieza, se han adquirido termómetros mientras que el profesorado del centro se han hecho las pruebas PCR "como parte del estricto protocolo que hemos elaborado", y que se repite en otros centros de la ciudad de cara al inicio del nuevo curso marcado por el control del virus.

La reducción de la matriculación va a permitir a esta escuela infantil, como sin duda pasará con otras gaditanas, garantizar un tutor por clase, contando además con personal exclusivamente dedicado a garantizar el cumplimiento de todas las normas sanitarias.

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