Cádiz

La Policía continuará en el Pirulí al menos durante dos años más

  • La obra de la reforma exterior se entregará en breve pero quedan los trabajos en el interior

Imagen que presenta la Comisaría Provincial una vez retirados los andamios. Imagen que presenta la Comisaría Provincial una vez retirados los andamios.

Imagen que presenta la Comisaría Provincial una vez retirados los andamios. / Julio González

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La rehabilitación exterior de la Comisaría Provincia que se han llevado a cabo durante los dos últimos años están próximas a su finalización. Los andamios que cubrían la fachada del edificio se han retirado ya dejando al descubierto una nueva imagen. El rojizo de la construcción primitiva se ha tornado en un gris más sobrio, más policial. Pero, no obstante, los interrogantes sobre el futuro del equipamiento siguen en su mismo lugar, invariables pese a la cantidad de preguntas que los sindicatos realizan a los dirigentes del Ministerio del Interior.

El caso es que lo que se ha realizado ha sido una reforma de la fachada del edificio, de las filtraciones que afectaban a las plantas superiores y poco más. No ha sido una rehabilitación integral, por lo que, a día de hoy, parece imposible que todas las unidades puedan trasladarse próximamente desde el Pirulí. Antes de que acabe el verano está previsto que la empresa que ha realizado los trabajos entregue la obra. Y entonces llegará el momento de licitar el proyecto de la reforma interior y licitarlo. Estos trabajos consistirán en la remodelación de puertas y ventanas, pintado de paredes, renovación de techos, de aire acondicionado, iluminación... es decir, unos trabajos que durarán al menos dos años desde el momento en que arranquen.

Lo que actualmente se está barajando es si en un plazo razonable el sótano, que alberga los calabozos, el gimnasio y la galería de tiro, puede recuperar su función original.

Durante estos dos años de obras, la Policía Nacional ha tenido que trasladar a los detenidos a los calabozos de la Comisaría de San Fernando. Esto no sólo ha provocado graves deficiencias en el servicio a los ciudadanos, algo que durante todo este tiempo han venido denunciando sindicatos como UFP, SUP o APS. La situación llega a ser insostenible en momentos de buen tiempo en los que un aluvión de pateras con migrantes llega a nuestras costas a diario. Los calabozos isleños no dan a basto para acogerlos en su peregrinar desde que son detenidos hasta que la justicia los pone en libertad. Un trabajo tan inútil como agotador que reduce el número de efectivos policiales para atender otros asuntos.

Los problemas con que se topa la Policía son variados. En primer lugar, el cambio de gobierno. El PP tenía una hoja de ruta más o menos definida para construir una comisaría nueva en una parcela reservada en la avenida de Astilleros, algo que se negociaba fuera del convenio de Plaza Sevilla. Ahora habrá que ver qué decide el nuevo ministro del Interior y el secretario de Estado de Seguridad cuando sea nombrado. En segundo lugar, el alquiler que el Gobierno paga a Telefónica por el alquiler del edificio del Pirulí es de 300.000 euros al año. Ese contrato expira en agosto, por lo que la Secretaría de Estado de Seguridad deberá sentarse a negociar otro nuevo. Además, la empresa de telecomunicaciones tenía intención de vender el inmueble, que en un futuro podría acoger un hotel. No obstante, el Pirulí también necesitaría una inversión millonaria para variar su fisonomía, por lo que no es descartable que haya sintonía y que la Policía continúe en el edificio Tavira II.

La tercera pega grave con que se encuentra la Policía es que el Pirulí, como ya hemos comentado, no tiene calabozos, algo que puede ser considerado una extravagancia dentro de la normalidad en este tipo de equipamientos.

Por último, el Ayuntamiento no termina de ver clara la operación de permuta de los terrenos de Astilleros por la vieja comisaría. Así las cosas, en el hipotético caso de que todo saliera como Interior desea, estaríamos hablando de cinco o seis años hasta que la nueva comisaría pueda ser inaugurada en la avenida de Astilleros, un tiempo que parece poco probable que la Policía pueda mantenerse en el Pirulí.

Fuentes consultadas por este diario han asegurado que para que los calabozos puedan volver a utilizarse la Secretaría de Estado de Seguridad tendría que otorgar unos nuevos permisos, ya que es posible que los calabozos antiguos, en un edificio que se está renovando, no cumplan con la nueva normativa de lugares de detención.

Para colmo, una vez entregada la obra, y mientras que no comiencen los trabajos en el interior, la Policía va a tener que vigilar la vieja comisaría para evitar actos vandálicos. Muchas pegas para la indispensable labor de los funcionarios policiales.

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