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El destierro es el principio del edén para las tortugas de Puntales

La sede del barrio da asilo a los reptiles que son desechados por sus dueños

Las tortugas en la fuente de la Asociación de Vecinos de Puntales.
Manuel Galvín Serrano / Cádiz

21 de julio 2011 - 01:00

La Asociación de Vecinos de Puntales acoge el hogar de unas curiosas tortugas desde hace varios años. La existencia de estos singulares reptiles en el histórico barrio de extramuros es un caso que atrae a los curiosos. La iniciativa llega en el momento que José Escudel Real, jefe de mantenimiento de la AAVV, al construirse una fuente en el recinto y no tener un uso útil, decide "adaptar el espacio para introducir algún tipo de animal acuático".

La idea termina de fructificar en el momento que un miembro de su familia le pide cuidar de unas tortugas que iban a ser abandonadas debido a su gran tamaño. "Decidimos traer a las tortugas para que los pequeños al volver del colegio entraran a verlas", aseguraba José. Escudel dedica parte de su tiempo libre al cuidado de estos animales asegurando que el coste de la alimentación de los reptiles corre a su cargo, aunque la limpieza sí lo abona la asociación.

La tortuga más veterana lleva 6 años habitando en este oasis preparado, en mitad del vecindario de Puntales, para los pequeños reptiles. "Personalidades como abogados, guardias civiles e incluso concejales del Ayuntamiento han venido para depositar su tortuga ante la imposibilidad de cuidarlas de forma adecuada", afirmaba con un tono exclamativo el jefe de mantenimiento del colectivo de vecinos.

En la actualidad, existen 24 tortugas en la pequeña fontana, con dos tipos de clases predominantes como son la tortuga española y la americana, ambas de agua dulce. El encargado del cuidado de estos simpáticos animales manifiesta como muchas personas acuden para pedir una tortuga para mantenerla en su propia casa, "si insisten demasiado acabo dándosela sin problemas, pero no me gusta entregarlas a cualquiera".

En una ocasión, un representante de un hotel solicitó llevarse las tortugas "a cambio de una cantidad económica considerable". El cuidador de estos reptiles incide en que "no hay ningún ánimo de lucro ni beneficio por ello me he negado a venderlas en varias ocasiones". Los problemas con el Ministerio de Medio Ambiente y las distintas plataformas ecológicas brillan por su inexistencia.

La fama de este centro de acogida para los pequeños reptiles ha llegado a oídos de "todos los ciudadanos prácticamente y parte de la provincia".

Un destierro bendito que más que una condena al ostracismo es una llegada al paraíso. La labor de José Escudel permite que todas las tortugas que están a un paso del abandono por sus primeros dueños, pasen a mejor vida.

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