Enfunden la escopeta nacional
VI congreso iberoamericano de periodismo Segunda jornada
Moratinos alienta a que la Cumbre de Cádiz sea la gran oportunidad de recomponer los lazos entre España y "la vecina" América · El ex presidente boliviano clama por democracias que gobiernen al mercado
"Hoy, los ministros de exteriores no servimos para nada". Esta declaración de principios del que durante siete años fue el ministro de Asuntos Exteriores de Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, parece un arrebato nostálgico, pero el argumentario es desarmante. De hecho, ¿dónde están los ministros de Asuntos Exteriores? ¿Cómo se llamaba esa dama inglesa que sustituyó a Solana? No están. La segunda jornada del VI Congreso Iberoamericano de Periodismo intentó ser una cura de provincianismo, "la escopeta nacional", que dijo Moratinos.
Quizá no lo consiguió, y ya veremos cómo no se consiguen esas cosas, pero repasemos datos. "Nos quieren hacer creer que estamos en recesión", fue el segundo titular de Moratinos. ¿Es así? Si miramos la provincia Hispania es indudable. ¿Y si miramos al mundo? Habla Moratinos: la economía mundial crecerá un 4%, el comercio internacional, un 15%; en 2010 hubo 2.220 millones de pasajeros, el transporte internacional creció un 20%. Pese a ello, "en el debate de los dos líderes españoles se dedicaron segundos a hablar del mundo". Sí, los ministros de Exteriores no valen para nada.
Si dejamos a un lado el eje Bruselas-Berlín que nos obsesiona, el ex ministro de Exteriores que no vale para nada nos señala con el dedo un nuevo lugar para dar un tercer titular: "Se está dando una prepotencia invertida". Es decir, Latinoamérica nos paga con la misma moneda. "Ni lo que hacíamos los españoles en época de bonanza estaba bien -resuena en la sala aquel célebre 'que te calles'-, ni ese 'qué nos van a contar ustedes que están en crisis' de la cumbre de Asunción lo está. Tenemos que reequilibrar el diálogo y, en ese sentido, la Cumbre de Cádiz del proximo año es trascendental. Es el gran desafío. Equivocarnos sería preocupante. Recomponer en esa cita nuestra 'vecindad' nos haría más fuertes y más capaces". Aplausos, muchos aplausos.
Dicho esto, nosotros somos quien somos, los de la escopeta nacional, los que en la anterior ponencia, dedicada a centralismo o al federalismo, nos hemos dado los habituales garrotazos intentando dirimir qué Estado descentralizado hemos creado. Jordi Sevilla, también ex ministro Zapatero, lo define con el qué hay de lo mío. Una taifa en la que cada uno de los 17 miniestados autonómicos no se consideran Estado. De este modo, Papá Estado se convierte en el miniestado 18, el que paga. Y, aunque repensar todo esto necesitaría una reforma constitucional, una Constitución que todavía ni menciona las autonomías que hay en este país, al periodista Eduardo Peralta le llevó menos de 45 segundos leer en los programas electorales del PP y el PSOE el espacio dedicado a la Constitución. La Constitución no está en la agenda. El CIS siempre pregunta por ello y lo hace con cuestionario guiado. La gente quiere que se reforme la Constitución y su máxima demanda es que los criminales cumplan íntegramente sus penas, según informó el periodista John Muller.
Bueno, ¿y al otro lado? En la sala de conferencias la periodista ecuatoriana Patricia Villaruel ofrece un vídeo: "Perros hambrientos, cuánta basura, corruptos, no sean engañados por estos sinvergüenzas..." Las palabras corresponden a Rafael Correa, presidente bolivariano de Ecuador, el mismo que ha conseguido cargarse a un periódico crítico como El Universo de un plumazo al lograr que sea condenado en 33 horas -5.000 folios tenía el sumario, según Villaruel- por difamación. La condena: 40 millones de dólares. El resultado: mil periodistas a la calle. Gabriel Negretto, argentino, profesor en la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación de Ciudad de México, toma la palabra para dar otra visión: la concentración de capital en los medios de comunicación privados en Latinoamérica. "Es fácil hablar del malvado tirano contra el heroico periodista, pero quizá habría que hacer autocrítica". Tiene razón en lo que dice Villaruel, pero también es cierto que en muchos medios no hablan los periodistas, sino los contrapoderes. Sin que Negretto tenga simpatía alguna por Cristina Kirchner, uno de los casos de reelección conyugal del cono sur, pone como ejemplo el diario La Nación, un medio que practica el tiro a Kirchner con visceral precisión. Algo parecido cuenta Oliver Stone en su documental 'pro-bolivarista', de excelente factura, South of border.
Consuelo Álvarez de Toledo, una periodista española de largo recorrido, se rebela y quiere poner las cosas en su sitio. Ha salpicado su conferencia con impagables joyas de caudillismo bolivarista, como esa en la que Chávez se congratula en su Twitter de haber conocido a la Miss Mundo, una venezolana: "¡Qué gran patriota!", afirma. Por tanto, concluye Álvarez de Toledo, "los caudillos han encontrado un modo de comunicarse con las nuevas tecnologías sin molestos periodistas como intermediarios. Avalan así amplias mayorías en sus reformas constitucionales que son golpes de Estado dentro del Estado. Y, a pesar de ello, el periodismo americano es excelente. Ya quisiéramos en España tener el periodismo de América Latina".
Este pequeño rifirafe sirve de ejemplo sobre algunas carencias en la otra orilla. El mapa de la libertad de expresión que se nos muestra en el Congreso sólo tiene en verde a Chile, Uruguay y Costa Rica. Pero cuando hablan los invitados a la primera mesa redonda del día sobre reformas consitucionales en Iberoamérica no se menciona el problema. Lo más el historiador Carlos Malamud, que, tras minucioso estudio, demuestra que "las reformas constitucionales en América se hacen para cambiar las reglas a mitad del partido y perpetuar al presidente del régimen presidencialista en el poder". Eso lo inventó Fujimori a finales de los 80 con gran éxito.
Lo reconoce Jaime Paz Zamora, que fue presidente de Bolivia entre 1989 y 1993 y que fracasó en su proyecto de una comunidad económica andina. Para Paz Zamora, la década de los 80 fue mágica porque, desde que se promulgó la Constitución de Cádiz, nunca todos los países 'hermanos', excepto Cuba, habían compartido democracia. Bien es cierto que nunca Fidel Castro tuvo tanto predicamento en América Latina como ahora, incluso mucho más que con su estrategia de guerrillas. "Sin embargo, dijeron los neoliberales, fue una década perdida. Yo, que me dejé los calzoncillos por la democracia..." A cambio, les enseñaron disciplina presupuestaria, "e incluso Evo Morales tiene un ministro de Economía que la cumple". Agradece la lección, pero Paz Zamora cree que la democracia tiene que estar por encima de los mercados. "No hay que olvidar que Latinoamérica ha recorrido un camino al infierno empedrado de estupendas constituciones, ni que el camino puede ser guiado por caudillos aupados por indignados -por hablar en términos europeos- cuya permanente reelección se convierte en el sistema en sí mismo". Escopetas nacionales por todos lados. Pim, pam, pum... Nos espera Cádiz.
También te puede interesar
Lo último