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"Somos abogados artesanales"

Julio Ramos, José Luis Suárez y José Antonio Gutiérrez Trueba reciben hoy el homenaje de la sociedad gaditana · Recuerdan cada uno cincuenta años de intensa carrera donde primaba la ética y el esfuerzo de superación personal

Los tres homenajeados conversan en la hemeroteca de Diario de Cádiz en la tarde del pasado miércoles
José Antonio Hidalgo/ Cádiz

22 de enero 2010 - 01:00

Julio Ramos Díaz, José Antonio Gutiérrez Trueba y José Luis Suárez Villar. Entre los tres acumulan más de 150 años de profesión como abogados. Con eficacia en su trabajo pero, sobre todo, con un profundo sentido ético de su labor. Por lo realizado todos estos años los tres recibirán hoy viernes, a partir de la una de la tarde, el homenaje de sus compañeros en la sede del Colegio de Abogados de Cádiz. Allí, Julio Ramos y José Antonio Gutiérrez recibirán la Cruz al Mérito en el Servicio a la Abogacía, mientras que a José Luis Suárez le será impuesta la Medalla al Mérito, todas concedidas por el Consejo General de la Abogacía. Los dos primeros, además, serán nombrados decanos eméritos del Colegio de Abogados de Cádiz.

Horas antes de este acto, la hemeroteca de Diario de Cádiz, en cuyos tomos queda reflejada una parte importante de la labor de estos tres letrados gaditanos, acogió un encuentro con los homenajeados. Ante un café y unas pastas hablaron de sus largas carreras, de sus sentimientos más personales sobre la labor realizada en este largo tiempo; hablaron sobre la profesión y sobre la profesionalidad, sobre la ética y el esfuerzo personal que debe demostrarse día a día; hablaron de sus familias, de sus maestros y del fútbol, las cofradías y la política, relacionadas, en mayor o menor medida con todos ellos.

Como tres avezados abogados supieron responder con habilidad a las cuestiones del periodista y zafarse en más de una ocasión de las preguntas realizadas. Educados en extremo, herederos de una forma de ver el trabajo y la responsabilidad hoy casi perdida, coincidieron, con un sentido casi pesimista, en lamentar como el tiempo y los cambios en la sociedad han ido cambiando, a peor, una profesión que ellos aman, que ellos llevan en el alma. "Somos abogados artesanales", definía Julio Ramos.

"Pasado el tiempo que ha pasado y estando en la vida descansada, que una Corporación te dé este reconocimiento es satisfactorio porque supone un visto bueno a la historia pasada, como diciendo que no hemos metido la pata". Es la valoración de Julio Ramos ante el homenaje de hoy con una reflexión compartida por sus dos compañeros que, pronto, desarman la entrevista llenándola de anécdotas y recuerdos.

"Cuando empecé la carrera ser abogado era algo importante dentro de la sociedad. Ahora no, porque hay quien no es abogado pero por sus conocimientos se cree versado en el derecho", se lamenta Ramos, colegiado en 1954. Es un lamento también unánime y presente en las dos horas de charla. Lo afirma también Suárez Villar: "En la Escuela de Práctica les digo a mis alumnos que esta debe ser una profesión de caballeros, donde todo debe ser respeto y compañerismo. El problema es que se ha perdido una institución que era básica, como la pasantía, que nos obligaba a trabajar en lo más básico durante años para seguir nuestra formación. Ahora todos quieren acabar la carrera y ganar dinero pronto". "La autosuficiencia -asevera Ramos- es innato a los hombres. Recuerdo un acto de jura de nuevos abogados cuando el padre de uno de ellos me preguntó cuánto empezaba a ganar su hijo. Este es un concepto equivocado. Yo mismo me lleve cuatro años de aprendizaje sin parar de trabajar". A todo ello se une Gutiérrez Trueba, que critica la falta de compañerismo en la profesión desde hace unos años. "Ahora muchos quieren robar los clientes porque consideran que sus compañeros son adversarios, lejos de cualquier sentido ético".

"Les veo muy pesimista", comenta el cronista. Niegan con la cabeza y justifica Julio Ramos: "No. Es que la sociedad ha cambiado por completo. Nosotros somos abogados artesanales. En estos años ha habido un cambio impresionante, un cambio de mentalidad muy grande". "Cierto, antes había un gran compañerismo" "e incluso esperábamos a los que se retrasaban al juicio", completan Gutiérrez Trueba y Suárez Villar que a la vez recuerda que "antes todo era más vocacional".

¿Y por qué se ha llegado a esta situación?, se les pregunta. De nuevo el más veterano de los tres se adelanta en la palabra y mira a Europa. "Además de las ventajas que ha traído, nuestra incorporación a Europa ha provocado que la profesión vaya a peor. Por ejemplo, la publicidad. Aquí antes a nadie se le ocurría anunciarse y casi ni poner la placa en la puerta. Aparecer en Diario de Cádiz sólo pasaba si llevabas cuestiones como Casas Viejas. A mi como decano me llegaron a consultar si podía poner un cartel en una fachada. Y ese afán de publicitarse tiene una clara influencia extranjera".

