Día Internacional de la Mujer Miles de personas exigen en Cádiz el fin de la violencia machista e institucional

  • Denuncian el androcentrismo de la justicia ante las agresiones, la precariedad laboral, los recortes presupuestarios y la esclavitud sexual

Una imagen de la cabecera de la manifestación a su paso por la Avenida de Andalucía de la capital gaditana. Una imagen de la cabecera de la manifestación a su paso por la Avenida de Andalucía de la capital gaditana.

Una imagen de la cabecera de la manifestación a su paso por la Avenida de Andalucía de la capital gaditana. / Julio González

Miles de personas, mujeres en su mayoría, pero también muchos hombres empujando los carritos de sus hijos, participaron a partir del mediodía de ayer en la manifestación convocada en Cádiz por la Comisión del 8-M en el Día Internacional de la Mujer. Un potente conglomerado de colectivos feministas de toda la provincia consiguió enganchar a la bandera violeta a asociaciones de mujeres de toda índole, a colectivos sociales de amplio espectro, a partidos políticos de izquierda y progresistas a sindicatos de clase y a una multitud de personas que se sumó a título individual.

Entre los representantes políticos estuvieron el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y la portavoz del grupo parlamentario de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, además de la presidenta de la Diputación, Irene García, el subdelegado del Gobierno en Cádiz, José Pacheco, o el parlamentario socialista Manuel Jiménez Barrios.

En un ambiente muy festivo que contagió la coincidencia de la manifestación con el Carnaval Chiquito todos marcharon desde la Plaza de Asdrúbal hasta la de la Catedral detrás de una pancarta de cabecera común: “Andaluzas, levantaos. La tierra y la libertad son nuestras”. A esta le seguían otras de denuncia de la violencia machista (Mujeres feministas de Cádiz, contra el terrorismo machista), pero también la institucional (Ni un paso atrás en políticas de dignidad; frente a la precariedad laboral y en reivindicación de igualdad real (Todos los derechos, todas las mujeres, todos los días) y contra la esclavitud sexual (No estamos contra ustedes , estamos a favor de nosotras. El violador eres tú). Y sobre esas bases se levantó el manifiesto que varias representantes del colectivo feminista y la periodista Soco López leyeron cuando la marcha llegó a la Catedral en torno a las dos y media.

“Estamos sufriendo una violencia brutal contra la mujer”, denunció Salud. “Y no solo porque nos están violando y asesinando. Es una violencia institucional ejercida desde arriba abusivamente por funcionarios del estado en cumplimiento de sus funciones, que fallan en la atención y la protección frente al maltrato machista”, dijo. Tiene forma de “recortes presupuestarios que afectan a las pensiones, a las ayudas sociales, a las familias monoparentales, en riesgo de pobreza y de exclusión. Consiste también en cuestionar el testimonio de las víctimas, en darle más credibilidad al agresor, en presuponer que es una denuncia falsa, en el androcentrismo de la justicia”, añadió.

Esa violencia institucional también se refleja en “la que sufren las esclavas sexuales, víctimas de la explotación por parte proxenetas y puteros”, y en las que padecen las mujeres migrantes, como expuso otra compañera de la Asociación pro Derechos Humanos, que rindió homenaje a cuatro activistas hispanoamericanas asesinadas. Las chirigotas feministas ‘Las Juanis Joplin’ y ‘Las Obedientes’ amenizaron el cierre del acto.

Muchas de las manifestantes portaban sus propias consignas. Algunas tenían tono de greguería: “Nos quitaron tanto que terminaron quitándonos el miedo”. Otras reflejaban una realidad tremenda: “Ni histérica ni menstruando, grito porque me están matando”. Las hubo aleccionadoras: “Ni las mujeres ni las tierras somos territorios de conquistas”. Y hasta poéticas: “Sal de Itaca, Penélope, el mar también es tuyo”. Mientras tanto se cantaban gritos reivindicativos o de queja en tono humorístico del tipo “Estamos hasta el culo de tanto machirulo” o “Me gustan las peras, me gustan las manzanas y en la cama me meto con quien me da la gana”, pero también “Escucha, hermana, esta es tu manada”.

En el arranque de la manifestación el ministro de Justicia dijo a los periodistas que se trataba de “un día de fiesta, pero a la vez de reivindicación”. Juan Carlos Campo afirmó que “la igualdad no solo supone superar el pasado, sino impedir que el pasado gane cotas y cuotas como estamos viendo en los últimos años”. “No podemos bajar la guardia”, aseveró.

Campo, que ha recordado que lleva años participando en este día con sus hijas, ha manifestado que “es un día de esperanza en conseguir una igualdad real entre hombres y mujeres, y eso solo se puede hacer construyendo feminismo”. “Todavía tenemos mucho camino por recorrer para llegar a una igualdad real entre hombres y mujeres y eso es lo que estamos haciendo”, añadió.

“El presidente del Gobierno ha dicho que esta será la legislatura de la igualdad y el Ministerio de Justicia claramente está posicionado en esa posición como todos los departamentos ministeriales”, recordó Campo, quien añadió que “todos tenemos que luchar por evitar esas situaciones de desigualdad”. A juicio del ministro de Justicia, “la mejor fiesta y el mejor 8 de marzo será en el que haya muchos más hombres que mujeres, porque la lucha por la igualdad es una lucha de todos”, ha concluido.

La portavoz de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, sostuvo que “no se puede ser de derechas y plantear que uno está al mismo nivel que los demás en el movimiento feminista”, ya que, según argumentó, “todos los recortes sociales afectan de forma particular a las mujeres porque suplen eso con su trabajo invisible e impagado”. Rodríguez aseguró que “un año más el movimiento feminista demuestra que está fuerte, que tiene músculo y es un movimiento social que actualmente crece más entre las nuevas generaciones, lo cual es realmente esperanzador”.

"Que haya tantas mujeres jóvenes en esta manifestación demuestra el futuro del movimiento y la posibilidad de que al menos para la siguiente generación podamos garantizar una sociedad igualitaria”, manifestó.

Para Rodríguez, “hay más motivos que nunca, en un año en el que estamos amenazadas permanentemente por el pin parental, en el que tenemos un gobierno condicionado por las políticas de extrema derecha, un gobierno que ha recortado la renta mínima de inserción, que tarda más que nunca en las ayudas a la dependencia”. “Todos los recortes sociales afectan de manera especial a las mujeres, porque cuando el Estado no responde, quien responde es la mujer con su trabajo invisible impagado”, recalcó.

En cuanto a los objetivos del feminismo a corto plazo, Teresa Rodríguez apuntó a la aprobación de la Ley de libertad sexual, “que garantice que solo sí es sí, que no vamos a volver a ver ese tipo de sentencias que claramente demuestran que la justicia está lejos de ser igualitaria”. “Esta ley va a dejar pocos escollos para ver esas sentencias vergonzosas como la del caso de la manada”, concluyó.

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