Obituario

Muere Manuel Jiménez a los 62 años

  • Estibador de profesión, estuvo muy vinculado al grupo El Faro por su matrimonio con Mayte Córdoba

Manuel Jiménez Sánchez.

Manuel Jiménez Sánchez. / Julio González

Este pasado domingo, 2 de mayo, falleció en Cádiz, en el hospital Puerta del Mar, Manuel Jiménez Sánchez. Estibador de profesión, Manolo, como era conocido entre sus familiares y amigos, estuvo también muy vinculado al grupo El Faro por sus propios lazos matrimoniales. Marido de Mayte Córdoba, una de las hijas del fundador Gonzalo, era padre de Mario, actual responsable de la cocina del señero e histórico restaurante del barrio de La Viña, y de Miriam, que ha dirigido sus pasos universitarios y profesionales hacia el mundo de la Ingeniería.

Manolo era, por tanto, una persona muy vinculada a Cádiz, tierra en la que nació el 4 de mayo de 1958 –hoy hubiera cumplido 63 años–. Lo era tanto por su profesión portuaria, con el gaditano océano como telón de fondo de su oficio diario, como por ese sello especial que en esta ciudad tiene pertenecer de una u otra forma a una familia de hosteleros, los Córdoba, que ha situado siempre muy alto el nombre de Cádiz en un sector, el de la gastronomía, que lideró con brillantez cuando aún la ciudad y su provincia estaban lejos de la actual eclosión culinaria y que en la actualidad mantiene con el innegable buen hacer de una marca que siempre destaca por sus altos índices de calidad.

Manolo Jiménez Sánchez, en palabras de su cuñado José Manuel Córdoba, fue “una buena persona, una gran persona” que supo disfrutar de la vida con su espíritu alegre y que se sintió siempre especialmente vinculado a su familia política. José Manuel, de hecho, recuerda los múltiples viajes que habían hecho juntos y las ocasiones en las que quiso y supo ser uno más en el día a día del negocio hostelero: “Para nosotros era uno más; llevaba con mi hermana toda una vida, desde muy jóvenes. Más de cuarenta años juntos entre el noviazgo y el matrimonio”.

En la memoria de todos queda el recuerdo de una “maravillosa” persona que se llevaba bien con todo el mundo y que se volcó con su familia, con su mujer y sus hijos, en todo momento y situación.

Entre sus grandes aficiones estaba el fútbol, con el Cádiz en el primer lugar de sus preferencias y con una especial dedicación al balompié de los más jóvenes, pues, como rememora su cuñado José Manuel, fue durante muchos años entrenador del equipo de la Guardia Civil, donde tuvo a sus órdenes a muchos chavales que después han pasado como futbolistas por los distintos escalafones del equipo amarillo.

La familia despidió esta mañana de lunes, día 3, a Manolo en el tanatorio Virgen del Rosario, al que fueron llegando desde el domingo una gran cantidad de personas que quisieron testimoniar su pesar por el fallecimiento respetando, siempre, las actuales limitaciones por la pandemia. En el responso, que fue “muy emocionante”, miembros de la familia le dedicaron unas últimas palabras.

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