Despedida y bienvenida a dos negocios de toda la vida
El ultramarinos Marín cerrará, por la jubilación de su propietario, a finales del próximo mes de abril. En la calle Periodista Emilio López abrió hace menos de un mes la charcutería Ibéricos Félix
La confitería El Pópulo, de Cádiz, cerrará definitivamente esta semana
Hay negocios que poco a poco van desapareciendo del paisaje de las ciudades. En un escenario en que las franquicias y marcas se repiten por cualquier calle por la que paseemos, contemplar establecimientos de toda la vida reconforta.
Pero cada vez quedan menos. Uno de esos comercios de siempre es Charcutería Selecta Marín, un ultramarinos ubicado en la Avenida de Andalucía, número 49. Aquí atienden con una sonrisa en la cara José Antonio Marín y su mujer, María José Illescas. Soriano él, gaditana ella.
El negocio abrió sus puertas hace casi 20 años, en 2007, pero la trayectoria de José Antonio tras el mostrador ocupa casi toda su biografía. Porque aprendió el oficio con su tío, Corpus Martínez, quien era propietario de la Mantequería Corpus, un local que estaba justo al lado.
Procedente de Soria, el tío de José Antonio era un chicuco “de los antiguos”. “Un verano me vine de vacacaciones aquí con él y me quedé. Empecé de cero. Llevaba los mandados a las casas, barría, colocaba los productos...”
La mantequería-charcutería Corpus abrió en 1983 hasta la jubilación de su propietario en 2007. Ese fue el año en que José Antonio emprendió su aventura empresarial de la mano de su mujer, María José.
Con todo lo aprendido y una clientela fiel, el paso natural era ese. Y no se equivocó. En estos 43 años, en total, los clientes no han dejado de acudir a su establecimiento, pero ya ha llegado la hora de jubilarse. Será a finales del próximo mes de abril, fecha en la que José Antonio cumplirá 67 años, cuando dirá adiós a este trabajo tan exigente para saludar al resto de su vida.
“Estar aquí es muy sacrificado, son muchas horas al día de lunes a sábado. Sólo libramos los domingos y estamos de ocho y media a tres de la tarde y de seis a nueve y media de la noche. En verano hasta las once. Pero aún así me da pena dejarlo porque es un negocio que está funcionando”, explica José Antonio.
Ambos señalan que han recibido a personas interesadas en alquilar el local y continuar con la fórmula del ultramarinos, pero cuando les preguntan por los horarios se echan atrás. “Si tú eres el dueño puedes abrir cuando quieras, pero claro, el público se acostumbra y tú tienes que estar para el desavío”.
En todos estos años, la confianza se ha convertido en un factor determinante a la hora de atender a los clientes, que ya se sienten como en casa. “Hemos conocido a los padres, a sus hijos y ahora a los nietos. Muchos me preguntan: ¿ahora dónde vamos a ir a comprar? Pero es ley de vida”, reflexiona José Antonio.
Especialistas en charcutería ibérica, jamones, embutidos, conservas, vinos, bacalao y dulces navideños, el dueño de Marín reivindica la calidad de sus productos como marca distintiva sobre supermercados y grandes superficies.
Ahora llega el momento del ansiado y merecido descanso, sin planes de futuro concretos. “Haremos otras cosas. Yo, lo primero que voy a hacer es tirar el despertador”, comenta entre risas María José.
Un local en el centro que recoge el testigo
En la calle Periodista Emilio López abrió, hace menos de un mes, Ibéricos Félix. Un negocio que huele a charcutería clásica. Especialistas en productos ibéricos, jamones, paletas, embutidos, chacinas, queso y vinos, es el primer local de Félix Alfaro, su propietario, en Cádiz, aunque ya cuenta con dos establecimientos en San Fernando y Chiclana.
“Tenía ganas de montar algo en la capital porque me contaron que este tipo de negocios funciona muy bien aquí. En Cádiz a la gente le gusta comer bien, no les importa gastar dinero en productos de calidad. El otro día me dijeron una cosa que me gustó mucho y suscribo: gastar en buena comida es una inversión para tu cuerpo”.
Abierto todos los días, de lunes a domingo, de 10:00 a 15:00 y de 17:30 a 21:30 horas, buscan una clientela fiel, que sepa apreciar su oferta y la diponibilidad para acercarse a la tienda.
“Yo soy de Extremadura, así que también traemos de vez en cuando cositas de allí para que la gente las pueda probar y tenga al alcance de su mano productos que están menos vistos por esta zona”, afirma Félix.
Pasado y futuro de una forma de entender el comercio en Cádiz: a pie de calle, con dedicación, atención, calidad y entrega.
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