Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Como esto empezó hace ya tanto y ha habido ya tantas, casi parecía imposible encontrar un lema nuevo para una manifestación contra los recortes. A la de ayer en Cádiz a mediodía, convocada para acompañar la jornada de huelga general, se lo pusieron como a Fernando VII. Cuando la marea humana de más de 20.000 personas se acercaba a su final, después de casi dos horas de marcha por la Avenida y a punto de llegar a la plaza de San Juan de Dios, el extraordinario despliegue policial en torno al Palacio de Congresos con la excusa de que va a ser sede dentro de dos días de la Cumbre Iberoamericana, encendió los ánimos de los manifestantes.
Una fila de furgonetas de la Policía Nacional, como una barricada oficialista, apareció al final de la Cuesta de las Calesas, impidiendo el paso normal de la marcha, muy pacífica hasta entonces. La Policía quería que la manifestación diera un pequeñísimo rodeo en torno al acorazado Palacio, y la gente reclamaba su derecho al recorrido autorizado. Ahí surgió el lema nuevo, gaditano y ad hoc: 'Queremos trabajo, la cumbre al carajo', repetido por un coro a miles de voces.
Fue el único momento de tensión, pero no duró mucho. Los organizadores de la protesta sostuvieron un corto y civilizado diálogo con el jefe de los agentes desplegados, que les explicó: "Comprendedlo, lo que no queremos es que algún exaltado se cuele en el Palacio y la líe, es un tema de seguridad nacional, si no, a nosotros nos daría igual". Los sindicalistas lo entendieron rápido y la marcha se desvió unos metros. Eso no evitó, claro, que los gritos y silbidos a favor del trabajo y en desprecio de la cumbre continuaran y arreciaran al paso ante los policías desplegados.
La manifestación, una de las mayores registradas en Cádiz en los últimos tiempos, había salido poco después de las once y media de la mañana desde la glorieta Ingeniero La Cierva, que presentaba un aspecto repleto desde una media hora antes. A la salida, Manuel Ruiz, por Comisiones Obreras y Salvador Mera por UGT se mostraron "muy satisfechos" del seguimiento de la huelga en la provincia. Mera la la calificó de "éxito total" considerando que el comercio gaditano se había "portado" y que todo había transcurrido dentro de sus previsiones iniciales. Ruiz dijo que había sido un "día de éxito de la sociedad gaditana" y llamó al Gobierno a hacer caso de la movilización ciudadana, que estimó mayor que en la convocatoria anterior.
La multitud que empezó a andar por la Avenida gaditana era como un reflejo masivo de los colectivos en lucha: desempleados, inmigrantes, estudiantes, enseñantes, partidos políticos de izquierdas (sí, había una pequeña representación incluso del PSOE con Manuel Jiménez Barrios a la cabeza), movimiento anarquista... y por primera vez, más periodistas participando en la manifestación que cubriendo su desarrollo. Cuando los primeros manifestantes llegaban a la plaza de San José, aún estaban saliendo los últimos de la glorieta. Si uno se quedaba parado, la manifestación, que marchaba muy tupida, tardaba media hora en pasar completa.
Al paso de la marcha, que discurrió lentamente y sin ningún incidente, los comercios y locales de la Avenida aparecían cerrados. Sólo una conocida tienda de deportes mantuvo sus puertas abiertas, lo que valió una paradita de los manifestantes ante sus puertas y unas sonoras acusaciones de "esquirol", sin que la cosa pasara a más de este intento de abochornamiento.
Ya al final, en una abarrotada plaza de San Juan de Dios, los líderes sindicales convocantes, junto con Antonio Vergara, en representación de la Plataforma Social. Todos destacaron la gran movilización ciudadana como única manera de parar los "injustos" recortes del Gobierno de Rajoy, que "ponen en peligro lo conseguido en cuarenta años", y que "atacan a los trabajadores". Mera volvió a criticar la extraordinaria presencia policial, ante lo que arreciaron los gritos de elogio al trabajo y desprecio de la cumbre. Y una advertencia enfervorizada: "Si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra".
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