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Muere una mujer víctima de violencia de género en Olvera

Un bultito que te quita el sueño

Káncer

Segunda entrega de una serie de artículos bajo el título 'Káncer', donde se cambia la 'c' por la 'k' para dar un nuevo significado a una palabra, una enfermedad, que hoy ya es posible vencer l El ginecólogo y sexólogo López Doña se pone en la piel de una mujer con cáncer de mama

20 de abril 2009 - 01:00

ME estaba secando el pelo ante el espejo de mi coqueta, en la izquierda el secador y el cepillo en la derecha, con movimientos de bailarina. Mientras, me miraba el pecho haciéndome autocrítica sobre su actual valor erótico al desnudo. Me preguntaba si sería capaz de ponerme en top-less cuando llegase el verano (más allá de Cortadura, por supuesto).

Estaba fundida la bombilla izquierda, de tal manera que la proyección luminosa sobre mi pecho, producía una sombra más propia de un estudio fotográfico, me gustaba. Al instante apague el secador, solté el cepillo, me moví buscando el contraste de la luz con la sombra y observe la pequeña depresión en el cuadrante superior externo (como describiría posteriormente el médico), que me haría pasar los momentos mas terribles de mi vida personal.

Siempre esperas que "no sea nada", que "sea benigno", incluso tu médico de cabecera, que vela al mismo tiempo por tu salud mental y espiritual, le resta importancia. Pero te da un volante para el especialista y te pide unos análisis simulando rutina. Cuando sales de la consulta, abres el P.10, que así se llama el volante que te dan y lees: "Nódulo no rodadero, fijado a planos profundos. Descartar proceso mitótico". Pensé que pretendía no preocuparme al escribirlo de esa manera, pues cuando llegué a casa me conecté a internet y comprobé que lo de "proceso mitótico" era sinónimo de cáncer.

El primer planteamiento es: ¡YA!, todo ya. ¿Cómo voy a esperar que me den cita para dentro de tropecientos días? ¿A quién llamo primero para contárselo? ¿A mi marido? ¿A mi mejor amiga? ¿A la amiga de otra amiga, que se está tratando de cáncer de mama desde hace meses? Desesperación total.

Empecé por la mamografía y como no estaba muy claro me hicieron la ecografía, el nódulo traidor no me dolía y además era tan diminuto que entre los radiólogos se plantearon repetir la prueba a los seis meses. Pero allí estaba mi ángel (no se lo van a creer, pero en esos momentos una cree hasta en el más allá). Rafael me dijo: "Sara, te voy a hacer un PAAF ahora" (así le llaman a pincharte el nódulo y succionar con la jeringa células del bultito o dicho más fino: Punción-Aspiración con Aguja Fina).

Conté los minutos, las horas y los días, que siendo cortos se me hicieron infinitos, hasta que me llamaron de la Unidad de Mama del hospital y el cirujano me informó de lo que no quería saber y me estaba temiendo: "carcinoma de mama, canalicular infiltrante". Te quedas sin saber qué decir y esperas a continuación la sentencia: ¿En qué etapa se encuentra? ¿Es operable? ¿Podré curarme? Y como una interferencia se superponen imágenes de tus hijos, de tu madre y del hombre al que amas. De pronto, te reconfortas cuando oyes: "Es un estadio 1, es decir que no tiene más de dos centímetros y no se observan metástasis". Te quedas un poco igual, pues parece ser que tienes que estar contenta porque no es un estadio 2, ni 3, ni 4, ¡coño! que me tengo que alegrar (pensé de pronto en la amiga de mi amiga que tuvo que alegrarse de tener sólo una metástasis, que al parecer se la podían operar).

Pues bien, ahora lo importante es cuando te van a operar (os aseguro que en esos momentos te importa un comino si vas a perder la teta, lo importante es sobrevivir con garantías, ya habrá tiempo para pensar en la estética, 'extética' diría yo).

Me hicieron una tumorectomía, sólo me quitaron el bulto, sus alrededores y una limpieza de los ganglios propios que analizados me garantizarían la evolución y el pronóstico (los ganglios filtran las células tumorales que se quieren escapar para sembrarse por tu cuerpo). Si te dicen que "estaban limpios" te sientes "feliz" (siempre te tienes que contentar, pues si tienes alguno afectado, es mejor que si tienes 2, y si 3, mejor que 4).

No me traté con quimioterapia, ¡sólo 24 sesiones de radioterapia! Por tanto, contenta también (la 'químio' son jornadas tan duras para tu cuerpo y para tu alma, que cuando termina las borras de tu mente y hasta te deshaces de la ropa que te ponías y del pañuelo que te cubría).

Temía por mis ovarios, pues siempre ha estado en discusión entre los expertos jóvenes y menos jóvenes el beneficio de extirparlos (desgraciadamente a los profesionales jubilados, que son los que más saben del tema, nuestro Sistema Sanitario los borra del mapa -a ver cuando aprendemos de China y aprovechamos la sabiduría que adquirieron durante años-). Conservo mis ovarios, pues me dijeron que la ventaja de tenerlos bien puestos era mayor que la de quitarlos como prevención, así que tomo el Tamoxifeno, un medicamento que interfiere con la actividad de los estrógenos que fabrican mis ovarios (hormonas femeninas, que promueven en mi caso el crecimiento de células cancerosas en la mama).

Han pasado nueve años y la sombra de la parca se ha difuminado tanto que he vuelto a conciliar el sueño. Me siento mas querida por mi familia (he sufrido mucho, dicen de mí). Te queda el 'sambenito', pues cada vez que hablan de ti sacan el tema a relucir y no lo puedes evitar, y yo tampoco lo puedo olvidar, así que aprendí a vivir de esta manera.

La bombilla izquierda del espejo de mi coqueta esta floja, así siempre me sigo viendo mi seno derecho, mi parte bella, fuerte y morena…, morena de Cortadura.

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