Crisis del coronavirus

Y a todo esto... el domingo hay que cambiar la hora

  • El adelanto horario coincide con el confinamiento, lo que puede suponer un descontrol añadido

Los relojes de la iglesia de San José en la capital gaditana. Los relojes de la iglesia de San José en la capital gaditana.

Los relojes de la iglesia de San José en la capital gaditana. / Julio González

En la madrugada del próximo domingo, todo un clásico: el cambio de hora. Llega en el peor momento, cuando el descontrol horario por el confinamiento se ha hecho dueño de nuestras vidas y vamos a cumplir quince días de encierro.

En la madrugada del sábado al domingo, a las dos serán las tres. El cambio nos restará una hora de sueño, aunque en unas circunstancias excepcionales. De ahí que el portal 'acierto.com' haya esbozado una serie de consecuencias y haya analizado cómo nos afectará este cambio.Tal es así que, según los datos que maneja incluso podría acabar afectándonos en mayor medida. Pero, ¿de qué manera?, ¿cómo podemos afrontar el cambio horario en la coyuntura actual?

Alteración del ritmo interno, ansiedad, más apetito...

La investigación de la entidad revela que el cambio horario altera nuestro ritmo interno y fomenta la aparición de problemas para conciliar el sueño durante esa noche y las siguientes. Esto, a su vez, dispara el estrés, la secreción de cortisol y también la sensación de apetito. Unos inconvenientes que podrían verse agravados en esta situación y que se suman a los sentimientos de ansiedad que algunas personas empiezan a experimentar. Y es que esta semana será, según los expertos, la más complicada.Por otra parte y según los datos de 'acierto.com', adelantar el reloj incrementa los riesgos de sufrir hipertensión y migraña. Hasta la productividad de los trabajadores decrece y se disparan los accidentes laborales. Sobre todo en aquellos puestos más exigentes físicamente, donde las lesiones aumentan en un 6%. Algo todavía más preocupante en este momento.

En positivo: una hora más de luz, ahorro energético...

La parte positiva, sin embargo, es que estaremos una hora menos confinados en casa, y que ganaremos una hora de luz, con el consiguiente ahorro energético que eso supondrá. La clave para atenuar las consecuencias, sin embargo, radica en mantener la calma, aceptar el cambio con naturalidad e intentar mantener los hábitos y las rutinas que hayamos puesto en marcha durante estos días.Esto pasa por alimentarnos correctamente, evitar el consumo de sustancias excitantes, respetar nuestros horarios, hacernos un planning, hacer algo de ejercicio en casa para mantener la forma y los kilos a raya, intentar realizar actividades por separado si vivimos en pareja, etcétera..

 

 

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