"Creo que se me puede definir como que me gusta la gente"

Ciudadanos de Cádiz

Concepción García González. Presidenta provincial de Cruz Roja Española

"Creo que se me puede definir como que me gusta la gente"
"Creo que se me puede definir como que me gusta la gente"
Pilar Hernández Mateo

19 de julio 2015 - 01:00

Es una mujer de trato agradable. Es fácil conversar con ella, pero difícil entrevistarla. "Nadie te ha dicho que yo soy de las que lo cuento todo antes de que me lo pregunten", afirma entre risas después de media hora de conversación sin haber podido plantearle casi ninguna cuestión. Aquí plasmamos parte de la conversación.

-¿Es usted de esas gaditanas que nacen donde les da la gana?

-No, creo que hay que tenerle mucho respeto a eso. Yo soy una gaditana de elección más que de otra cosa. Pero mi corazón lo tengo partío entre Málaga, Sevilla, Sigüenza. Quizás donde nací, que es Toledo, es a lo que menos apego tengo. Cuando me pregunta alguien, digo que soy, me siento, de Sigüenza pero mi carné de identidad dice Toledo. En Cádiz he tenido dos etapas diferentes, una del año 77 al 83 y otra desde 2002 hasta ahora, pero en Andalucía llevo 42 años. Mi marido es cañaílla, entonces, Cádiz es como si dijéramos mi patria de adopción. Yo soy más de donde tengo los apegos que de donde pone el carné. Es decir, mi carné pone Toledo pero mi apego de la juventud y de la infancia es de Sigüenza y el apego de mi vida de los últimos 40 años es Andalucía.

-¿Qué le trajo a Cádiz?

-El traslado de mi marido o cambios de trabajo de mi marido. Yo empecé a trabajar como auxiliar de enfermería en Madrid, en el Clínico de Madrid, y conocí a mi marido, que es un andaluz. A mí me ha pasado al contrario de lo que ha pasado a muchas familias, que las mujeres han tirado un poco más hacia donde ellas han vivido o a su entorno familiar. La primera vez que yo vine a Andalucía pensé: 'Con el frío que hace en mi pueblo y lo bien que se está aquí'. Entonces, siempre que hemos vivido fuera hemos estado pensando en volver a Andalucía. Cuando nos casamos, nos fuimos a vivir a Oviedo, y allí empecé a estudiar Enfermería. Luego nos trasladamos a La Coruña, donde terminé Enfermería y empecé a trabajar como enfermera. A continuación, nos vinimos a Cádiz los dos a trabajar porque se abrió la residencia nueva. Estoy hablando de Zamacola, en el año 1977, y nos vinimos con la intención de quedarnos para siempre, pero nos fuimos a Málaga.

-¿Y cuándo volvieron de nuevo a Cádiz?

-Cuando mi marido se vino a trabajar de nuevo a Cádiz. En aquella época, yo daba clases en la Universidad de Sevilla y, al principio, iba y venía, pero en 2006 se creó el Premio a la Jubilación Voluntaria y decidí jubilarme con 60 años, y me vine para Cádiz.

-¿Qué es lo que más le gusta de esta ciudad?

-De esta ciudad me gustan muchas cosas. La primera que me gusta, que los primeros años me creó problemas, es la luz. Yo he conseguido ya ir sin gafas de sol, pero esta ciudad tiene una luz absolutamente espectacular. Tiene un ritmo, tiene una amabilidad..., es una ciudad que a mí me resulta amable. Es pequeña, es muy abarcable, conoces a la gente, saludas a todo el mundo por la calle. Y tiene un clima estupendo. Además, siempre hay un rincón nuevo que ver. Te crees que conoces Cádiz y entonces, de repente, pues... fíjate si llevo años aquí y hace un año y pico descubrí la fábrica de salazones, que está allí en un rinconcito, al lado de Correos, en la calle de la Torre Tavira. Siempre te encuentras cosas que te van sorprendiendo.

-Usted es enfermera y ha trabajado atendiendo enfermos, ha realizado labores de gestión y ha sido profesora universitaria, ¿con cual de estos aspectos se queda?

-A mí me gusta la gente. Entonces, me gusta el trabajo de enfermera de a pie. Pero también me gustan mucho los alumnos. Yo creo que a mí se me puede definir como que me gusta la gente. Pienso que para ser una buena enfermera, te tienen que gustar las personas porque te tienes que implicar con ellas y creo que para ser un buen profesor, también hace falta que te gusten las personas porque te tienes que implicar con el aprendizaje de los alumnos.

