Don Rosendo cambia de morada
Los restos del inquilino más célebre del viejo cementerio de San José se trasladaron en la mañana de ayer de su nicho hasta la capilla, donde podrán volver a ser visitados por sus devotos desde hoy mismo
Polvo eres y en polvo te convertirás, decía el Génesis. Porque nada aguanta el paso del tiempo tan bien como las leyendas. La de Don Rosendo, el filántropo gallego venerado en el cementerio de San José, se ha conservado mucho mejor que sus restos, que ayer fueron trasladados definitivamente de su nicho en el ruinoso cementerio de San José a la capilla del camposanto, donde descansará frente por frente de otro gaditano ilustre, el ex alcalde Don Fermín Salvochea.
El traslado se realizó en la más estricta intimidad, sin querer anunciarlo por el temor de que sus devotos, a los que se les prohibió hace tiempo el paso a San José por la peligrosidad de su pésimo estado de conservación, acudieran en masa. Nueve personas, contando a los dos operarios de Cemabasa, dos cámaras de Onda Cádiz, el fotógrafo del Ayuntamiento, dos técnicos municipales, el concejal Santiago Posada y éste que escribe, asistieron a la apertura de su nicho, de donde fueron brotando poco a poco trozos de un ataúd podrido y polvo, mucho polvo. Entre el mismo, los trabajadores, más duchos en estas lides, divisaban pequeñas partículas calcáreas provenientes de los huesos en descomposición y un pequeño trozo de fémur. Nada más. Hay que tener en cuenta que Don Rosendo de Vicente y Vicente falleció el 19 de julio de 1876 y fue enterrado un día después, es decir, hace casi 134 años. Comentaba uno de los encargados del cementerio que la humedad y el tiempo transcurrido posiblemente hayan contribuido a descomponer también el propio esqueleto.
Los restos fueron depositados con cuidado en un pequeño osario que posteriormente se trasladó a la capilla.
El patio tercero, línea este, del cementerio de San José se quedó ayer completamente vacío, salvo por los mausoleos, algunos de los cuales, los más valiosos, se trasladarán próximamente al Mancomunado de Chiclana.
A partir de hoy, salvo los lunes y los martes, cuando el cementerio de San José permanece cerrado, todos los devotos que sigue teniendo en Cádiz Don Rosendo podrán ir a visitar su tumba y a colocar flores para pedir aprobar el carnet de conducir, selectividad, el MIR o cualquier otra intercesión ante el todopoderoso. De hecho, ayer, una vez colocada nuevamente la lápida en su ubicación definitiva, se echaban de menos algunas de las miles de flores que siempre adornaron el lugar donde sus restos descansaron hasta que hoy fueron trasladados.
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