modesto sánchez. médico especialista en medicina preventiva y salud pública

"Fue duro acudir a la facultad a la vez que trabajaba como periodista náutico"

  • Tras tres décadas cubriendo la información de regatas decidió retomar sus estudios de Medicina y acaba de finalizar sus cuatro años como residente en el hospital Puerta del Mar

Hace cuatro años Modesto Sánchez decidió dar un cambio a su vida. Después de tres décadas dedicado al periodismo náutico, la crisis en los patrocinios y en la competición de regatas le obligó a cambiar de rumbo y finalizar la licenciatura de Medicina. Ahora, tras finalizar el periodo de formación, Modesto, en su madurez ya pero con la misma ilusión de siempre, relata cómo ha sido su travesía por una especialidad no muy conocida por el ciudadano de a pie, la Medicina Preventiva y Salud Pública.

-Cuatro años desde que inició su etapa como residente y ya ha terminado su formación como especialista. ¿Cómo se siente?

-Pues han sido cuatro años muy productivos, con muy buenas experiencias mientras me formaba en una especialidad poco conocida, o, al menos, de la que solo se oye hablar en momentos puntuales, como cuando hay problemas de Salud Pública por intoxicaciones alimentarias, por brotes, o por infecciones como cuando estuvimos amenazados por el Ébola y ahora, más recientemente, por el virus Zika, entre otros.

-Pero ¿cómo pasa uno de ser periodista náutico a médico?

-En el mundo de las regatas tomaban parte muchos equipos esponsorizados por grandes corporaciones, grandes entidades bancarias, que tuvieron que reducir sus inversiones en mecenazgos por la crisis. Se acercaban tiempos duros, de recesión, y haciéndole caso a mi mujer, Mariluz, decidí retomar los estudios que había dejado aparcados 32 años antes. Fue duro pues tenía que compatibilizar mi asistencia a la facultad durante toda la semana con las escasas regatas que iban quedando, durante los fines de semana. No olvidaré una regata en la que me tuve que desplazar hasta Hyères (en plena Costa Azul francesa) y había pedido permiso al catedrático de Traumatología, el profesor De la Rúa, para poder tomar el vuelo un jueves; me lo concedió y, al final, tuve que partir el miércoles porque la regata comenzaba el jueves. A mi regreso, el lunes siguiente, el catedrático me dijo que le había quitado un día que debía recuperar; recuperé los tres días de práctica pasando horas y horas en quirófano. Tras finalizar la licenciatura, decidí pasar cuatro meses enclaustrado, estudiando, y me presenté a la siguiente convocatoria de las oposiciones del MIR, saqué una plaza en el Puerta del Mar y ahora se han acabado los cuatro años de mi residencia.

-Durante este tiempo, ¿ha vivido alguna situación de mayor estrés, algún momento que destacar?

-En realidad han sido muchos pero si hay que destacar alguno en especial yo destacaría el momento en el que se nos comunica al Servicio de Medicina Preventiva de nuestro hospital que seremos el hospital de referencia de la provincia para el ingreso de todos aquellos pacientes con sospecha de estar infectados por el virus del Ébola. Fueron momentos difíciles; tuvimos que reaccionar rápidamente, adaptar los protocolos del ministerio a nuestro hospital, confeccionar los planos de posibles ingresos y de evacuación más idóneos para evitar contactos de riesgo, con los pacientes hospitalizados y con el personal laboral; en colaboración con la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales, tuvimos que llevar a cabo multitud de cursos de formación con el personal de nuestro hospital para el correcto uso de los EPIs (equipos de protección individual), la mejor forma de aislarlos en el caso de que llegase alguno con sospecha de estar infectado..., así que aquella fue una etapa en la que estuvimos formándonos todos, no sólo los médicos residentes que nos encontrábamos en formación. También, y más recientemente, el brote por salmonelosis en Carnaval. También requirió una dedicación extrema, en colaboración con los compañeros del distrito y de la Delegación de Salud, a la hora de llevar a cabo las encuestas a los afectados.

-Junto a la etapa por la EASP (la escuela), la etapa hospitalaria y la del distrito, ¿qué otras rotaciones tuvo que llevar a cabo en su proceso de formación?

-Pues, a continuación de mi paso por el distrito, tuve que hacer una rotación por la Consejería de Salud, en Sevilla. Pasé por Promoción de la Salud y, posteriormente, por los servicios centrales del SAS. Allí, aprendes cómo se gestiona el sistema sanitario público de Andalucía. Posteriormente regresé de nuevo aquí, a Cádiz, y roté por el Observatorio del Dolor, con la profesora de la Facultad, la doctora Failde, elaborando un trabajo sobre las Guías del Dolor, un estudio analítico sobre la utilización, por parte de los facultativos especializados en dolor, de toda España, de las Guías especializadas en este tema. El siguiente periodo formativo tuve que regresar a Sevilla, de nuevo a la Consejería de Salud y allí, estuve en el SVEA, (Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía), una rotación en la que pude conocer, de lleno, todo lo que tiene que ver con la vigilancia de las enfermedades de declaración obligatoria, el control de brotes, las enfermedades emergentes, etc. Alertas, eventos, casos que, a través de las declaraciones obligatorias, deben registrarse desde los hospitales y se controlan desde Sevilla a nivel de nuestra comunidad autónoma.

-Y ahora, una vez finalizada la especialidad, ¿ha encontrado algún área en la que es posible mejorar la atención hospitalaria a los pacientes?

-Miles de investigadores a nivel global, analizan datos, estudian, llevan a cabo ensayos clínicos, investigan con el fin de encontrar mejores soluciones para las enfermedades que existen, para curar algunas que, por el momento, no tienen tratamiento. A nivel hospitalario, desde que se pusieron en marcha las unidades de gestión clínica, todos los profesionales sanitarios buscan identificar los problemas de sus unidades y de las áreas en las que se puede mejorar con el fin de ofrecer las mejores soluciones para los usuarios; se busca ofrecer la mejor calidad, la excelencia en todo lo que tiene que ver con la accesibilidad, reducir las demoras en la atención, profundizar en todo lo que tiene que ver con la seguridad del paciente... En mi parcela, entre otras cosas, tenemos el reto de reducir las tasas de incidencia de infecciones hospitalarias, y es necesario abordar este tema para disminuir la morbi-mortalidad que están produciendo los microorganismos multirresistentes, algo que se puede incrementar a corto plazo habida cuenta que los laboratorios no están fabricando nuevos antibióticos, además, reducir esa incidencia supondría un ahorro importante en costes sanitarios que ayudaría a seguir manteniendo nuestro sistema sanitario sostenible.

-Y para terminar, una vez finalizado el periodo de formación, ¿qué futuro les depara a los especialistas de Medicina Preventiva y Salud Pública?

-Lo cierto es que la Medicina Preventiva es la gran desconocida, aunque tiene gran relevancia ya que con la prevención no solo evitamos nuevos casos de enfermedad sino que, además, mejoramos la calidad de los casos que ya existen, con el ahorro que esto supone para nuestro sistema sanitario. Al mismo tiempo, vela por la sanidad pública. El futuro, hay que verlo con optimismo.

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