Cádiz

Septiembre negro vistió de luto los Juegos Olímpicos

Un encapuchado en la Villa Olímpica de Munich, en los primeros momentos de los sucesos. Un encapuchado en la Villa Olímpica de Munich, en los primeros momentos de los sucesos.

Un encapuchado en la Villa Olímpica de Munich, en los primeros momentos de los sucesos. / archivo diario de Cádiz

N comando palestino asesinó a dos miembros del equipo olímpico de Israel y mantuvo como rehenes a otros nueve exigiendo la liberación de 200 guerrilleros.

Trasladados en helicópteros al aeropuerto, en un tiroteo con fuerzas del ejército el balance de la tragedia alcanzó los 18 muertos. Todos los rehenes fueron asesinados porque la trampa preparada a los terroristas no tuvo éxito. Israel se había negado a canjear a los nueve atletas judíos por los 200 guerrilleros palestinos a través de Golda Meir que fue rotunda. La única solución era intentar liberar a los rehenes por la fuerza. Se negoció la propuesta de trasladar a terroristas y rehenes a un aeropuerto en las inmediaciones de Munich desde donde volarían a El Cairo. Nueve rehenes esposados y siete terroristas partieron en dos helicópteros. La trampa estaba preparada en el aeropuerto con tiradores. La Policía abrió fuego, mató a dos guerrilleros y en el tiroteo posterior cayeron todos, rehenes y secuestradores.

Deportivamente, el día antes los actos terroristas, se batió un récord de las Olimpiadas. El fabuloso nadador californiano Mark Spitz dijo antes de acudir a Munich que ganaría siete medallas de oro y, lo que parecía realmente difícil, lo ha conseguido con asombrosa facilidad. Si se hizo ya popular y famoso con el «caso de las zapatillas», donde los rusos le acusaron de haber hecho publicidad, todo queda borrado por este récord en la historia de todas las Olimpiadas celebradas hasta la fecha. La última de las medallas la consiguió ayer con el equipo estadounidense de relevos 4 x 100 metros estilos con el que marcó un nuevo récord mundial, estableciéndolo en 3-48-16. Las competiciones en la Olimpiada continúan celebrándose bajo una intensa vigilancia de policías de paisano, aunque provistos de armas. También se ha sabido por un periódico israelí que tres de los guerrilleros árabes que participaron en la matanza de los deportistas estaban empleados como conserjes en la Villa Olímpica.

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