Cádiz

Un gaditano confinado en Viena: "La sensación desde que llegué es como si el Covid ya no existiera"

  • Álvaro López, un joven cocinero que desde octubre trabaja en el restaurante Edvard del lujoso Hotel Palais Hansen Kempisnky, cuenta su experiencia durante este mes y su primer día de encierro

El gaditano Álvaro López en Viena

El gaditano Álvaro López en Viena

El gaditano Álvaro López Camarena se embarcó el pasado 13 de octubre en una nueva aventura profesional, trabajar como ayudante de cocina en el restaurante Edvard del lujoso Hotel Palais Hansen Kempinski en Viena, donde este mismo lunes se ha decretado el confinamiento de sus habitantes. 

Ante el aumento disparado de los casos y la tensión en los hospitales, el anuncio de las autoridades ha sido un palo para el joven cocinero que ha tenido que parar en seco sus prácticas en este prestigioso restaurante con una estrella Michelín para confinarse en casa unos días, a la espera de que mejore la situación.Por su fuera poco, justo esta semana sus padres tenían previsto ir desde Cádiz, “pero han tenido que cancelar todo”, y un amigo de Erasmus en Polonia también lo visitaba la próxima semana.

Reconoce que no le extraña tanto el aumento de casos, pues aparte del bajo porcentaje de población vacunada (un 65 por ciento frente al más del 90 de la población española), “aquí la gente no va con mascarilla”, dice. Este gesto tan normalizado en España es prácticamente inexistente en Viena. “Tal y como llegué vi que nadie llevaba mascarilla y cuando entré a trabajar en el restaurante el primer día me dijeron que no era necesario si tenía el pasaporte Covid”, comenta.

Y precisamente no es una ciudad tranquila, “hay mucha vida, mucha gente en la calle, y más en esta época con los mercadillos navideños que se inauguraron la semana pasada, donde además no hay ningún tipo de restricción de aforos”.

Ambiente en uno de los mercadillos navideños durante la semana pasada Ambiente en uno de los mercadillos navideños durante la semana pasada

Ambiente en uno de los mercadillos navideños durante la semana pasada

Con todo, “la sensación durante el mes que llevo en Viena es como si el Covid ya no existiera, no hay miedo e incluso hay movimientos antivacuna”, comenta.Tanto es así, que ante el nuevo confinamiento en el país austríaco la respuesta ha sido colmar las terrazas y aprovechar antes del nuevo cierre. “También me cuentan mis compañeros de trabajo que en el anterior confinamiento la gente salía igualmente a la calle a pasear, no se vivió como en España, que todo el mundo se quedó en casa”. Y es un poco lo que parece que ocurrirá ahora, “porque cierra la actividad no esencial, pero puedes salir a pasear, a hacer deportes..., parecido a cuando había toque de queda en España”.

En cuanto a la posibilidad de regresar en vista de la situación actual comenta que lo estuvo barajando y mirando vuelos de regreso, “pero me han indicado que vuelva a trabajar al restaurante la próxima semana para ordenar y hacer inventario, así que finalmente me quedo y ya no sé si podré regresar a Cádiz cuando tenía previsto, a principios de enero”.

De momento, al joven formado en la Escuela de Hostelería Fernando Quiñones de Cádiz le toca esperar para volver al trabajo del restaurante que tanto está disfrutando, así como a la vida cotidiana del país, a la que ya le había cogido el gusto. “He visitado museos, mercados de cocina, restaurantes para probar sus platos típicos, etc. Lo único que falla es el tiempo, que hace mucho frío, así que estoy deseando que todo vuelva a la normalidad pues la experiencia estaba siendo muy enriquecedora”.

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