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El Pepe que guarda a La Pepa

José Gómez de los Reyes es uno de los vigilantes de las obras del segundo puente y dice, a nueve meses de su jubilación, que se siente partícipe de una infraestructura que traerá a Cádiz "beneficios económicos"

José Gómez en las puertas que dan acceso a las obras del segundo puente sobre la Bahía.
J.m. Sánchez Reyes /Cádiz

16 de noviembre 2009 - 01:00

El guardián del puente suena a película fantástica, a libro de Tolkien... pero tratándose de Cádiz, el cargo es más real. Y lo ostenta -junto a otros compañeros- José Gómez de los Reyes. A este gaditano le queda "un embarazo" para jubilarse. Camino de los 65, que cumplirá en julio, apura sus últimos meses de trabajo como auxiliar de vigilante de la empresa Damaterra, filial de Serramar, en las obras del tercer acceso a Cádiz: el puente de La Pepa. "Yo Pepe, ella Pepa y el puente viejo, Pepe León", apunta el vigilante.

José Gómez lleva custodiando las obras ininterrumpidamente desde mayo. Antes, por espacio de ocho años, regentó un kiosco de prensa en la calle Columela, muy conocido en su época y ubicado en una casapuerta entre las ya desaparecidas tiendas Singer y Carem. José indica que en las obras que custodia "no ha ocurrido nunca percance alguno". Vela por la seguridad del recinto, aunque a veces topa con la incomprensión de quienes con el buen tiempo se bañan en una especie de playita creada en la Bahía junto a las obras del puente. "Es un sitio peligroso por las corrientes y hay algunos que no se enteran. Puede ocurrir algo y luego a Dragados no se le pueden pedir responsabilidades. También hay mariscadores que van por donde no deben ir", señala el guardia. Y es que su trabajo precisa del uso templado del capote. Mano izquierda, que le llaman. "Respeto hacia la gente y paciencia son dos aspectos que un vigilante debe tener presentes", admite José.

Se siente partícipe de la gestación de un puente "que traerá muchos beneficios económicos para Cádiz, sobre todo para el sector marítimo". Anuncia, metido en el papel de técnico, que las obras llevan "cuatro meses de adelanto porque trabajan a buen ritmo, con dos turnos de día y dos de noche para alrededor de 500 trabajadores". El buen tiempo está acompañando, ya que trabajar con temporales es más complicado.

José Gómez, tomando como propias las alegrías de la magna obra, se congratula porque la "tirantez del Puente" la van a construir finalmente en el bajo de la Cabezuela, lo que, como advierte el guardián, ayudará a crear puestos de trabajo.

Gómez es de esas personas que cumplen con su obligación y además echan un cable en otros cometidos aunque no pertenezcan a su quehacer. "Hombre, a veces ayudamos a los trabajadores a llenar los generadores con gasoil para que puedan seguir trabajando", explica. Dice el vigilante que las empresas "las hacen los trabajadores, no los jefes" y sueña, entre bromas, con presidir la inauguración del segundo puente. "Hombre, me siento partícipe de algo tan importante para Cádiz, pero no como para cortar la cinta", argumenta.

José tiene dos hijos, uno vigilante y otro técnico informático. El primero de ellos está en el paro. "Se construye menos y entonces los vigilantes tienen menos trabajo en obras. Este oficio no está bien pagado y tenemos que echar muchas horas para llegar a un sueldo aceptable", afirma.

Dice que ha llegado a echar hasta 300 horas extraordinarias al mes en una profesión en la que le queda poco tiempo. Cuando se jubile tendrá tiempo de evocar aquellos años en los que ayudaba a montar la caseta 'Mis amigos' en las Fiestas Típicas, de la que además era portero. O aquel 1959 en el que salió en la chirigota 'Los golfillos', que son a los que precisamente José impide que entren en la obra que custodia.

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