-En todo lo que ha hecho, siempre ha contado con el apoyo de su marido, que es médico.

-Sí. Fíjate que cuando estaba trabajando en Zamacola, como yo estaba en el comité de empresa y era muy inquieta, don Evelio Ingunza, el padre, me ofreció la Dirección de Enfermería. Yo le dije que no sabía, que no estaba preparada para eso, porque yo era la supervisora de Trauma. Entonces, nombró a otra persona. Pero al mes y medio me llama a su despacho y me dice: 'Concha, ¿tú no decías que no sabías ser directora de Enfermería? Pues he encontrado para ti un curso en Madrid de Dirección de Enfermería que lo hace la Escuela de Gerencia Hospitalaria. Si quieres, tuyo es'. Y me fui a Madrid a hacer un master y dejé aquí a mi marido un año completo con dos niñas, una de dos años y otra de seis. Algunas compañeras no entendían que dejara aquí al marido con las niñas. Mis suegros tampoco lo entendían, ni mi padre. Yo me volví a casa de mis padres para hacer el master y no lo entendían. Entonces, siempre he ido avanzando porque mi marido me ayudaba. Pero no se lo tengo que agradecer, simplemente, yo he podido progresar porque no me han puesto ninguna pega.

-¿Qué le llevó a involucrarse en Cruz Roja?

-Me plantearon directamente la presidencia. El presidente autonómico y una amiga de Cádiz que había sido presidenta de Cruz Roja, que sabían que me había jubilado, me ofrecieron la presidencia y entre los dos me convencieron. José Mario Albacete era el presidente autonómico y Carolina Camacho era la antigua presidenta de Cruz Roja. Lo único que me había leído de Cruz Roja y que me enganchó inmediatamente fueron tres cosas: su reglamento general orgánico, sus principios fundamentales y su código de conducta. Yo con esas tres cosas ya sabía en qué organización me metía. Y la Cruz Roja es una organización de la que te puedes fiar.

-Entonces, no ha sido antes voluntaria.

-Soy voluntaria porque desde el momento que soy presidenta, soy voluntaria. En esta institución, todos los que mandamos somos siempre voluntarios.

-Lleva de presidenta desde 2007 y acaban de renovarle el cargo por cuatro años más, ¿cuál es su labor?

-Yo represento la organización y me aseguro de cumplir y hacer cumplir los fines de la institución en la provincia de Cádiz, cumplir el código de conducta de la institución y respetar los principios fundamentales, que son siete, de la Cruz Roja. El primer principio es la humanidad, las personas están por delante de cualquier otra cuestión; somos neutrales; procuramos ser independientes, por eso nuestros socios son tan importantes para nosotros, son los que nos permiten no depender de otras cuestiones. Tenemos una unidad, somos todos iguales, la Cruz Roja Internacional, la Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja estamos en 186 países, tenemos los mismos principios fundamentales, la misma organización, la misma manera de trabajar y los mismos objetivos. De hecho, trabajamos con las líneas estratégicas de la Federación Internacional. Es una institución muy sólida.

-Con la crisis, Cruz Roja ha incrementado considerablemente el número de usuarios en Cádiz, ¿podría dar cifras?

-Pues en el año 2007, cuando yo vine, atendíamos en los proyectos de intervención social unas 3.000 personas de manera directa, la mayoría de ellas inmigrantes. En 2014, los usuarios directos de estos proyectos han sido 15.500, y si contamos los usuarios indirectos, que son los familiares de las personas que reciben la asistencia y a quienes también llega la ayuda, alcanzó 42.547 personas, en gran medida españolas. Eso nos ha obligado a ponernos las pilas.

-¿Cómo habéis podido afrontar ese gran aumento de demanda?

-Lo hemos podido afrontar primero porque tenemos nuestros socios y curiosamente en época de crisis la solidaridad no ha bajado, la solidaridad ha aumentado. Es decir, no solamente ha aumentado el número de socios sino también la cuantía, la media de lo que los socios aportan. Y luego, porque los voluntarios también han aumentado.

-Ese cambio de perfil en los usuarios habrá obligado a modificar la forma de actuar, ¿no?

