Cádiz: nuevas calles para nuevos nombres
Con el nomenclátor más agitado de los últimos tiempos, la ciudad empieza a contar ya con pequeñas vías que podrían ser rotuladas
Los terrenos de Navalips ofrecerán la oportunidad de contar con otro barrio
El futuro de la Aduana de Cádiz
No suele ser habitual que una ciudad tan colmatada urbanísticamente como Cádiz, con tan escaso suelo, disponga de oportunidades para ampliar su callejero. Quizás por ello, en los últimos años, el nomenclátor de la ciudad está siendo agitado sin descanso y muchas de sus calles, plazas y rincones, incluso rinconcitos, troceados para dar salida a nuevos nombres con los que recordar a personas o ciertos hechos de la ciudad. Pero a veces, por alguna modificación urbanística puntual, surgen nuevas calles que ofrecen la posibilidad de refrescar el callejero sin tener que recurrir al muchas veces polémico, e incómodo para los vecinos afectados, trueque de nombres, como sucedió recientemente con la nueva calle que conecta Muñoz Arenillas y el Paseo Marítimo, y que se nombró Adela del Moral.
En las últimas décadas, Cádiz ha tenido varias posibilidades de ampliar su callejero tras modificaciones urbanísticas de enjundia, como sucedió con el soterramiento y la construcción de una avenida nueva, cambiada ya una vez de nombre en su corta vida a causa de los últimos vaivenes monárquicos en España, la operación en los antiguos cuarteles de Varela con su avenida transversal incluida y, sobre todo, el nacimiento de un nuevo barrio con la ocupación residencial de los conocidos como terrenos ociosos de Astilleros. De ese calado, del alumbramiento de otro nuevo barrio, apenas se vislumbra en la capital una futura promoción de 800 viviendas, la que venga a ocupar, cuando toque, los terrenos de Navalips.
Mientras, van apareciendo en la ciudad pequeñas oportunidades para añadir al nomenclátor nombres pendientes de ser reconocidos por su trayectoria o influencia. Pequeñas calles que surgen de ciertas obras y que admiten, pese a su corto tramo en algunos casos, recibir su particular bautizo urbano.
Es el caso, por ejemplo, de la pequeña travesía que ya se está urbanizando en el espacio que separa la trasera del edificio de la Aduana y la entrada a la antigua e histórica estación ferroviaria gaditana. Es una vía que comunica el nuevo aparcamiento de Adif con la zona de tránsito hacia la actual estación y que, pese a su pequeñez, bien podría ser rotulada. Igual que la también pequeña calle surgida entre Huerta del Obispo y Miguel Martínez de Pinillos, otra travesía nacida gracias al nuevo edificio de viviendas que se está construyendo en la zona.
Algo más grande se adivina la calle que, según los planes municipales, surgirá de la transformación de Valcárcel, una vía llamada a unir la Caleta con el Corralón de los Carros, y por extensión con los Callejones y la plaza de Abastos, y que se adivina como una oportunidad para recibir nuevo nombre. Otra posibilidad vendrá cuando se urbanice la plaza pública que surgirá cuando se incorpore al viario público la zona trasera del conjunto de Valcárcel, junto a la calle José Celestino Mutis.
Y mientras todo esto se decide o llega, la comisión del nomenclátor podría husmear nuevas posibilidades de añadir nombres al callejero con zonas que han surgido en las últimas fechas y que también son susceptibles de ser rotuladas. Como la nueva plazoleta surgida entre las promociones de viviendas de los Chinchorros, entre Marqués de Cropanis y San Juan Bautista, sobre la que la cofradía de la Borriquita ya ha reclamado el nombre de Virgen del Amparo o, si apuramos otros ejemplos, tramos de calles como la cuesta que sube de la plaza de Madrid hacia la Avenida, junto a la plaza de la Habana, que pese a ser calle se mantiene como en el nomenclátor como plaza de Madrid.
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