225 años conviviendo con la vivacidad de los jóvenes
parroquia de san josé La feligresía tiene una amplia participación de grupos juveniles
La vida que rodea a la iglesia de extramuros es de las más intensas · Muchas personas de corta edad acuden a las actividades pastorales en sus creyentes inicios
"No hay ninguna parroquia que tenga tanta feligresía como esta de San José, puede que sea la que más, con entre 18.000 y 20.000 habitantes aproximadamente", con esta rotundidad puede explicarse todo lo que rodea a este templo que en este curso celebra su año jubilar. Con esas palabras resumía el padre Óscar González Esparragosa el papel que juega el vetusto enclave eclesiástico en mitad de la avenida principal de la ciudad.
En esta larga lista de fieles el párroco recuerda que cinco colegios religiosos, cofradías de gloria y penitencia y un buen número de grupos jóvenes permiten hacer de San José un lugar con un flujo continuo de personas. Mamen Fernández, de 26 años y con 4 años de experiencia en la feligresía, es uno de esos testimonios que provocan perplejidad en la estereotipada opinión pública, pues muestra una imagen de la religión enfocada al público juvenil. Una visión opuesta a la proyectada en los tiempos de ateísmo y agnosticismo. Mamen lleva años dirigiendo la actividad pastoral de uno de los colectivos que actúa en el entorno de San José.
"Como grupo nuevo llevamos dos años, aunque aquí siempre hubo movimiento, con lo que ocurrió el año pasado de la JMJ en Madrid se ha incrementado la cantidad de jóvenes a nivel diocesano", asegura Mamen. Cerca de 20 personas de edad corta integran la avanzadilla para captar más jóvenes en una ardua tarea de mostrar la fe como otra posibilidad para deambular por la actualidad amortiguando los sobresaltos.
"Los jóvenes son la alegría de una parroquia, son la promesa del futuro, tienen una actividad formativa, de tiempo libre, y de tipo social y caritativo, ya que colaboran con misiones del Tercer Mundo para lo cual organizan actos y recaudan fondos", matiza el padre Óscar con regocijo.
Entre las iniciativas más llamativas destacan los denominados 'Encuentros en la Esperanza', que consisten en unas convivencias durante un fin de semana entre creyentes y los que no comparten las doctrinas del cristianismo. Un proyecto dirigido por personas de 15 a 20 años. Estas citas se convocan a nivel diocesano. "Lo que llama hoy en día es la experiencia, el hecho de contar las inquietudes con Dios, aunque hasta que ellos no experimenten ciertas cosas no sabrán lo que es realmente", manifiesta una de las coordinadoras de grupos juveniles que recordó ilusionada la experiencia del pasado verano con la visita de Benedicto XVI a Madrid.
El padre Óscar González relata las reuniones de hace un año con los cristianos árabes con especial emoción, ya que enfatiza la tremenda vivacidad con la que defendían sus creencias a pesar de sufrir persecuciones por parte de personas de otras religiones.
"En este año hemos tenido celebraciones de muy diversa índole, nos hemos asomado al pasado de la parroquia, al presente para tomar conciencia de los retos que vivimos y al futuro de cara a la evangelización en este siglo XXI", destaca el párroco en funciones que en breves dejará su cargo para ocupar el despacho parroquial de San Antonio. "El colofón más vistoso y más bonito de este aniversario va a ser cuando la Patrona venga a visitarnos en los próximos días", asiente.
"En los ojos de los jóvenes está la vida, llena de sentimientos positivos, aunque estos viven aspectos más superficiales y se les oculta vivir aspectos más profundos", garantiza el padre. Además, entre uno de los problemas que encuentra Mamen es que la mayoría de las personas ven en este tipo de propuestas relacionadas con la actividad pastoral como una pérdida de tiempo. No obstante, es una visión generalizada que no comparte al considerar que bregar en este tipo de proyectos ayuda a mejorar el espíritu del individuo , al estar cooperando en ayuda del prójimo.
"Esta es mi casa, siempre he estado al servicio de los chicos en la pastoral juvenil", certifica la joven al mismo tiempo que el padre Óscar recuerda su vital participación en los actos de la JMJ en la Diócesis de Cádiz y Ceuta como miembro organizadora de todos los eventos llevados a cabo. Aquí puede incluirse aquel Vía Crucis Magno que hizo las delicias de cofrades y turistas en pleno mes de agosto.
"Este fue el secreto mejor guardado", comenta entre sonrisas González Esparragosa quien aclama la labor del fuerte colectivo juvenil que gestionó con tanto celo y cariño todos los actos referentes a la mencionada procesión magna a nivel provincial. "Esto se movía en torno al significado del vía crucis, queríamos darle cierta solemnidad al acto", concluye satisfecha Mamen Fernández.
Un ejemplo de la inmensa capacidad de acción que puede llegar a tener un sector juvenil que solo necesita encontrar alicientes y razones para tomar con fuerza y vigorosidad el rumbo a tomar. En este caso, se trata de jóvenes entregados a la fe cristiana.
Un acicate más para pensar que otorgando buenos argumentos a este público y convirtiéndolos en seres inquietos y reivindicativos es posible mejorar las raíces de la desigualada tierra.
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