"La Historia nos ayuda a comprender el presente, pero la Historia no se repite"
Carmen Sanz Ayánhistoriadora y miembro de la real academia de la historia
Humanista Fue despedida con varios minutos de aplausos por su defensa del humanismo en la conferencia inaugural de los actos conmemorativos del Tricentenario de la Casa de Contratación
Carmen Sanz Ayán (Madrid, 1961) es una mujer que se ha pasado la vida rompiendo techos de cristal. En la androcracia que siempre ha sido la investigación histórica en nuestro país durante mucho tiempo, Sanz es del grupo de historiadoras que irrumpió con fuerza en el panorama científico desde su cátedra de Historia Moderna en la Universidad Complutense. Es una de las seis mujeres académicas de la Real Academia de la Historia, donde ella ejerce de tesorera y otra mujer, Carmen Iglesias, es la presidenta. En 2014 se llevó el Premio Nacional de Historia por su obra Los banqueros y la crisis de la monarquía hispánica de 1640. Sólo otras dos mujeres lo habían logrado antes. Las primeras Jornadas del programa del Tricentenario del traslado de la Casa de Contratación, celebradas el pasado jueves y viernes en Cádiz y Sevilla, la tuvieron a ella para una conferencia inaugural que fue seguida de entusiastas aplausos del público que abarrotaba el Salón Regio de la Diputación por su encendida defensa de la enseñanza de las humanidades.
-Está en Cádiz, ciudad de Historia y de decadencia.
-Para mí, sobre todo es una ciudad acogedora llena de amigos. Pero sí, los ciclos históricos son así. Anoche paseaba por Cádiz y veía con tristeza el gran número de edificios cerrados, sin uso, aunque me hablaron de que existen programas de rehabilitación para buena parte de ellos.
-Me parece que esos planes forman parte de los ciclos largos de la Historia.
-Bueno, lo importante es detectar y analizar. Vivimos en un tiempo en el que se trabaja en el corto plazo, sin reflexión. Las decisiones que se adopten para revitalizar esta ciudad o cualquier otra tienen que ser meditadas y con algún objetivo. Todo lo que sea corto plazo no nos conduce a ningún lado.
-Este año nos estamos dedicando a recordar nuestro pasado glorioso. No sé si estas cosas sirven de algo.
-Indagar en el pasado siempre sirve de algo. Yo, como historiadora, me considero una persona útil. En este caso, el de la celebración del Tricentenario, me parece que distintas administraciones de distinto color político trabajando por un objetivo común es un hecho extraordinario.
-Supongo que recalca lo de ser útil porque nuestra sociedad ha ido arrinconando la enseñanza en humanidades como algo inútil.
-Relegar la Historia a las zonas marginales de nuestros programas educativos o situarse en hechos específicos recientes nos quita herramientas para pensar y argumentar por nosotros mismos. Hablamos tanto de la crisis de valores y nos escandalizamos por casos de violencia gratuita en las aulas y no nos damos cuenta de que los valores no se enseñan, se experimentan, nacen de dentro. Para tener esa experiencia necesitas el espíritu crítico. Y entonces en vez de tratar de explicar fenómenos humanos a través de los hechos, lo hacemos desde las teorías. La Historia y sus hechos nos ayudan a tener ese espíritu crítico y no sólo a eso, sino a ser empático, que es uno de los valores más elevados del ser humano.
-Habría que hacer una revolución en los planes de estudios y no parece que vayan las cosas por ahí. Aunque mire los resultados que tenemos los andaluces en PISA, que es un examen que hace la OCDE, donde creo que no hay ningún historiador.
-No, tampoco los hay en el Banco Mundial y no estaría de más para entender los ciclos económicos. Pero, sí, con frecuencia veo que llenamos de contenidos los programas de estudios con más y más asignaturas y nos olvidamos de las cosas esenciales, cosas básicas de la primera formación que estructuren nuestra manera de pensar. Tengo la impresión, y no soy pedagoga, que no ofrecemos una jerarquización de los conocimientos objetivos.
-¿Y en Historia en concreto?
-Yo le puedo hablar de mis clases, de mi experiencia. Vamos a entender, a conocer las evoluciones. Para aprender buena Historia yo utilizo el valor del ejemplo. Si vamos a estudiar la época de Leonardo, hablemos de Leonardo, un hijo ilegítimo condenado a ser un artesano. A través de Leonardo vamos a conocer la sociedad en la que vivía.
-Un modo de no ahuyentar a los alumnos.
-Viendo ayer una exposición del Cádiz fenicio nos decía el arqueólogo una frase que me hizo gracia: el rigor de la Historia no es el rigor mortis. Se trata de ser preciso y estar bien fundamentado. Esto no tiene que ser aburrido; es, por ejemplo, lo contrario de estudiarte la lista de los reyes godos.
-Usted ha estudiado las finanzas a lo largo de la historia. Supongo que la crisis financiera actual no le sonará a chino. ¿Qué pensó cuando todo se empezó a desmoronar?
-Lo primero que se me vino a la cabeza fue lo graves que han sido las crisis de deuda en el periodo antiguo. Cuando escucho hablar de intereses negativos no puedo evitar en pensar en lo que puede ocurrir cuando realmente la burbuja estalle.
-Porque esto no ha acabado...
-La Historia nos dice que esto no ha acabado. La deuda hay que enjugarla y reconvertirla. Esto, en el siglo XVII, se solucionó dejando de pagar una parte. Esto se hacía en juntas en las que participaban teólogos y dictaminnaban que se había traspassado el límite de la usura. Había intereses del 54%. Y la usura era un pecado mortal.
