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Loli y Emilio Muñoz se recuperan bien tras el trasplante de riñón

La intervención duró más de 8 horas entre la extracción del órgano y su implantación en el cuerpo de Dolores · Es la donación intervivos número 33 en el Puerta del Mar

Loli y Emilio, en la víspera de la intervención.
Joaquín Benítez / Cádiz

24 de julio 2009 - 01:00

Fueron más de ocho horas de intervención pero ocho horas que, de seguro, significarán años de vida para Loli. Y todo gracias a su hermano y a las sabias manos del equipo de profesionales del Puerta del Mar que ha sabido hacer realidad el sueño de Dolores.

Ayer, a mediodía, ella descansaba en una habitación de aislamiento y su hermano Emilio se recuperaba de manera favorable y pensando ya en el bien que le ha hecho a su hermana y en que hoy mismo podría dormir ya en su casa. Pero a Loli le quedan aún unos cuantos días para ponerse de nuevo en contacto, después de 35 años, con la vida normal de la que seguro nada puede ya recordar sin verse unida al monitor de la diálisis.

Pero la pesadilla parece que finalizó este martes cuando, sobre las diez u once de la noche, el equipo médico dirigido por los doctores Rivero y Álvarez-Ossorio pasaban a Loli a la UCI, a la espera de que la recuperación fuera al menos como la intervención, "satisfactoria". Era el trasplante entre vivos número 33 en el Puerta del Mar.

Ayer mismo, a pesar del ofrecimiento de Loli a hablar con este medio, fue uno de sus hijos el que daba el parte familiar. "Mi madre y mi tío se encuentran muy bien y las dos operaciones han sido un éxito. Ahora les queda recuperarse". Este familiar quiso igualmente destacar el "magnífico" trabajo de los médicos y dar las gracias al hospital por los servicios que les prestan.

Pero tanto el doctor Rivero como Álvarez-Ossorio, no querían aparecer como heroínas de ninguna historia para hacer ver que este tipo de actuaciones médicas son "un fiel reflejo de la madurez del hospital de Cádiz".

El doctor Rivero, especialista en nefrología, fue el que recibía la propuesta hace ya meses por parte de Loli de convertirse en la receptora de un riñón y que éste procedería de su hermano Emilio. Esta idea, recuerda Rivero, se sometió al comité ético, que no puso ningún tipo de objeción. Y se iniciaron las múltiples pruebas médicas que dieron como resultado lo que ocurría este martes en los quirófanos del Puerta del Mar.

Tal y como ya avisó Dolores Muñoz, Emilio pasaba a la mesa de operaciones después de la hora de un almuerzo que ni él ni Loli pudieron disfrutar. En primer lugar, el doctor Álvarez-Ossorio se empleaba a fondo para extraer por vía laparoscópica el riñón del paciente sano. Instantes antes de que el milagroso riñón quedara al aire libre, y a la vista de todos, por unos escasos cinco minutos, Loli era llevada desde su habitación hasta un quirófano contiguo al de su hermano. En seguida, su cuerpo recibía el riñón que le garantiza vida, ya que, sin él, no podría haber superado mucho tiempo las penalidades que le brindaba su enfermedad.

Tras la operación, todo queda ahora a expensas de que el órgano no presente ninguna incompatibilidad por lo que será velada durante un tiempo por los ojos de los mejores especialistas médicos.

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