Inglesia

Un beato en la Castrense de Cádiz

  • El Papa autoriza el decreto de martirio de 127 sacerdotes españoles, entre ellos el que fuera párroco del Santo Ángel en 1931 y 1932, Luis León l La beatificación, pendiente de fecha

Retrato del futuro beato Luis León Muñoz, que fuera párroco de la Castrense en 1931 y 1932. Retrato del futuro beato Luis León Muñoz, que fuera párroco de la Castrense en 1931 y 1932.

Retrato del futuro beato Luis León Muñoz, que fuera párroco de la Castrense en 1931 y 1932. / D.C.

El pasado día 23 de noviembre, el Papa Francisco autorizó el decreto que reconoce el martirio a un total de 127 sacerdotes españoles “asesinados por odio a la fe en España entre 1936 y 1939”. Más de un centenar de curas entre los que se encuentra uno estrechamente vinculado a la parroquia del Santo Ángel Custodio, la Castrense. En concreto, se trata del Padre Luis León Muñoz, un sacerdote castrense nacido en El Carpio (en Córdoba) que fue párroco en Cádiz entre 1931 y 1932, cuando la II República suprimió el cuerpo de capellanes, regresando este sacerdote a su Carpio natal.

Según explica Mónica Montero, feligresa de la Castrense, este sacerdote moriría asesinado el 24 de julio de 1936, recibiendo sepultura en el panteón familiar. Y extrae un escrito de un sobrino de Luis León que fue también sacerdote y que narraba su muerte cruenta.

La Castrense ya dedicó a este sacerdote el centro parroquial de Benito Pérez Galdós

“El 21 de julio se presentan mineros de La Carolina (Jaén) para adueñarse de El Carpio cuando parecía que todo estaba tranquilo. Un hombre gritó: “¿Qué hacéis?”. “El cura de los Leones está en su casa”.

Seguidamente, aparecieron tres hombres con sus pañuelos rojos y obligaron a don Luis y a su hermana Dolores a poner las manos en alto. Registraron la casa y cogieron lo que encontraron. Inmediatamente les ordenaron que salieran con las manos en alto. Cuando llegaron al Triunfo, a la hermana le dijeron que se volviera. Llega a la plaza, y junto a las paredes del templo parroquial, el jefe ordenó la ejecución. El reo sacó su crucifijo y lo besa. Suenan los disparos, la víctima cae y aquella tierra, bañada en su sangre, sostiene durante 24 horas su sagrado cuerpo, para trasladarlo en el carro de la basura al cementerio al día siguiente. Lo tiran en la puerta y allí estuvo dos días más. Era el mes de julio”.

La figura de Luis León ha sido especial para la parroquia gaditana; hasta tal punto que el centro parroquial que se inauguró anexo al templo de la Plaza de Fragela lleva el nombre de este sacerdote, cuyo martirio reconoce ahora el Vaticano, en un decreto en el que se incluyen a otros 126 sacerdotes españoles. Un reconocimiento que supone, al mismo tiempo, un paso previo para la beatificación de este ya siervo de Dios. De hecho, la diócesis de Córdoba lleva desde 2010 trabajando en este proceso de beatificación de los 127 sacerdotes cuyo martirio ya ha sido reconocido por Roma y cuya beatificación ya depende, únicamente, de fijar una fecha para celebrar solemnemente esta subida a los altares que dará, de manera indirecta, un beato para la Castrense.

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