Tranquilidad a toda Costa
La naviera italiana combate todavía contra la sombra de las tragedias del Concordia y del Allegra vividas hace unos meses y logra el equilibrio perfecto entre ocio, placer y máxima seguridad a bordo
Costa Cruceros dará hoy a conocer en Málaga el avance de su catálogo de viajes para 2013, en un acto en el que también se harán públicos sus planes con el puerto de Cádiz en lo referido tanto a escalas como a posibles embarques. De hecho, este periódico ya adelantó en días pasados los planes de la naviera italiana de realizar 26 atraques en Cádiz y un embarque rumbo a Copenhague, demostrando así su complot con el puerto gaditano.
En cuanto a los buques que se dejarán ver por Cádiz, un año más será el NeoRomántica uno de los barcos que se dejarán ver por las aguas de Cádiz al tratarse de la nave que sustituyó al malogrado Costa Concordia.
De hecho, la tragedia del Concordia se ha convertido en tema tabú a bordo de los buques de Costa Cruceros. La compañía prohibe a su tripulación hacer declaraciones sobre lo vivido frente a las costas italianas de Giglia el pasado 12 de enero pero la sombra de este naufragio pulula aún en los pasillos de todos los buques de Costa Cruceros.
La pérdida de 32 vidas y la evacuación de 4.198 personas supuso un varapalo no sólo para la naviera italiana con sede en Génova sino para todo el sector de cruceros que ha visto caer en picado las ventas de viajes con la esperanza de que pronto quede todo en el olvido.
Con toda probabilidad, el crucero es una de las formas más seguras de viajar pues la desgracia del Concordia y la posterior vivencia con el Costa Allegra han provocado que si la seguridad ha sido siempre el punto uno en cualquier manual del buen tripulante a bordo de los Costa Cruceros, la compañía lucha ahora porque la cuestión de la seguridad sea también la máxima prioridad para el propio turista.
Ese 12 de enero se mezcló la inoperancia de un capitán con las deficiencias en seguridad que pudieron quedar al descubierto.
Este periódico vivió cinco días a bordo del Costa Atlántica en los que la compañía demostró que, cinco meses después de la trágica noche del Concordia, han sido capaces de combinar las dosis perfectas de seguridad, ocio, placer y turismo, de manera que el turista viaje tranquilo pero siempre seguro.
Se trata de un minicrucero con salida desde Barcelona, concretamente desde la terminal de Palacruceros. Durante cinco días, de sábado a miércoles, el Costa Atlántica tocó Ibiza, Marsella y Savona, con regreso a la ciudad Condal, un trayecto que se puede contratar por poco más de 300 euros con posibilidad del casi todo incluido.
Minutos después de cruzar la pasarela del Atlántica llega la primera lección de seguridad a bordo. El viajero se encuentra en su camarote con dos tarjetas: la tarjeta Costa, con la que se identificará y hará cualquier pago a bordo sin necesidad de llevar ni un euro encima, y una tarjeta roja, la emergency drillcard. Y junto a ellas, un programa del día denominado Today en el que se dicta: ""De acuerdo con el reglamento internacional sobre la seguridad de la vida humana en el mar, les daremos las instrucciones a seguir en caso de emergencia a bordo. ¡La participación es obligatoria!". El pasajero del Costa Atlántica devuelve su tarjeta roja nominal cuando culmina el ejercicio de emergencia, de manera que a la compañía le consta que el crucerista tiene ya una noción suficiente como para saber cómo actuar en un caso de peligro.
Pero ese Today combina a la perfección esas dosis de placer, tranquilidad, ocio y turismo.
El buque, provisto de cuatro restaurantes, doce bares, cuatro jacuzzis, cuatro piscinas, un centro de bienestar con gimnasio, salas de tratamiento, sauna, baño turco y solarium, un teatro con capacidad para más de un millar d e personas, casino y discoteca se convierte en un duro competente para los destinos que visita. En sus atraques, el viajero se enfrenta a una dura decisión: ¿bajar a conocer la ciudad y gozar a bordo de las instalaciones que brinda el barco? Pero como de crucero, tiempo hay para casi todo, unas horitas bastan para captar una impresión del destino y regresar raudo al Costa Atlántica.
No más de seis horas, incluso menos, para "conocer" un destino. Algo posible en atraques como los de Ibiza o Savona pero irrealizable en puntos como Marsella.
De todas formas, el Today se convierte, para muchos, en una lectura crucial y capaz de ocuparle al crucerista cada minuto de sus vidas. El que quiere llevarlo todo organizado cuenta, además, con múltiples ofertas de excursiones que se convierten en una de las fuentes de ingresos más importantes para las navieras.
Las medidas de control y el hecho de estar ocupado (entretenido) a cada minuto hacen que el crucerista se sienta seguro y abandone en cuestión de minutos cualquier miedo a navegar.
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