Hospital Puerta del Mar Las Urgencias Pediátricas se transforman en el fondo del mar

  • La consejera de Salud, Marina Álvarez, visita esta zona del Hospital Puerta del Mar que se ha renovado a través de la decoración y el mobiliario

Los menores que acuden a las Urgencias Pediátricas de Cádiz ya no perciben que entran en un hospital. Al cruzar la puerta de acceso, se encuentran con un barco pirata atracado en una isla donde les atienden los profesionales de Admisión; la sala de espera se ha convertido en una sala de juegos y los pasillos interiores, en el fondo del mar.

Y es que las Urgencias Pediátricas del Hospital Puerta del Mar han experimentado una transformación a través de una nueva decoración, nuevo mobiliario, equipamiento clínico e incluso hilo musical en algunas zonas, como el área de reanimación, que se ha convertido en el camarote de un submarino y tanto en las paredes como en el techo se han dibujado ojos de buey. Así, los pequeños pacientes, cuando están tumbados en la camilla, pueden ver una foca y un delfín que se asoman por la ventanilla del techo.

En la puerta de cada consulta, se ha puesto el número en grande –más fácil de identificar para los niños– acompañado de un animal marino: un pulpo, un cangrejo y un caballito de mar; y la sala de Observación se ha transformado en una isla con animales de colores pintados en las paredes.

La consejera de Salud, Marina Álvarez, visitó ayer esta área asistencial, donde dijo que se ha acometido un proyecto de centro optimista, amigo de los niños y las niñas, dentro del Plan de Humanización del hospital gaditano “que pretende hacer el entorno hospitalario más confortable, más agradable para el niño y su familia”, según la consejera, quien destacó que el objetivo es “intentar en todo lo posible minimizar el estrés que supone acudir a un centro hospitalario y que tanto el niño como su familia puedan afrontar mejor la enfermedad. En resumen, que represente un ambiente lúdico y relajante, de tal manera que el niño casi no se dé cuenta que está en un centro hospitalario”.

Una de las personas que ha liderado el proyecto de transformación de las Urgencias de Pediatría, el maestro industrial Manuel Marchante, incidió en la idea de que “esto se ha hecho pensando en que los niños no tengan la sensación de que se encuentran en un hospital”. Y argumentó: “Como estamos en Cádiz, el ambiente tenía que ser marino”.

Parece que el objetivo se ha cumplido, porque uno de los pequeños que se encontraban ayer por la mañana en Urgencias del Puerta del Mar le comentaba a su padre que no parecía que estaban en el hospital. Otro, al acceder al área de consultas, iba tranquilo sin dejar de mirar los peces pintados en las paredes, y los menores que se encontraban en la sala de espera, se entretenían con los juegos que llenaban las paredes.

Los propios profesionales de las Urgencias de Pediatría se mostraban encantados con el cambio que ha experimentado esta zona. Una de las pediatras comentaba que “así es más agradable venir a trabajar”. Esta médico manifestaba la necesidad de “cuidar el confort” de los pacientes, “pero sobre todo con los niños, porque el componente emocional es importante para su mejoría, y también nos facilita a nosotros la exploración. Es más fácil atender a un niño que está tranquilo que a otro que no para de llorar”.

El Hospital Puerta del Mar ha invertido cerca de 50.000 euros en la decoración integral de las Urgencias de Pediatría, un área por la que –según dijo la consejera de Salud– en 2017 pasaron más de 25.000 menores con sus familias, con una media de 70 urgencias diarias y 2.000 al mes.

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