Critica también con dureza José Antonio Gutiérrez "estos abogados que aparecen por los tanatorios o por el área de Traumatología del Hospital repartiendo sus tarjetas para conseguir clientes". "Es que nosotros en estos cincuenta años hemos cogido lo que era ideal de los abogados de hace setenta. Recuerdo como me respetaban por ser hijo de abogado", dice Ramos Díaz

Anécdotas y casos tras medio siglo de trabajo tienen los tres en abundancia. Gutiérrez Trueba menciona a un joven que defendió tras ser detenido, con las manos en la masa, cuando robaba unas joyas. "El día del juicio me dijo si le iban a absolver y ante las evidencias le respondí si se creía que yo era la Virgen del Pilar. ¡Pues salió libre por una cuestión de forma!". "A mi -relata Ramos Díaz- todas las navidades me mandan un pavo y una caja de productos. Proceden de dos personas a las que defendí hace décadas. En uno de ellos fue el único caso en el que el fiscal acabó uniéndose a mi petición y el testigo, también acusación particular, acabó saliendo conducido por la Guardia Civil. De eso hace 42 años y para mi ese regalo navideño es la retribución más grande que recibo". O el caso que llevó José Luis Suárez. Fue a principios de los años sesenta "cuando llevé un caso de delito de lesiones en el juzgado de San Roque. Le pedían cuatro años y se quedó en una falta. A los dos o tres meses vino a verme a mi despacho. Me dijo que quería darme un detalle pero sólo había podido conseguir 500 pesetas. Al final me compró cuatro décimos de lotería. Yo le di dos. El número salió premiado. Con esas 50.000 pesetas me compré mi primer coche".

El coloquio se centra ahora en la falta de medios de la Justicia. "Los medios siempre han sido deficitarios sea cual sea la época. Lo que pasa es que ahora se trabaja menos y la conflictividad es enorme. Recuerdo cuando se creó el segundo juzgado en el piso del juez en San Francisco. Allí se trabajaba mucho con pocos medios", afirma Julio Ramos a la vez que Gutiérrez Trueba asume que "hoy día todo el mundo recurre a la Justicia".

Esta carga de trabajo, la falta de equipos y personas y las protestas que han acabado incluso en huelgas provocan "una imagen de la Justicia en la sociedad francamente mala, sobre todo porque es lenta. Y cuando la Justicia es lenta, no es Justicia".

Mencionamos a la mujer, sin derechos durante décadas y que poco a poco se ha ido introduciendo en la carrera judicial. La hermana de Julio Ramos fue la primera abogada en Cádiz... a pesar de la superiora que estaba al frente del colegio donde ella estudiaba "que le preguntó a mi padre porque ella quería estudiar la reválida. Él le dijo que sólo podía darle estudios y la monja se hizo cruces. Años después me la encontré estudiando Filosofía y Letras. 'Su padre tenía razón', me dijo".

"El cambio diametral se produjo en mayo de 1975, con la nueva legislación. La verdad es que parecía que teníamos miedo a las mujeres y que iban a arrasar", confiesa Suárez Villar. "Y eso que la mujer es más inteligente y tiene más pundonor en el trabajo", constata Gutiérrez Trueba.

Ninguno de los tres se ha planteado a lo largo de su larga carrera en la abogacía prepararse para ser fiscal o juez. La influencia paterna ha sido en este caso fundamental.

Junto al profundo sentido de la responsabilidad, a la amistad y a la capacidad de trabajo hay otro aspecto común en los tres abogados homenajeados: su pensamiento cristiano que les ha llevado a ser hermanos mayores de tres cofradías gaditanas, Buena Muerte (Julio Ramos), Nazareno (José Luis Suárez) y Afligidos (José Antonio Gutiérrez Trueba). Los dos últimos también han tenido una presencia pública en el deporte de la ciudad, especialmente Gutiérrez Trueba que llegó a ser presidente del Cádiz C.F. Y años más tarde incluso candidato a la Alcaldía con Alianza Popular.

Este 'complemento ciudadano' a su actividad pública ha contado siempre con el apoyo de sus respectivas familias. "El Nazareno ha sido una gran devoción, trabajando por mejorar su patrimonio y reforzar las labores sociales. Fueron doce años que me llenaron mucho y donde mi mujer nunca puso pega alguna. Otra cosa fue con el fútbol. Aquí ella fue manu militari y tuve que dimitir de mi cargo de dirigente federativo a los dos años", destaca Suárez Villar.

Gutiérrez Trueba reconoce que su labor cofrade le viene de su padre, al que adoraba. Como él, fue prioste, mayordomo y capataz, y acabó siendo hermano mayor; y también en el fútbol donde su progenitor fue secretario general. "Para mi todo ha sido una gran satisfacción. Los golpes se superaban gracias a una mujer comprensiva", especialmente cuando viajaba fuera cada quince días con el Cádiz "porque el mister me lo pedía".

Julio Ramos llegó a hermano mayor de la Buena Muerte, "una cofradía tradicional pero no rica", de la mano del recordado vicario general de la Diócesis Ignacio Egunza. "Él me pidió que le ayudará a dar un giro a las cofradías, antes de su prematura muerte. En la hermandad pedí que lo que se gastaba en ornamentos se gastará también en acciones de caridad. Y en el Consejo de Hermandades propuse la creación del fondo de ayuda, cometidos por los que me siento muy satisfecho".

Solidarios, profesionales, trabajadores, con un profundo sentido ético de la vida, Julio Ramos Díaz, José Antonio Gutiérrez Trueba y José Luis Suárez Villar recibirán hoy el homenaje de su ciudad.

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