-Ibas al infierno, claro, cuando la gente creía en el infierno. Pero ahora que nadie cree ni en el cielo ni en el infierno...
-Los valores, o la pérdida de valores, ya no regulan el mercado. Sé que en las escuelas de negocios se empieza a hablar de la ética, lo que es un principio. En aquella crisis se apeló a lo religioso, ahora se apela a los valores, como si todo lo que está sucediendo fuera nuevo. Pero lo cierto es que ese contrapeso moral hoy en día no existe.
-Bueno, ahora nos lo quieren explicar en un programa de La Sexta con unos gráficos. Creo que tampoco hay historiadores en esos programas.
-A los historiadores no se nos llama a ningún sitio. No hay historiadores, hay polemistas. La etapa de los polemistas debería estar superada del mismo modo que los químicos sustituyeron a los alquimistas. Pero esto no evita que sigan existiendo polemistas y alquimistas. Para evitar esto haría falta buenos libros de Historia que la gente leyera.
-Pero hay interés en la Historia. La gente devora novelas históricas.
-Ya.
-¿No lee novela histórica?
-¿Valen los Episodios Nacionales de Galdós? Es la mejor novela histórica que se me ocurre.
-No me refería a eso.
-¿Sabe unos libros que tienen un enorme valor histórico? Los de Harry Potter. Se los leía a mi hijo cuando era pequeño y me decía que era la misma estructura de un libro de caballerías. Propuse en clase a mis alumnos que trabajáramos desde ese ángulo. Todos habían leído, claro, a Harry Potter. Hubo trabajos magníficos. Los libros de caballería eran en su época algo que todo el mundo leía u oía. Tenían un éxito tremendo y su estructura ha llegado a nuestros días y se han convertido, a través de Harry Potter, en superventas.
-Veamos la utilidad de la Historia.Estamos en época de populismos. ¿Esto le suena a periodo de entreguerras, a la crisis de los años 30?
-A ver, la Historia no se repite, eso es una simplificación.Nos ayuda a comprender el presente, pero no se repite. Hay resortes parecidos y todos pensamos en los totalitarismos, los genocidios. Pero no estamos en el mismo periodo, los medios materiales con los que contamos no tienen nada que ver con el periodo de entreguerras, ni el nivel de formación. Eso no quiere decir que la Historia no tenga nada que enseñarnos. Y además es una Historia que tenemos muy fresca. También vivimos una revolución de la información que sólo puede equipararse a la revolución de la imprenta, que es un factor determinante.
-Pero una revolución en la que prolifera lo falso, en el que la información es confusión.
-Aún así, todos los instrumentos novedosos bien utilizados juegan a nuestro favor. Si consigues transmitir a los alumnos cuáles son las fuentes adecuadas, que sepan distinguir, será más fácil acceder a ese espíritu crítico, un espíritu crítico con fundamento, tan necesario. Hay magníficas páginas de Historia en Internet y es cierto que están mezcladas con blogs sin ningún peso que se dedican a copiar y a pegar.
-O a inventar. Se lo digo yo que me dedico al periodismo. En las páginas de Historia también habrá mucho bulo.
-Los hay. Pero no nos tenemos que dar por vencidos. Si somos muchos demandando buena información, buena Historia, la balanza caerá de nuestro lado.
-Pues ojalá seamos muchos porque a mí no me lo parece.
-Pensemos que ojalá seamos muchos.
-De momento el Ayuntamiento de Ibiza ha aprobado por unanimidad que Colón nació en Ibiza.
-Y van a hacer un museo colombino con fondos públicos basándose en fuentes sesgadas. No es nuevo. Hay un texto de Fray Gerónimo de la Concepción publicado en Amsterdam a finales del XVII que defendía la preminencia de la actividad comercial de Cádiz. Buena parte del libro se dedica a enumerar fuentes para demostrar que Cádiz tenía que ser la cabeza de monopolio en el comercio de Indias.Cita a más de 300 autores. Con todas esas fuentes, se concluía que, sin duda, Jesucristo tenía una ascendencia gaditana y que los Reyes Magos, en su camino a Belén, pasaron por Cádiz.
-Los catalanes también se están creando su propia Historia.
-Hay una magnífica página web, que también cuenta con fondos públicos, en el que el descendiente de un cabalista de principios de siglo consigue demostrar por una fórmula matemática que Cataluña será a partir de finales de 2020 y en los próximos mil y pico años la mayor potencia mundial. La utilidad de la Historia se desmorona si es un instrumento para predecir un futuro idílico.
"Formemos una ciudadanía responsable"
La deliciosa conferencia inaugural de los actos del Tricentenario de Carmen Sanz fue una encendida defensa del humanismo como elemento fundamental para mejorar nuestra sociedad. Las palabras de Sanz se alejaba de los simplismos y lugares comunes que estamos acostumbrados a escuchar y de las ruidosas polémicas que se disfrazan de debate en las redes sociales e invocan una libertad de expresión que se ha convertido en una pesadilla al demostrarnos hasta qué punto nuestra especia puede ser zafia. Humanistas como Sanz se alejan de ese tipo de de foros para reflexionar en sus investigaciones y en sus escritos con serenidad. Como catedrática, se considera con la misión de "formar una ciudadanía responsable". Piensa que la casi completa erradicación de las humanidades en nuestros programas de enseñanza "nos aboca a la cosificación, nos conduce a una vía muerta que genera seres maleables y tiene un efecto devastador sobre el resto de las disciplinas. Una gran parte de los seres humanos de nuestro tiempo no sabe dónde está, por lo que acepta que están donde les dicen que están". Es el mejor caldo de cultivo para que en nuestra sociedad penetre la manipulación histórica.
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