-Pues sí. Durante este tiempo de esta crisis brutal nos hemos volcado mucho en el tema asistencial. Es decir, desde repartir alimentos hasta dar kit de limpieza, porque la gente tiene que ir a pedir trabajo limpia y los champús cuestan mucho dinero, kit de alimentos para lactantes, de pañales, de jabón para la lavadora... Pero la Cruz Roja ha procurado y sigue procurando no hacer solamente labor asistencial, sino hacer fundamentalmente lo que hemos hecho siempre con las personas emigrantes: ponerlas en mejor situación para solventar su vida. Entonces, nuestro plan de empleo es muy importante, porque ahora mismo tener un empleo es una parte fundamental de la salida de la crisis, e intentamos poner a las personas en mejor situación de la que están, por formación, por adquirir habilidades... Nuestro plan de empleo trabaja con 80 empresas en la provincia de Cádiz. Son empresas donde tenemos personas que ya no van a poder ir a la construcción, que son gente joven y que necesitan reciclarse. Entonces, se están reciclando en panaderías por las noches, en hoteles...

-¿Han tenido que dejar de atender a alguien por falta de recursos?

-Por ahora no. Porque esta es una organización que, como decía un presidente nuestro, tiene músculo. Nuestro músculo son los socios y los voluntarios. Entonces, lo que hemos tenido es que aumentar el músculo. Recuerdo el verano pasado dos o tres pateras que entraron con 1.200 personas en 24 horas en Tarifa, y nos preguntaban de dónde sacábamos tantos voluntarios. Nosotros habíamos activado la ERIE, Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias. Son nuestros voluntarios que están en casa, pero que están formados y tú los activas en un momento determinado. Habíamos activado la ERIE de Tarifa pero también la de Cádiz, la de Málaga y si hay que activar la de España, se activa, porque son voluntarios que en un momento determinado están disponibles.

-¿Los gaditanos son solidarios?

-Sí. En la provincia de Cádiz tenemos una media de dinero de socios por encima de la media nacional. La cuota individual de nuestros socios es más alta que la media nacional. Estamos en 105 euros al año de cuota, más o menos, y la media nacional está en noventa y tantos. No es que sea una barbaridad, pero la cuota es más alta.

-¿Hay ahora necesidad de más voluntarios?

-Siempre estamos invitando a las personas a que se hagan voluntarios porque lo que Cruz Roja quiere es que el cachito de tiempo que te queda libre, nosotros lo gestionamos. Un voluntario que está aquí una jornada laboral debe ser un trabajador, no es un voluntario. Un voluntario es alguien que tiene su vida, que hace su vida y que dedica unas horas. También es verdad que nosotros no le ponemos más de cinco horas a la semana a los voluntarios, con lo cual, para llevar a cabo determinadas acciones nos hacen falta muchos voluntarios, pero sabemos gestionar a los voluntarios. La esencia del voluntario no es que necesite venir todos los días a Cruz Roja, es que dedique unas horas a la semana. Yo cuando alguien me pregunta, le digo que se comprometa a poco y luego vaya aumentando si quiere, porque si te comprometes a mucho llega un momento que tu vida te ahoga y te vas porque no sabes qué hacer. Yo, por ejemplo, vengo dos días a la semana tres horas y con eso ayudo a gestionar la Cruz Roja en la provincia de Cádiz. No estoy aquí todo el día.

-Usted tiene ya edad de jubilarse, ¿no echa de menos más tranquilidad?

-Yo ya me jubilé a los 60 años. Estoy jubilada. Pero ¿me he planteado dejar de colaborar con Cruz Roja? En principio, ahora mismo no, porque no me impide hacer mi vida, lo que me facilita es estar muy activa a pesar de hacer mi vida. Tengo un equipo de trabajo fantástico aquí, una secretaria provincial y un coordinador provincial que formamos el comité de dirección y que son dos altos directivos de la organización que me ayudan fantásticamente a llevar esto, y yo llevo la representación de Cruz Roja e intento hacerlo lo mejor que sé.

-¿Echa de menos la labor asistencial?

-Bueno, aquí hacemos también mucha labor asistencial. Echo de menos la labor docente, porque los últimos 15 años de mi vida he hecho labor docente. La echo mucho de menos.

-Ha trabajado en la sanidad pública, ¿cómo la ve actualmente?

-Hace ya casi 20 años que no estoy en la sanidad pública trabajando como enfermera, porque he estado trabajando como docente en la Universidad. Como todas las crisis, supongo que se estará resintiendo. Yo creo que teníamos un sistema sanitario fantástico del que podíamos sentirnos orgullosos y pienso que continúa siendo un buen sistema sanitario. Supongo que estará pasando apuros, como se está pasando en otros sectores, pero lo importante es que salgamos de la crisis con nuestro sistema sanitario público íntegro. Yo sigo siendo una usuaria del sistema público de salud y me parece que es un buen sistema.

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