In memoriam

Siempre estarás con nosotros, camarada Poldo

Leopoldo Martín, en su despacho del Puerta del Mar justo antes de jubilarse.

Leopoldo Martín, en su despacho del Puerta del Mar justo antes de jubilarse. / Joaquín Pino

Todavía deshecho por la noticia de la muerte de nuestro amigo Leopoldo Martín, me resisto a no escribir unas palabras que expresen públicamente lo que siento de una manera profunda y, además, desde hace muchos años, desde toda mi longeva vida profesional.

Estamos a finales de la década de los setenta. Muchos profesionales sanitarios estaban convencidos de que era posible un Sistema Nacional de Salud. No teníamos el sentimiento corporativo de que ser médico era lo primordial. El trabajo sanitario era un caos organizativo y la calidad en la atención sanitaria pública era paupérrima. Por eso, las personas que podían acudían a la medicina privada. Los sectores más desfavorecidos estaban abandonados a su suerte. Muchos no podíamos soportarlo y empezamos a organizarnos.

A principios de la década de los ochenta constituimos la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública. Teníamos muchas ilusiones pero necesitábamos referentes y ahí nace la estrella de Leopoldo Martín. Él nos enseñaba, en su práctica diaria, lo que era un compromiso sin límites con la sanidad pública, lo que significaba trabajar con un sentido absoluto de servicio a la ciudadanía, la responsabilidad que ello conlleva pero la enorme satisfacción personal que produce. Ha sido nuestro maestro para siempre, el espejo en el que mirarnos, el objetivo inalcanzable, pero deseable, de cómo ejercer una profesión para los demás.

Obviamente, este posicionamiento de Leopoldo Martín se basaba en un planteamiento ideológico y político. Y aprendimos cómo trabajan las personas de izquierdas, cómo se comprometen los comunistas con sus responsabilidades, cuáles son las prioridades y el compromiso con la función pública.

No era una persona fácil pero para los que tuvimos la fortuna de contactar con su interior, el resultado final de forma absoluta era de inmenso cariño y respeto. Gracias, camarada (persona con la que se comparten ideas, actividades y experiencias; camarada de profesión, persona con la que se comparten ideas políticas) Leopoldo; gracias, amigo; gracias, maestro. Nunca te olvidaremos, seguirás para siempre en nuestros corazones siendo referente en la vida.

Un fuerte y entrañable abrazo para Charo y para todos tus hijos.

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