Siempre unidos

Los colegios Mirandilla y Viña celebran la fiesta de San Juan Bautista de La Salle · Ambos centros afrontan el proceso de unificación para el curso que viene

La comunidad lasaliana y directivos de la asociación de antiguos alumnos de la Viña en los años 30.
Emilio López

16 de mayo 2011 - 01:00

Los colegios lasalianos Mirandilla y Viña celebran estos días la festividad de San Juan Bautista de La Salle, el santo de Reims que fundó los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que en 1979 cumplieron sus primer centenario de presencia en Cádiz.

La Salle se prepara para afrontar un nuevo centenario dedicada a la educación de niños y jóvenes, especialmente los más pobres, y al respecto trabaja para unificar ambos centros, el primero inaugurado en 1895 y el segundo reconstruido en 1943.

El hermano Vicente Gómez Verde, director de la comunidad lasaliana en Cádiz, señala que el Instituto está extendido por todo el mundo, con unos 6.000 hermanos repartido en más de 1.000 centros en 82 países, en los que unos 100.000 profesores educan alrededor de un millón de jóvenes.

"El Instituto La Salle es laical, no recibe el sacerdocio, pues el fin de su ministerio no es ejercer las funciones sagradas o administrar los sacramentos, sino educar cristianamente a los jóvenes por medio de la enseñanza, tanto de las materias profanas como religiosas", destaca el hermano Vicente, que apunta a continuación que "en su apostolado La Salle vive para ayudar a los jóvenes en sus necesidades y en sus problemas, quiere ser para cada uno más que un amigo, un hermano, y buscamos, en un mundo global, la calidad y la originalidad dando relevancia al mundo emocional".

Asimismo alude a que el número de vocaciones ha descendido notablemente, "sin embargo el futuro lo creemos esperanzador, porque el carisma de Las Salle sigue siendo un don para el mundo y la Iglesia", y añade que "los que colaboramos con el proyecto lasaliano queremos ponerlo por obra en el hoy de nuestro mundo, con los alumnos/as y con nuestros compañeros educadores".

Por su parte, el hermano Sabino Olalla del Hoyo, que fue director del colegio viñero, alude a 1879, cuando cuatro hermanos franceses llegaron a Cádiz y comenzaron su trabajo en el convento de Santo Domingo, comenzando así su itinerario en la capital gaditana, durante el que se han producido muchos cambios culturales, pedagógicos, en los que siempre hay algo que se queda y mucho que se adquiere, y que han llevado progresivamente a dar una educación más adecuada a los tiempos, consiguiendo que La Salle siga en Cádiz con un objetivo claro: la promoción, humana, cultural y religiosa de la juventud gaditana.

"La Salle ha tenido y sigue teniendo cambios que no han afectado a lo fundamental: educar a los jóvenes para que afronten la vida con optimismo y con sentido de solidaridad y trascendencia. La Salle sigue teniendo vida dentro y fuera de las aulas y, contando con el cariño de los muchos gaditanos/as que han pasado por nuestras aulas y que nos siguen confiando a sus hijos", asegura el hermano Sabino.

Francisco Fedriani Real dice que su vida en La Salle-Viña empezó en el año 1944, cuando entró como alumno, y que a día de hoy aún no ha terminado su estancia en el centro, con el que sigue colaborando desde la Agrupación de Antiguos Alumnos.

Afirma que el colegio por fuera sigue siendo igual que cuando se inauguró en 1943, pero por dentro se ha ido modernizando y perfeccionando para lograr hasta el último metro en beneficio de los alumnos. De esa modernización destaca que tienen mucho que ver el conjunto de antiguos alumnos lasalianos "que a la desaparición de los fundadores, el matrimonio Bueno y Martínez de Pinillos, supieron entregarse para que el colegio viñero superase los problemas económicos acuciantes que ponían en peligro su supervivencia".

Fedriani destaca la próxima unificación de los dos colegios y en ese sentido hace un llamamiento a todos los antiguos alumnos para que una vez más, a través del servicio 'La Salle Formación Continua', para trabajadores, empresas e instituciones, "podamos ayudar económicamente a esta unificación lasaliana de sus centros y cuyo coste, sin ayuda estatal, correrá íntegramente a cargo del Instituto Lasaliano".

Otro antiguo alumno, Manuel Rodríguez Romero, dice que al llegar la fiesta de San Juan Bautista de La Salle son miles de gaditanos, educados a lo largo de los años entre las paredes de los colegios de Mirandilla y Viña, los que recuerdan sus vivencia entre las paredes de ambos centros.

En su caso recuerda las vivencias como alumno, como profesor y como padre de alumnos, "en las que queremos seguir presentes para mostrar a las generaciones actuales el orgullo que sentimos los que llevamos en nuestra solapa la insignia de La Salle, por habernos educados dentro del carisma que imprimió a la Institución el santo fundador".

Manuel Rodríguez apunta que los tiempos han cambiado y la evolución y la modernización también han llegado a los dos colegios, "en los que ahora se va a hacer realidad un deseo que era y es necesario, la unificación de ambos, y eso tiene que llevar indefectiblemente a la unificación de muchas otras cosas".

"Si en nuestra época y hasta hace poco hablábamos de La Salle-Viña y La Salle-Mirandilla, ahora tenemos que sentir la satisfacción y el orgullo de hablar de La Salle-Cádiz, que a lo largo de los años hace verdad el lema de nuestro escudo 'Indivisa manent', "permanecer unidos", porque La Salle es universal".

Por su parte, Irene Rivas Cabeza fue una de las tres primeras mujeres que entraron en el colegio La Salle-Mirandilla en Primero de Primaria en el curso 1993-94. Sus compañeras fueron Margarita Guerrero Rubiales y Miriam Sáenz de la Torre y recuerda que fue en septiembre cuando llegaron a la clase de Fernando Barrientos, ya fallecido.

"Los 22 alumnos varones se esforzaban en ayudarnos a las tres en todo momento y fueron diez años en La Salle de los que guardo muy gratos recuerdos", resalta con cariño.

Irene Rivas, diplomada en Trabajo Social, actualmente en paro, alude también a la alegría que supuso para su abuelo, el recordado Francisco Cabeza Revidiego, siempre entregado a La Salle y que consideraba la Mirandilla como su casa, que ella entrase en dicho colegio.

2 Comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último