Cádiz

Un casco muy poblado

  • La rehabilitación de intramuros ha permitido reducir el descenso de población, más acusado en otros centros históricos del país

El distrito 5 de Cádiz, que ocupa buena parte de la zona de San Lorenzo-Mercado-Campo del Sur, apenas tiene 0,13 km/cuadrados de superficie (sobre 1,2 km de intramuros). Una superficie tan reducida que soporta una densidad de población de 38.446 habitantes/kilómetro cuadrado, una cifra propia de las grandes urbes asiáticas y lejos de las zonas residenciales de las que disfrutan las ciudades que tienen suelo de sobra. Algo que no hay en Cádiz. Este distrito es el más poblado del casco antiguo de Cádiz. A 1 de enero 2012 tenía empadronado a 4.988 personas. Los mismos que hay en todo el casco antiguo de Jerez.

Tantos vecinos en tan poco espacio viene de largo, aunque sean menos año tras año. Más aún, todos los distritos en los que está dividido el casco antiguo de la capital llevan ya muchos años perdiendo habitantes, pues hace un siglo se superaba los 70.000 residentes, el doble que en la actualidad, años de auténtica saturación y de barrios con un extraordinario problema de hacinamiento.

La salida de población se inició hace algo más de medio siglo, con la urbanización de Puerta Tierra, pero habrá que esperar a la década de los noventa para iniciar el necesario proceso de rehabilitación del parque inmobiliario de intramuros. Una operación ambiciosa, casi única en España en aquel momento que a la par que buscaba el arreglo de las viviendas pretendía también recuperar habitantes o, por lo menos, rejuvenecer el censo.

Lo primero se ha conseguido casi en su totalidad. El segundo resultado no ha sido tan positivo.

Cuando se puso en marcha el Plan de Rehabilitación del Casco Antiguo de Cádiz, en 1999, en éste residían 44.000 personas. Hoy hay 37.668 vecinos empadronados, lo que supone un 14% menos, un punto por encima de la pérdida global de la ciudad en el mismo periodo. Siguen siendo muchos (más de 30.000 habitantes/kilómetros cuadrado) pero viven mejor, mucho mejor.

Esta operación urbanística, que ha supuesto una inversión que ronda los 200 millones de euros tanto de aportaciones públicas como privadas, ha eliminado el hacinamiento y ha permitido mantener la población en determinados barrios, aquellos que se han visto más beneficiados por los planes inversores públicos.

El principal ejemplo son los barrios de Santa María, Pópulo y La Merced (distrito 7). En 2006 había 4.167 vecinos, frente a los 4.013 que hay actualmente, lo que supone un centenar menos en siete años, una pérdida gracias a la recuperación de muchas fincas que estaban vacías o parcialmente desocupadas. Curiosamente, otro de los barrios históricamente más degradados de la ciudad, La Viña (distrito 4), es el que más vecinos ha perdido en el mismo periodo de tiempo: desde 5.752 a 5.143, ya que aquí aún se mantienen muchas fincas por arreglar. El resto de intramuros mantiene un descenso medio del 5%.

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